Ciudadanos deja en el aire su voto en Torremolinos: «Está todo abierto»

Arrimadas y De Miguel, durante un acto de campaña. /SUR
Arrimadas y De Miguel, durante un acto de campaña. / SUR

La formación naranja no descarta apoyar a Ortiz para que siga gobernando, aunque reconoce que Del Cid parte con ventaja por ser la lista más votada

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Las elecciones municipales han dibujado la corporación más fragmentada de la historia de Torremolinos desde su segregación de Málaga en 1988. El escenario obligará a pactar para sacar adelante propuestas y mociones, pero también para gobernar. La líder de la oposición y candidata del PP, Margarita del Cid, parte con la ventaja de encabezar la lista más votada, con nueve concejales frente a los ocho escaños obtenidos por el PSOE de José Ortiz, alcalde desde 2015. El todavía primer edil ha reconocido que debe ser Del Cid quien lidere las negociaciones para formar gobierno. Y ya se ha puesto manos a la obra, manteniendo conversaciones con los cabezas de lista de Ciudadanos, Nicolás de Miguel, y de Vox, Antonio Sevilla. La formación naranja, con dos representantes, será clave para atornillar la victoria de Del Cid y permitir su acceso a la Alcaldía o para que Ortiz retenga el bastón de mando.

De Miguel admite que los resultados de Ciudadanos en Torremolinos han sido malos. Los de Albert Rivera han perdido la mitad de la representación alcanzada hace cuatro años. «Estamos decepcionados, no voy a mentir», acepta el candidato naranja: «Ahora toca darse a conocer». El comité de pactos del partido dirá la última palabra, pero De Miguel tiene la primera. Le corresponde enviar un informe «exhaustivo» explicando la situación en el municipio costero, documento que servirá para que la dirección de Ciudadanos tome una decisión que podría resultar determinante para la investidura. En casi todos los casos, el paso dado por el futuro grupo municipal naranja (voto a la candidata del PP, abstención o voto a sí mismo) hará alcaldesa a Del Cid. Sólo su apoyo a la investidura de Ortiz complicaría esa posibilidad.

Pero en Ciudadanos no lo tienen tan claro como parece. De Miguel no descarta votar a favor del alcalde en funciones: «Haremos lo que sea mejor para Torremolinos. Está todo muy abierto». En contra de Ortiz juega su derrota electoral contra Del Cid, aunque fuera por la mínima: apenas 700 votos y un concejal distancian a ambas formaciones. Entre los posibles argumentos favorables para un hipotético respaldo al PSOE destacan la normalidad democrática introducida esta legislatura tras veinte años de mayorías absolutas de Pedro Fernández Montes, las coincidencias programáticas entre ambas formaciones, la culminación del modelo de ciudad trazado por Ortiz y apoyado por Ciudadanos en 2015 y algunos proyectos que cuentan con la bendición naranja, como la peatonalización del centro o la puesta en marcha del Orgullo LGTBI.

La victoria electoral de Del Cid y su capacidad para regenerar el partido tras superar una dura crisis interna podrían decantar la balanza de su lado. También el PP y Ciudadanos comparten algunas propuestas, como la bajada de impuestos. En principio, la líder del PP en Torremolinos tendría como principal escollo su condición de política profesional, en contra, al menos sobre el papel, de los principios de la formación naranja: es concejala desde 1999, con varios mandatos como teniente de alcalde.

Hay más piezas en el puzzle torremolinense. Parece improbable, por no decir imposible, que Vox apoye la investidura de Ortiz. Los de Santiago Abascal, con dos ediles, podrían abstenerse o respaldar a Del Cid si alcanzan un acuerdo de gobierno con el PP y Ciudadanos, un escenario más abierto que hace unos días después de que Albert Rivera haya levantado el veto a la extrema derecha, como también lo ha hecho con el PSOE para firmar pactos en ayuntamientos y comunidades autónomas.

También Adelante Torremolinos debe aún mover ficha. La coalición entre Podemos e Izquierda Unida, siguiendo la fórmula propuesta por Eduardo Zorrilla en Málaga, podría echarse a un lado para permitir un gobierno entre el PSOE y Ciudadanos arrancando los compromisos que consideren necesarios. Esta opción, la más improbable, se complica por la mala relación que mantienen Ortiz y el cabeza de lista de Adelante, José Piña, que aseguró en el debate sobre el estado del municipio, celebrado este año, que el alcalde no mantendría el bastón de mando tras las elecciones.