Margarita del Cid: «Fernández Montes me odia»

Del Cid, en la Redacción de SUR. / Pedro J. Quero

La candidata del PP acusa a Ortiz de «haber renunciado a todos sus principios» tras pactar con el exalcalde, de quien asegura haber visto actuaciones «que jamás imitaré»

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El 27 de mayo se despertó como ganadora de las elecciones en Torremolinos y el 15 de junio asistió a su derrota más dolorosa. Pero Margarita del Cid parece recuperada ya del golpe. El socialista José Ortiz mantendrá la Alcaldía tras recibir los votos de la concejala de Vox Lucía Cuín y de Por Mi Pueblo, partido que preside Pedro Fernández Montes, el hombre junto a quien creció políticamente. De aquella relación sólo quedan las cenizas y una venganza que ha marcado la investidura más polémica de toda la provincia.

-¿Cuándo supo que no sería alcaldesa?

-Fui haciéndome a la idea poco a poco. Certeza no tuve hasta el momento en que se dijo el nombre (de José Ortiz). Creo que nadie sabía qué iba a pasar.

-Entonces, el día de la investidura, ¿se despertó pensando que tenía opciones?

-Me desperté inquieta...

-¿Y qué sentía conforme iba descubriendo que la Alcaldía dependería de dos personas, Lucía Cuín y Pedro Fernández Montes, con quienes no tiene buena relación?

-Después de ganar las elecciones, pensé que aquello defraudaría a mucha gente y que era importante que nosotros (los concejales del PP) tuviéramos una actitud positiva. No podíamos dejarnos llevar por un sentimiento negativo como el que se vivió en el pleno. Era importante que, en el gobierno o en la oposición, siguiéramos por esa senda.

-Pero el 26 de mayo ganó las elecciones y, unos días después, la posibilidad de ser alcaldesa se derrumbaba porque la decisión dependía de dos personas que no responden a disciplina de partido y con quienes usted tiene cuentas pendientes. ¿Qué sintió?

-Sentía que se acercaba la posibilidad de que el sentir mayoritario de los torremolinenses no llegase a buen puerto. Es difícil superar esa situación, pero creo que el PP ha demostrado ser un grupo, con independencia de que esté liderado por mí o no. Debemos seguir siendo esa bocanada de aire fresco que llega para quedarse. Esas cuentas pendientes, la negatividad... Otros intereses, que no los de los torremolinenses, ganaron la Alcaldía.

-¿Qué intereses?

-Personales.

-¿Alguna vez imaginó que Fernández Montes entregaría el poder a la izquierda?

-Durante esa semana sí, porque lo dejaron bastante claro, pero si me lo llega a preguntar hace un mes, le hubiera dicho que no lo veía como algo lógico. Y creo que tampoco sus votantes, por muchas explicaciones que intente dar.

-Insisto: personalmente, ¿cómo lo ha vivido? Usted empezó en política de la mano de Fernández Montes.

-El tiempo me ha resituado. Tengo una forma de comportarme en la vida: no utilizaré el estilo que él ha utilizado conmigo. Hace mucho tiempo que vi cómo cambiaba el escenario de nuestra relación. De él he aprendido muchas cosas pero también he visto cosas que no me gustan y que jamás imitaré ni repetiré. De todo se aprende. Yo también aprendí el sábado.

-¿Qué aprendió?

-A que los personalismos y venganzas no dirijan mi vida.

-¿Ha sido víctima de una venganza?

-Eso lo tienen que juzgar los torremolinenses.

-¿Cree que Fernández Montes la odia?

-Sí.

-¿Por qué?

-No puedo entrar en su cabeza. Yo no odio a nadie.

-Pero seguro que se ha preguntado muchas veces por qué.

-A lo mejor es porque soy quien está aquí. Si fuese otro, quizá la situación sería la misma. Pero eso no ocupa mi tiempo. No me inquieta. Tengo familia, amigos y un proyecto que ha ganado las elecciones en Torremolinos. Me siento orgullosa.

-¿No le ha supuesto un desgaste toda esta situación?

-He sufrido, pero así es la vida: sufrir, caerse y levantarse.

-¿Ha hecho autocrítica?

-Todos los días. Si ha habido algo que he aprendido es que no puedes siempre echar la culpa de lo que ocurre a los demás. Si le pregunta a mi equipo, le dará buena muestra de ello. Hay cosas que hemos hecho bien y otras que hemos hecho mal, pero seguiré confiando siempre en las personas.

-¿Hasta qué punto son usted y el PP responsables de esta situación? Fernández Montes hacía y deshacía sin que nadie le rechistara.

