Ciudadanos, pendiente de su rearme en Torremolinos a menos de dos meses de las elecciones

Rivas, Linde (ya fuera de Cs) y Vergara, durante un pleno. /SUR
Rivas, Linde (ya fuera de Cs) y Vergara, durante un pleno. / SUR

La formación naranja elabora dos posibles candidaturas, reflejo del enfrentamiento interno que arrastra desde hace meses

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

La elaboración de la lista para las elecciones municipales de Torremolinos ha vuelto a levantar las espadas en Ciudadanos. La brecha interna que la formación naranja arrastra desde comienzos de legislatura, agravada por la reducción de cuatro a dos concejales tras la expulsión de Juan Machío por facilitar el currículum de un familiar en una empresa municipal y la renuncia de Antonio Linde, que entregó su acta por discrepancias con el partido, sigue sangrando a menos de dos meses de los comicios locales. Los intentos por abrirse hueco en la candidatura mantienen enfrentados en una peculiar guerra fría a varios miembros de la agrupación local y del grupo de ediles, formado ya únicamente por Ángeles Vergara e Ignacio Rivas, también distanciados desde hace años. Lejos de calmar los ánimos, el aterrizaje como previsible cabeza de lista del político donostiarra Nicolás de Miguel, excandidato a lehendakari, ha encarecido el resto de puestos de la lista.

Todos quieren su trozo del pastel, hasta el punto de que la cúpula naranja ha recibido dos propuestas diferentes de candidatura en Torremolinos. En lo único que coinciden, según ha podido saber este periódico, es que ambas están encabezadas por De Miguel. Entre los posibles integrantes de la lista definitiva figuran David Obadía, excargo de confianza del PSOE; Miguel Rojo, coordinador de la junta directiva local de Ciudadanos; Rosa Hernández, perteneciente al círculo de confianza de un excargo de confianza de Ciudadanos y comisaria de varias exposiciones, y los propios Vergara y Rivas.

La dirección del partido tiene ahora la última palabra, aunque su intención es regenerarse en Torremolinos después de las reiteradas polémicas que ha sufrido en los últimos cuatro años. La expulsión de Machío, el largo enfrentamiento que mantienen Rivas y Vergara y el escaso calado de las propuestas del grupo municipal en el Ayuntamiento en comparación con otras formaciones han provocado el hartazgo de la cúpula provincial. El último episodio estuvo protagonizado por Benjamín Montero, que tomó posesión del acta de Linde pero que solicitó que Ciudadanos le garantizara el cuarto puesto en la lista de mayo. El partido presidido por Albert Rivera se negó y Montero pasó directamente al grupo no adscrito.

Poco después de la polémica con Montero, Linde, que había camuflado su dimisión argumentando motivos personales, presentó su baja también como afiliado entre críticas a la «la demora de las estructuras del partido para preparar un equipo y un programa con tiempo, coherencia y seriedad ante el reto de las elecciones municipales». Pese a todo, Ciudadanos ha aumentado su expectativa de voto después del resultado de los comicios autonómicos celebradas en diciembre, cuando fue la segunda fuerza más votada, a escasos 800 votos del PP. En su juega, sin embargo, la opacidad con que está gestionando la elaboración de sus listas, con la mayoría de candidatos aún sin anunciar.

En caso de que se confirme la elección de De Miguel como número uno, los naranjas darían un giro a su estructura. El cambio evidenciaría la pérdida de confianza de Vergara, que encabezó la candidatura en 2015 y que aún no tiene un hueco garantizado en la parte alta de la lista de mayo. El excandidato a lehendakari vive desde hace meses en Torremolinos, donde ha acudido a buena parte de los actos institucionales, como la inauguración del centro peatonal, además de asistir a los actos de campaña de las elecciones andaluzas. Nacido en 1963, De Miguel cuenta con la confianza de Rivera y fue candidato a la Lehendakaritza en 2016, además de portavoz de su formación en Euskadi. Ahora ha aterrizado en el municipio malagueño con la intención de superar en votos al PP de Margarita del Cid, el partido más votado en las autonómicas, y de arrebatar así la Alcaldía que el socialista José Ortiz ostenta desde 2015.