El fiasco de los bautizos civiles en Torremolinos: sólo cuatro en 2018

El número de peticiones para celebrar estas ceremonias ha caído en picado desde la aprobación de la ordenanza, hace ahora tres años

Los actos tienen lugar en la Casa de los Navajas, un palacete de estilo neomudéjar declarado de interés histórico/
Los actos tienen lugar en la Casa de los Navajas, un palacete de estilo neomudéjar declarado de interés histórico
Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZTorremolinos

Fue una de las grandes propuestas del PSOE tras llegar a la Alcaldía de Torremolinos en 2015, pero los bautizos civiles han acabado resultando un fiasco, al menos si atendemos al número de ceremonias celebradas desde la aprobación de la ordenanza municipal. La iniciativa, consistente en la presentación social del menor en un acto oficiado por alguno de los miembros de la corporación, fue aprobada por los socialistas, que gobiernan en minoría, Ciudadanos e Izquierda Unida. El PP se opuso al considerar que la ley «obliga a las administraciones a regirse según principios de eficacia y eficiencia» y Costa del Sol Sí Puede, partido instrumental de Podemos, se abstuvo alegando que no era «un clamor popular ni algo prioritario para el municipio».

En 2016, cuando la ordenanza fue aprobada, rodeada de repercusión mediática, se organizaron 22 bautizos civiles, denominados de forma oficial «ceremonias de presentación del nombre y bienvenida social». Un año después, en 2017, la cifra bajó hasta los nueve bautizos, cantidad que siguió cayendo el año pasado, cuando sólo se celebraron cuatro ceremonias de este tipo, según datos del Ayuntamiento. Los actos tienen lugar en la Casa de los Navajas, un palacete de estilo neomudéjar declarado de interés histórico, y finalizan con la entrega de un ejemplar infantil de la Constitución y la plantación de un árbol en el futuro jardín botánico de Torremolinos.

El PSOE defiende que estos bautizos «son una forma de abrir las puertas del Ayuntamiento a los vecinos y no reducirlo al lugar al que hay que acudir para realizar trámites poco amables». La concejala Carmen García, encargada de presentar la moción hace tres años, alegaba que «la tolerancia que ha traído la sociedad democrática comporta el derecho de que nadie sea criticado por optar libremente, en función de sus creencias religiosas o morales, a asumir compromisos personales y celebrar ceremonias y ritos conforme a la pluralidad de confesiones». La portavoz del PP, Margarita del Cid, advirtió entonces de «la inutilidad jurídica y administrativa» de estas ceremonias, cuya propuesta fue calificada por Costa del Sol Sí Puede como «ridícula». Por su parte, Izquierda Unida y Ciudadanos recordaron que estos bautizos ya se celebraban en ciudades como Madrid o Barcelona y apoyaron la propuesta al entender «que es una alternativa necesaria a la ceremonia religiosa».

No era la primera vez que una ordenanza de este tipo era aprobada en la provincia. El municipio malagueño de El Borge, gobernado por Izquierda Unida, celebró en 2009 el primer bautizo civil de Andalucía, sustituyendo la pila bautismal y el agua bendita por la lectura de artículos de la Carta Europea de los Derechos del Niño y el compromiso de los padrinos de que el menor será educado en los valores democráticos de la paz, la igualdad y la libertad. En otras localidades, la ordenanza ha sido víctima de la batalla política, como ocurrió en Rincón de la Victoria, donde estas ceremonias fueron suprimidas el año pasado tras la moción de censura que aupó al PP hasta la Alcaldía.