Un estudio analizará las playas malagueñas para proponer soluciones al efecto de los temporales

Gámez, junto a Tocón y Ortiz. /SUR
Gámez, junto a Tocón y Ortiz. / SUR

La Comisión Europea aprueba una investigación, a la que destinará 400.000 euros, para saber qué medidas resultan necesarias en cada tramo de costa

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Un estudio analizará las playas malagueñas para proponer soluciones a los efectos de los temporales. La estrategia, anunciada este miércoles por la subdelegada del Gobierno central en Málaga, María Gámez, ha sido aprobada por la Comisión Europea, que destinará 400.000 euros a la investigación de las dinámicas del litoral en la provincia para establecer qué medidas resultan necesarias en cada zona. Entre las actuaciones previstas destacan la aportación de arena, la solución más habitual tras un temporal, y la construcción de escolleras, diques exentos o espigones. En la investigación, que comenzó a finales de febrero y se prolongará durante dos años, participarán técnicos de la Demarcación de Costas y del Ministerio para la Transición Ecológica, además de los ayuntamientos de la Costa del Sol, representantes del sector privado y el Instituto Hidrológico de Cantabria, especializado en dinámicas del litoral.

Los geólogos llevan años advirtiendo de la reducción progresiva de las playas como consecuencia de los temporales acontecidos en los últimos años, que han obligado a regenerar casi todo el litoral malagueño mediante continuas aportaciones de arena, una medida «adecuada pero no definitiva». Al estar sometida a la deriva forzada por ráfagas de poniente y sobre todo de levante, la Costa del Sol resulta especialmente vulnerable. Por eso los expertos reclaman desde hace tiempo un catálogo de riesgo de las playas más afectadas, una reivindicación que ahora será atendida con la estrategia de protección del litoral malagueño.

Gámez ha hecho referencia a las medidas a las que obliga cada temporal: «Es una situación que vivimos cada año, así que hicimos una reflexión: ¿por qué actuamos puntualmente en lugar de tener una estrategia global? Este estudio supone una noticia tranquilizadora, aunque requerirá tiempo. Revelará qué actuaciones son necesarias, con independencia de que haya situaciones extraordinarias». El jefe de la Demarcación de Costas, Ángel González, ha adelantado que las soluciones variarán en función del comportamiento del litoral en cada zona, aunque advierte de que «tenemos que acostumbrarnos a que en invierno los perfiles de las playas sean más empinados y en verano, más tumbados».

El estudio, que prestará especial atención a los tramos que presenten un acentuado proceso erosivo, como La Araña, Huelin o La Misericordia, realizará un diagnóstico de la costa malagueña, señalará qué playas necesitan medidas y qué actuación resulta recomendable en cada zona. «Las escolleras podrán ser semisumergidas, y en otras playas ni siquiera serán propuestas porque pueden ser dañinas», explica González. En estos casos bastaría con «dejar funcionar la dinámica litoral». Al tratarse de un problema común de la costa ante los temporales, la investigación, aprobada también en Cádiz y Almería, es similar a la que se ha puesto en marcha en Barcelona, Castellón, Asturias y Cantabria y que en los próximos meses comenzará en Baleares.

A corto plazo, Gámez ha detallado que aún hay que hacer balance de los efectos del último temporal, que terminó el lunes, aunque adelanta que «en líneas generales, el estado de las playas es bastante bueno, considerando lo que podría haber ocurrido». La subdelegada del Gobierno asegura ser «consciente de la necesidad de que la costa esté en perfecto estado para el inicio de la temporada alta», establecido en Semana Santa: «Hay algunos puntos con estrechamientos que deben analizarse, pero es necesario que pasen unos días para que se asienten las playas y ver qué acciones hay que llevar a cabo».

En algunos tramos ya se han detectado pérdidas de arena, que será repuesta en los próximos días: «Haremos el esfuerzo que sea necesario para que las playas estén en perfecto estado, porque sabemos que son uno de los motores económicos del turismo en la provincia». El dragado de los puertos de Marbella y Benalmádena aportará arena en ambos municipios, una iniciativa que mejorará el aspecto del litoral en estas zonas. La estrategia ha sido presentada en La Carihuela, «una de las playas más señeras» de Málaga. El alcalde de Torremolinos, José Ortiz, que ha acompañado a Gámez, confía en que el estudio «tranquilice al sector turístico» y recuerda que las aportaciones de arena «son soluciones adecuadas pero no definitivas».

Los geólogos alertan además de que la arena regenerada se erosiona hasta doces veces más rápido que la arena natural. Algunos expertos cuestionan también la instalación de escolleras por sus consecuencias en el medio marino y recomiendan acciones de defensa de la naturaleza, como el mantenimiento y la mejora de las praderas de posidonia, una planta submarina que proporciona cobijo a cientos de animales y ejerce de barrera frente a la erosión, aunque los vertidos, la pesca de arrastre y el aumento de la contaminación están causando estragos sobre ella.