-En todo, aunque sea mínima, algo de culpa hay por todas las partes. Pero para justificar la situación en la que estamos ahora ha ido construyéndose un discurso donde se mezclan el victimismo, sentirse traicionado... En el fondo de ese discurso está la negativa a abrir las puertas, a que llegue nueva gente y las cosas se hagan de otra forma. Y a admitir que eso no es malo, sino natural. Es lo que tiene que pasar en la vida. Hay que facilitar que las cosas lleguen... No es una sucesión que tú marques. Y creo que los torremolinenses sí lo han entendido.

-Ha dicho antes que hay posiciones y formas de hacer las cosas que no comparte con Fernández Montes, pero jamás dio un paso al frente para decirlo. ¿Se arrepiente ahora de ese silencio?

-Si lo analizo hoy, con la experiencia que tengo, probablemente mi actitud habría sido otra. Pero lo que hice fue lo que hice... Todos crecemos como personas y somos la consecuencia de lo que hicimos en cada momento. La Marga de hoy habría actuado de forma distinta.

-¿Por qué nadie se atrevía a toserle a Fernández Montes?, ¿era porque resultaba rentable electoralmente?

-Como partido, permitimos que nuestros cargos públicos actúen de forma autónoma e independiente. Esta deriva no se preveía. Probablemente, el PP de ahora, como la Marga de ahora, se hubiera sentado para decir que quizá las cosas habría que afrontarlas de otra manera.

-¿Por qué no se convocó un congreso local, como pedía Fernández Montes?

-Lo que Fernández Montes nunca entendió es que no todo podía ser lo que él quisiera, cómo él quisiera y cuándo él quisiera. Es la dirección provincial la que decide. No siempre se puede obtener lo que uno quiere, cuándo quiere, de la forma que quiere y con las reglas de juego que uno impone.

-¿En qué estado se encontraron las cuentas del partido cuando accedieron a ellas?

-Creo que la gestora del partido ha elaborado un informe que actualmente tiene que valorar la dirección provincial para, en su momento, hablar sobre ello. Lo primero que han hecho, y eso tengo que agradecérselo a la gestora, es poner orden. Los procedimientos que se seguían no eran los que debían seguirse.

-¿Conocían la deuda real del Ayuntamiento?

-Conocíamos la deuda que, documentalmente, se certificaba, que era sensiblemente menor que la que conocemos ahora. Sabíamos lo que nos contaban y no teníamos más información que esa.

-¿El Orgullo LGTBI le ha arrebatado la Alcaldía?

-No creo que algo que reivindica derechos pueda significar eso.

-Lo pregunto porque fue el detonante para que Lucía Cuín se diese de baja en Vox, un trasvase que permitió hacer alcalde a Ortiz.

-No creo. La reivindicación de los derechos está por encima de todo eso.

-¿Por qué decidió encabezar el desfile del Orgullo LGTBI este año? Nunca había estado...

-Había estado, pero no en el desfile. Fui porque era la candidata de la lista más votada, me correspondía estar.

-¿Estuvo de acuerdo con la prohibición de actuaciones transformistas en La Nogalera en 2014?

-No. Fue un empecinamiento personal. No intervino nadie más.

-¿Le trasladó a Fernández Montes que no le gustó aquella prohibición?

-Yo no estaba ya en el equipo de gobierno. Me enteré de la polémica por los periódicos. Entre algunos concejales comentamos que todo era un poco desafortunado... No entendíamos el porqué de aquello.

-¿Desde cuándo conoce a Cuín?

-Desde que entró en el PP, hace nueve o diez años.

-¿Y cuál ha sido su relación con ella?

-Buena, como con cualquier militante.

-Se reunió durante cuatro horas con su hermana tres días antes de la investidura. ¿Con qué sensaciones salió de esa reunión?

-Con buenas sensaciones. Fue una reunión cordial, hablamos de muchos temas: familiares, personales, políticos...

-Cuín confesó que ese día ya tenía decidido su voto.

-Eso no es lo que su hermana me transmitió, no sé si ella lo sabía o no.

-¿En algún momento le expresó su intención de votarle?

-Con Lucía me reuní antes del Orgullo. Ahí sí hablamos de la Alcaldía y dijeron que iban a apoyarme. Hay cinco testigos, tanto del partido al que ella perteneció como del partido al que yo pertenezco y perteneceré siempre...

-¿Es un tirito a Cuín, que ha pasado por varias formaciones?

-No quiero dar ningún tirito a nadie, pero tengo claro que, cuando no esté contenta o el proyecto no me ilusione, me dedicaré a mi profesión y mi familia.

-¿Cree que todo estaba cocinado con anterioridad?

