El ambiente preelectoral tensa el primer debate sobre el estado de Torremolinos

Piña, Tejeiro, Ortiz, Tocón, Rivas y Del Cid, hoy tras el pleno. /A. G.
Piña, Tejeiro, Ortiz, Tocón, Rivas y Del Cid, hoy tras el pleno. / A. G.

El alcalde destaca «la regeneración» de la ciudad en una sesión cargada de reproches donde Ciudadanos y Podemos dejan en el aire su apoyo al PSOE

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Por momentos parecía un combate de boxeo. Sin contacto físico, con consignas políticas en lugar de derechazos. Pero también era una jornada histórica. Torremolinos ha celebrado hoy, por primera vez en su historia, un debate sobre el estado del municipio. El ambiente preelectoral ha elevado la tensión de un pleno cargado de reproches, compromisos y golpes de pecho. Casi todos los zarpazos han tenido dos objetivos: el alcalde, José Ortiz (PSOE), y la candidata del PP, Margarita del Cid. Ninguno ha salido ileso. «Gracias por cuatro años de nada», ha ironizado la portavoz popular al dirigirse al primer edil: «Intenta engañarnos a todos, pero nos ha metido en un enorme agujero. Usted, que siempre se quejaba de los caprichos de otros, no ha tenido en cuenta las necesidades de sus vecinos». El regidor ha bajado al barro, tarea que desde 2015 había delegado en su mano derecha, Maribel Tocón, para responder a Del Cid: «Del agujero estamos saliendo. Usted no acaba de llegar en paracaídas. Ha participado de un gobierno que ha dejado este Ayuntamiento en quiebra. Tendría que pedir perdón a los ciudadanos». La sesión, prolongada durante más de cinco horas, acababa de empezar.

Ortiz ha inaugurado la sesión con el único discurso pronunciado de pie, desde el atril del salón de plenos. Ha hecho referencia a la legislatura anterior, cuando gobernaba Pedro Fernández Montes (PP), para recordar la decadencia comercial, simbolizada en la huida de grandes firmas como Zara, Mango o McDonald's, y «el declive de un municipio que fue icono de modernidad». Su objetivo tras alcanzar contra pronóstico la Alcaldía hace casi cuatro años, ha explicado, consistió en dar «un profundo impulso democrático al Ayuntamiento». Encontró una tesorería «muerta», lastrada por una deuda cercana a los 200 millones de euros: «El anterior Gobierno había estado once años sin pagar a la Seguridad Social. Los trabajadores que no se doblegaban eran perseguidos. El PGOU llevaba años atascado». El análisis retroactivo ha acabado con un recuento de los logros que el alcalde, tres años y medio de gestión después, se lleva a la solapa: «Torremolinos despierta del letargo. Hemos bajado el IBI un 25 por ciento y hemos puesto la primera piedra de la regeneración del centro con la peatonalización de la plaza Costa del Sol. Hemos sido capaces de sacar adelante el PGOU, diversificar la oferta turística y crear empleo y oportunidades de inversión. Ahora somos una ciudad más amable, activa y moderna».

El regidor socialista ha sumado a la vitrina de este mandato la certificación de bandera azul para la playa de Los Álamos, la apertura del Consistorio a otras administraciones e instituciones, el reconocimiento y la reducción de la deuda, la regularización de procedimientos administrativos, la renovación de la planta hotelera, la adquisición de la casa de María Barrabino, la instalación de un ascensor panorámico con vistas al parque de La Batería, la remodelación de la avenida Carlota Alessandri y la construcción de un mercado gourmet. Los primeros minutos del pleno han sido los únicos dulces para Ortiz. El resto de la sesión ha acabado convertida en un estudiado debate electoral. El gesto del alcalde se ha torcido por primera vez con la intervención del portavoz de Costa del Sol Sí Puede, José Piña, uno de sus socios de investidura y cuyo voto resultó fundamental para aprobar los únicos presupuestos que han recibido luz verde en estos cuatro años. El candidato de Podemos ha atacado: «No ha sido honesto con nosotros. Es usted un ilusionista de los malos. Vende humo. Ha presumido de regeneración, pero hay 180 acuerdos plenarios metidos en un cajón».

