«¿Qué tenemos en común Fernández Montes y yo? El amor por Torremolinos»

Ortiz y Fernández Montes, en 2015, cuando eran enemigos. /SUR
Ortiz y Fernández Montes, en 2015, cuando eran enemigos. / SUR

Ortiz no logra reeditar los apoyos que cimentaron su investidura, en el aire hasta el último momento, y parece abocado a gobernar de nuevo en minoría

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Ya han comenzado las negociaciones para formar gobierno en Torremolinos, cuyo pleno de investidura, marcado por la tensión y la incertidumbre, continúa coleando. El socialista José Ortiz mantiene el bastón de mando tras recibir el apoyo de Adelante Torremolinos, Por Mi Pueblo (formación independiente presidida por Pedro Fernández Montes, su histórico enemigo) y la concejal no adscrita Lucía Cuín, expulsada de Vox por acudir al Orgullo LGTBI. Con estos retales tendrá que tejer Ortiz su nuevo Ejecutivo, aunque todo parece indicar que los socialistas gobernarán de nuevo en solitario, como ha ocurrido desde 2015, esta vez con un representante más al haber aumentado su representación de siete a ocho escaños.

La candidata del PP, Margarita del Cid, que acarició la Alcaldía tras encabezar la lista más votada, con 597 papeletas y un edil más que el PSOE, se quedó el sábado a un solo concejal de la mayoría absoluta, fijada en trece representantes, al atraer el respaldo de Ciudadanos y Vox. Ortiz recuerda que «ya advertimos de que formaría gobierno aquella persona que, con máxima humildad, pudiera aglutinar voluntades y dejar a un lado posiciones sectarias y partidistas». Hasta el momento, sin embargo, el primer edil no consigue reeditar los soportes que cimentaron su investidura, en el aire hasta el último momento: el recuento alcanzó un resultado idéntico, doce para Ortiz y doce para Del Cid, antes de descubrir el voto final que decantaría la balanza, papel que finalmente llevaba el nombre del candidato socialista.

Adelante Torremolinos negocia con la dirección autonómica la entrada de sus tres ediles en el gobierno, una propuesta de momento desestimada. También Avelina González, de Por Mi Pueblo, y Lucía Cuín, convertida en una de los concejales más buscados por los medios, han declinado la oferta de Ortiz, que pretendía formar un equipo de concentración similar al que congregó su colega de partido Víctor Navas en Benalmádena. En este escenario, sólo David Tejeiro, que procede de Izquierda Unida y no de Podemos, a diferencia de sus dos compañeros de bancada, parece tener opciones de integrarse en el futuro Ejecutivo local. La formación morada muestra más reticencias a un gobierno con el PSOE, especialmente después de la lucha mantenida con los socialistas por varias alcaldías de la provincia de Cádiz.

Ortiz sigue trabajando, de momento en balde, por un gobierno mayoritario: «Tenemos una gran oportunidad para demostrar a la sociedad española que Torremolinos, ciudad tolerante, apuesta por la participación y el diálogo y se olvida de posiciones partidistas». El alcalde incide también en la necesidad de alcanzar acuerdos puntuales con las fuerzas que no entren en su equipo: «Entendemos que si alguna fuerza quiere colaborar fuera del gobierno, también podemos hacerlo». La aprobación de los presupuestos, prorrogados desde 2017, y la inminente luz verde que recibirá el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que desbloqueará proyectos de calado, son algunos de los primeros retos del nuevo mandato.

Preguntado por este periódico sobre la paradoja de haber sido investido alcalde con el apoyo en la sombra de Fernández Montes, Ortiz alega que «buscamos lo que nos une y separamos lo que nos diferencia». ¿Y qué le une con el exalcalde, de quien llegó a decir que no cree en la democracia ni en las instituciones? El regidor socialista piensa unos segundos antes de responder, escuetamente: «Nuestro amor por Torremolinos». Habrá que esperar para ver si se trata de una relación duradera o de un matrimonio de conveniencia.