-Creo que hubo reuniones o llamadas que hicieron que cambiara el equilibrio de fuerzas y fueron el inicio de la construcción de algo que no votaron los torremolinenses...

-¿Una llamada de quién a quién?

-No lo sé, yo no intervine.

-Es habitual que los políticos generen simpatías y rechazos, pero ¿por qué despierta usted tanto rencor?

-No lo sé. Quizá porque, como en mí no hay ese sentimiento, alguien tiene que equilibrarlo.

-¿Qué le pareció la intervención de Avelina González en el pleno de investitura? Fue muy dura con usted.

-Me pareció triste.

-¿Por qué?

-Debutar así ante los torremolinenses...

-Ha prescindido en su candidatura de nombres históricos como Ramón del Cid o Encarnación Navarro. ¿Le costó?

-Eran decisiones que intentaba postergar mentalmente... Hace un año y tres meses que comencé la campaña. He estado en los barrios, con los colectivos, escuchando mucho y haciéndome un esquema de lo que hacía falta. Y sabía que debía tomar decisiones. Estas personas seguirán estando en mi órbita y en el partido, pero debían dar un paso al lado para que entrasen nuevas personas y hacer las cosas de una forma distinta. Quería un equipo que valorase la experiencia de quienes han estado pero que a la vez fueran ellos mismos. Buscaba gente que hubiese tenido un contacto mínimo con la política y reflejase la sociedad de Torremolinos, que es diversa, como ellos.

-¿Es fácil desapegarse de la sociedad cuando se lleva tantos años en política?

-Torremolinos ha cambiado...

-¿Para bien?

-En algunas cosas para bien y en otras para mal, como en la gestión municipal.

-¿Lo hacía mejor Fernández Montes que Ortiz?

-En muchas cosas sí. No tengo odio, puedo reconocerlo sin problema. Se puede gestionar bien y tener rencor y odio y se puede gestionar mal y tener una sonrisa para todos.

-¿Eso es lo que define a Ortiz: una sonrisa para todos y una mala gestión?

-Hasta el sábado sí. Pero desde el sábado... Ha hecho un flaco favor a su partido, porque se le cae el discurso. Me hizo gracia lo del 'cuatrifachito' (en referencia a un artículo de Javier Recio). Es una renuncia a todos sus principios.

-Hablábamos antes de los concejales que han dado un paso al lado. Todos sus antiguos ediles la han apoyado públicamente. Se ha hablado mucho de promesas de cargos...

-No merece la pena valorar eso. Me han apoyado pese a todo. Ha sido una legislatura cargada de ataques personales, con una campaña intensa, y ellos siguen estando ahí. Muchos de ellos han dicho que continuarán trabajando por su partido.

-Cuín reconoció que no le ofreció salarios ni cargos de confianza. ¿Se arrepiente de no haberlo hecho?

-No, no me arrepiento.

-¿Ve factible una moción de censura?

-Trabajaré por un Torremolinos en positivo. Quien quiera sumarse, que se sume. Quien quiera seguir en un gobierno a la deriva, que siga. Este barco ha zarpado y sé dónde están la mayoría de torremolinenses.

-Bueno, ganó por la mínima: 597 votos, la menor diferencia histórica que ha habido entre el PP y el PSOE en Torremolinos.

-Efectivamente, ganamos.

-¿Piensa presentarse en 2023?

-Quién sabe. A corto, medio y largo plazo, mi única ambición política es para Torremolinos.

-¿Le han ofrecido la vicepresidencia de la Diputación?

-Son posibilidades que puedan darse. Como siempre he hecho, estaré dónde quiera mi partido, siempre que se dé el requisito de tener Torremolinos como objetivo principal.

-¿Pero se lo han ofrecido?

-Eso es algo que todavía queda lejos, por ser respetuosa con los tiempos y las personas.

-Hable de su grupo municipal. Muchos concejales son nuevos.

-Estaba muy contenta con el otro equipo, y también con éste. Representan lo que es Torremolinos. Usted ha visto algunas pinceladas: es gente con arraigo en el municipio, sin apenas contacto con la política... Son jóvenes y están implicados. Tienen creatividad y ganas de hacer cosas.

-«Los que más hablan de traición, que se pregunten si no son ellos los traidores». Lo escribió Fernández Montes. ¿Qué opina?

-Es parte de su relato.

-¿Para justificar su voto a Ortiz?

-Sí.

-¿Se considera una traidora?

-No, todo lo contrario. Precisamente por ser fiel a mis principios y mi partido, no soy hoy alcaldesa. Quien tenga que justificarse, que lo haga. Yo no.