Incluso la peatonalización del centro, proyecto estrella del PSOE, se le ha atragantado a Ortiz esta mañana. «Se ha olvidado del resto del pueblo», ha criticado Piña. El PP se sumó entonces a la presión. «El centro peatonal le ha costado lágrimas a Torremolinos y ha estado rodeado de irregularidades y mentiras, de fraccionamientos de contrato para evitar concursos públicos», ha sentenciado Del Cid antes de añadir: «No hay zona del municipio que no esté desatendida». Tocón, que ha tomado la palabra como portavoz socialista, ha tratado de amortiguar los golpes volviendo a 2015. «Ustedes salieron abucheados de esta Cámara», ha recordado a la bancada popular: «Lo que eran problemas ahora son oportunidades. El PP tiene la misma credibilidad que cuando Fernández Montes decía que no había deuda. Hemos tenido que legalizar sus irregularidades, sus trapicheos».

Piña se ha mostrado «especialmente dolido» por el incumplimiento del acuerdo para poner en marcha planes de empleo presupuestados en más de un millón de euros y ha arremetido contra la desatención del Ayuntamiento: «Hay vecinos que llevan más de un año esperando una respuesta. Lo que ustedes han hecho en Torremolinos es sólo un lavado de cara». En su segunda intervención, el edil de Costa del Sol Sí Puede ha cambiado de objetivo para dirigirse a Del Cid, a quien considera «una amenaza» para la democracia: «Usted y yo coincidimos en una sola cosa: en 2015 intentamos jubilar a don Pedro». Los de Pablo Iglesias han acusado al PP de desplegar una oposición «irresponsable, cínica e incendiaria».

Despojada de las reticencias mostradas en el pasado para hablar sobre Fernández Montes, Del Cid no ha tardado en responder a Piña, de quien ha revelado que se reunió con el exalcalde: «Corre el riesgo de convertirse en un cotilla que no aporta nada». La portavoz del PP considera que la formación morada, especialmente virulenta contra Ortiz, trata de «blanquear el apoyo incondicional que le ha dado al PSOE estos cuatro años». En respuesta a una pregunta del propio Piña, Del Cid ha adelantado que, en caso de alcanzar la Alcaldía, no reabrirá el centro peatonal al tráfico de vehículos: «Creo que a Torremolinos le hacen falta muchas pequeñas cosas, no grandes proyectos millonarios, y bastante tiempo hemos malgastado ya en una sola plaza». Sobre las continuas referencias a su participación en los sucesivos gobiernos de Fernández Montes, la edil popular, en el Ayuntamiento desde 1999, ha asegurado: «No quiero eludir mi responsabilidad, como otros. Hicimos cosas bien y otras mal».

Ciudadanos ha terminado de aguar la fiesta al PSOE alejando las posibilidades de revalidar el pacto que entregó el bastón de mando a Ortiz. «Cuando han actuado lo han hecho tarde, mal o nunca», ha condenado el portavoz naranja, Ignacio Rivas: «Han decepcionado nuestras expectativas y han mostrado falta de habilidad para alcanzar acuerdos». Los de Albert Rivera han criticado el estado de las infraestructuras sanitarias del municipio y la inacción del Ayuntamiento para dotar de contenido al edificio de la plaza Picasso, inicialmente concebido como museo. En ambos puntos coinciden con Del Cid, que ha anunciado que incluirá un museo del turismo en su programa electoral, además de una escuela de hostelería y un plan de embellecimiento de vías públicas.

El concejal de Izquierda Unida, David Tejeiro, ha sido el único que ha reconocido «avances» en materia de transparencia y participación, aunque ha criticado «la atrocidad» del PGOU: «El PSOE ha mantenido el amor del PP por el ladrillo». El portavoz de IU, que ha recordado su disposición a gobernar en coalición, propuesta rechazada por Ciudadanos, ha hecho equilibrios durante sus dos intervenciones: «No comparto el triunfalismo del alcalde ni el tono catastrofista de algunos grupos. La herencia de Fernández Montes y Del Cid es una condena, y salir de ahí requiere tiempo. Había que pasar de la opacidad a la transparencia, de los enchufes a los concursos públicos, del terrorismo laboral al respeto a los trabajadores».

Los dos concejales no adscritos, Juan Machío y Benjamín Montero, también han dividido sus intervenciones entre la cal y la arena. «Ha habido limitaciones, pero nunca han faltado voluntad y esfuerzo», ha acertado a responder Ortiz. En mayo sabremos si como despedida o no.

 

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