El PP y Ciudadanos sumarían mayoría absoluta en Torremolinos

El PP y Ciudadanos sumarían mayoría absoluta en Torremolinos

La extrapolación de los resultados de las elecciones andaluzas revela que la izquierda perdería la Alcaldía al obtener apenas nueve concejales de los trece necesarios para gobernar

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Nunca unas elecciones habían estado rodeadas de tanta incertidumbre en Torremolinos. Descartada la posibilidad de que algún partido obtenga mayoría absoluta, como ocurrió con el PP entre 1995 y 2015, la apertura del escenario político forzará acuerdos que todavía resultan una incógnita, aunque los resultados de los comicios andaluces dan una idea aproximada de los cambios que se producirán en el Ayuntamiento. Extrapolando estos datos, el PP de Margarita del Cid ganaría las elecciones pero reduciría su representación hasta los siete concejales, de los diez actuales. El PSOE, que gobierna en minoría, perdería su posición como segunda fuerza y caería hasta los cinco ediles, dos menos que esta legislatura, algo que haría tambalear la Alcaldía de José Ortiz. Ciudadanos, por el contrario, subiría hasta los seis representantes, dos más que ahora. Los tres partidos estarían en posición de negociar una posible investidura de sus candidatos con el resto de formaciones.

La confluencia entre Podemos e Izquierda Unida obtendría cuatro concejales, los mismos que han sumado por separado este mandato, y la principal novedad vendría de la mano de Vox, que irrumpiría en la corporación local con tres ediles. La formación de extrema derecha aún carece de una estructura asentada en Torremolinos, aunque el concejal no adscrito Juan Machío coquetea desde hace meses con la dirección provincial y podría formar parte de su lista. Con estos resultados, a Del Cid le valdría con garantizarse los votos de Ciudadanos para convertirse en la primera alcaldesa de la localidad costera y la cuarta regidora desde su segregación de Málaga capital, tras Miguel Escalona (PSOE), Pedro Fernández Montes (PP) y José Ortiz (PSOE).

La escasa distancia entre el PP y Ciudadanos, apenas un edil y poco más de 800 votos, pondría a la formación naranja en posición de exigir el bastón de mando en un pacto a la mijeña. Los de Albert Rivera tratan de rearmarse tras años de vaivenes y previsiblemente anunciarán en las próximas semanas que su lista estará liderada por Nicolás de Miguel, excandidato a lehendakari y hombre de confianza del propio Rivera. Las negociaciones quedarían abiertas a varias posibilidades, aunque las cosas se complican para el PSOE. Ortiz pierde la baza con que contaba en 2015: la necesidad de regenerar el Consistorio tras veinte años de mayorías absolutas de Fernández Montes, a quien ningún partido quiso apoyar. Aquella situación allanó hace cuatro años el camino de los socialistas hacia la Alcaldía.

Con Fernández Montes desterrado del PP por la dirección provincial, la pelota está ahora en el tejado de Del Cid. De ella depende que el pacto andaluz se repita en Torremolinos, la opción que parece más cercana. A su favor juega su buena relación con el presidente autonómico, Juanma Moreno, que siempre le ha mostrado su apoyo en la guerra interna que mantiene con el exalcalde. Pero Del Cid tendrá que salvar algunos obstáculos si quiere arrebatar el mando a Ortiz, con quien ni siquiera se habla; superar en votos a Ciudadanos y maquillar su pasado (es concejala desde 1999 y ha formado parte activa de los gobiernos de Fernández Montes pese a su enemistad actual) parecen requisitos indispensables para que la formación naranja apoye su investidura. La candidata popular tiene otra tarea pendiente: elaborar una lista propia y decidir si prescinde de nombres históricos, como Ramón del Cid o Encarnación Navarro, o se decanta por el continuismo.

La izquierda no atraviesa su mejor momento en Torremolinos. Las encuestas internas no son demasiado halagüeñas para el PSOE, que deberá hacer frente al desgaste de una campaña donde probablemente será el centro de la diana del resto de partidos por su labor de gobierno estos cuatro años. La dificultad de gestionar el Ayuntamiento en minoría, con decenas de procedimientos normalizados en la irregularidad y una deuda heredada cercana a los 200 millones de euros que ha impedido activar varias inversiones necesarias, y el excesivo protagonismo otorgado por Ortiz a la peatonalización del centro, cuyo resultado deja flecos por cerrar, podrían jugar en contra de los socialistas. Atendiendo a los resultados andaluces, ni siquiera una confluencia entre Podemos e IU podría salvar la pérdida de votos del PSOE. Un acuerdo entre los tres partidos apenas sumaría nueve concejales, lejos de los trece necesarios para gobernar.

Pero hay varias claves que la extrapolación de los comicios autonómicos no reflejan. Los votos arañados por los partidos locales podrían resultar determinantes, aunque aún queda por saber cuántas formaciones independientes concurrirán a las elecciones de mayo. El entorno de Fernández Montes apunta a una posible irrupción de Por Mi Pueblo, partido que estaría presidido por el exalcalde, que de este modo podría presentar la lista que quería elaborar bajo las siglas del PP. Quien fuera primer edil durante dos décadas, sin embargo, ha desmentido esta posibilidad. Ahora Sí, Unión de Ciudadanos Independientes y el Partido Animalista de Torremolinos tienen pocas posibilidades de obtener representación, aunque sus candidaturas podrían perjudicar a las grandes formaciones. Cualquier escenario parece posible en uno de los municipios políticamente más deseados de la Costa del Sol.

 

Fotos

Vídeos