El Ayuntamiento rendirá homenaje a los prisioneros del campo de concentración

A. GÓMEZ.

Desde que se reinstaurara la democracia nunca ha sido reconocido oficialmente, pero en Torremolinos hubo un campo de concentración entre 1938 y 1939. Fue levantado por el bando franquista en los terrenos que ahora ocupa el antiguo Aquapark. Por aquel presidio inhumano, al aire libre y delimitado por una valla metálica, pasaron miles de prisioneros de guerra. El Ayuntamiento rendirá homenaje ahora a estos represaliados. Después de intentarlo la legislatura anterior, cuando el PP, con mayoría absoluta, impidió este reconocimiento, Izquierda Unida presentó en el último pleno, a propuesta de su concejal David Tejeiro, un ruego para recordar a los prisioneros del campo torremolinense. El alcalde, José Ortiz, se comprometió a convocar el homenaje «pese a las dificultades» para consensuar un texto institucional.

El exregidor Pedro Fernández Montes llegó a negar que en Torremolinos hubiese existido un campo de concentración «sino un campo de internamiento, que no es lo mismo» y calificó de «tópico» la reivindicación para condenar este episodio durante un pleno en 2015. El historiador local Carlos Blanco, sin embargo, halló el año pasado certificados oficiales que demuestran la existencia de este campo, como un informe de intendencia, una revista administrativa y una factura. Un presupuesto del Ministerio de Defensa Nacional revela que la Tesorería de Hacienda de Sevilla cubría los gastos de este terrible servicio, con un coste diario de 1,65 pesetas por preso. En los documentos de la época este centro figura como «campo de concentración de prisioneros de guerra». Disponía incluso de sello propio. El 30 de marzo de 1939 llegaron a pasar revista 1.924 prisioneros, según un certificado, aunque se desconoce el número total de personas retenidas en Torremolinos durante los últimos meses de la Guerra Civil y el comienzo de la dictadura.