Torremolinos destapa 20 millones de gastos al margen del presupuesto desde 1998

El Ayuntamiento arrastra una deuda cercana a los 200 millones de euros. /SUR
El Ayuntamiento arrastra una deuda cercana a los 200 millones de euros. / SUR

El Gobierno acusa al PP de «trucar las cuentas» en anteriores legislaturas «para vender una imagen de buenos gestores» pese a la deuda municipal

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Torremolinos no sale del atolladero económico. El Ayuntamiento, que arrastra una deuda cercana a los 200 millones de euros, destapó ayer la existencia de pagos realizados al margen del presupuesto al menos desde 1998 que superan los 20 millones, una práctica descubierta durante el análisis de la última cuenta general. La concejala de Economía y primera teniente de alcalde, Maribel Tocón (PSOE), sostiene que este importe corresponde «a gastos sin control» que achaca al PP, que gobernó entre 1995 y 2015. En 2007, año electoral, el Consistorio reflejó como beneficio 13,3 millones de euros de gastos, según Tocón: «Es un fraude democrático que tenía como objetivo que los concejales del anterior Gobierno vendieran la imagen de buenos gestores, cuando la realidad es que las cuentas estaban siendo trucadas».

Las cuentas municipales habrían sido «maquilladas» durante años, algo que explicaría que hasta esta legislatura se ignorase la existencia de una deuda municipal que el anterior interventor cifró en 197 millones de euros en 2015. Ese débito ha sido reducido en los dos últimos años, según fuentes municipales; en 2016 hubo un resultado positivo de 18,2 millones, mientras que el ejercicio de 2017 aún no ha sido cerrado. El procedimiento utilizado para manipular las cuentas, siempre según el Ayuntamiento, consistía en adjudicar una cantidad menor a la necesaria al presupuesto anual de las empresas públicas y posteriormente realizar aportaciones aproximadas a los siete millones de euros para aumentar «las partidas que les interesaban, sabiendo que de forma legal no podían hacerlo», explica Tocón.

Los veinte millones de euros de gastos realizados al margen del presupuesto «ya han sido pagados», aunque la cuenta general ha sido remitida al Tribunal de Cuentas. En una clara alusión al PP, Tocón asegura que «aquellos que quieren evitar esta fiscalización serán quienes se opongan a la aprobación de las cuentas municipales porque destapan una forma de proceder irregular y además inmoral». El Gobierno local presidido por José Ortiz aún no ha presentado un borrador del presupuesto de este año y solo ha aprobado unas cuentas generales en toda la legislatura, las correspondientes a 2017.

El concejal del PP Ramón del Cid recuerda que, durante anteriores legislaturas, «también había funcionarios, por lo que habría que preguntarse si Tocón está acusando a estos trabajadores de presuntas irregularidades» y considera «incomprensible» las afirmaciones de la primera teniente de alcalde sobre los movimientos supuestamente detectados en 2007: «Todas las cuentas están auditadas, y el PSOE, que por entonces estaba en la oposición, tampoco dijo nada de esto en aquella época».

Plazo medio

De los 197 millones de euros de deuda municipal que existía en 2015, según un informe elaborado por el exinterventor, más de 87 millones nunca habían estado reflejados en las cuentas del Consistorio. Un año después, en 2016, la deuda se redujo hasta cerca de 180 millones pero el plazo de pago a proveedores se disparó hasta los 155 días, una situación que el PSOE achacó a las sentencias contra el Ayuntamiento que tuvieron que ser abonadas «de forma inmediata», entre ellas dos decisiones judiciales firmes relacionadas con acoso laboral a personal municipal por parte del Consistorio en 2004 y 2010. En diciembre de 2017, el plazo medio de pago a proveedores había bajado hasta los 64 días, aún por encima de los 30 días permitidos por ley.

Desde el PP aseguran que las acusaciones «son una estrategia de Tocón para tapar sus vergüenzas en materia de gestión económica» y recuerdan que el PSOE solo ha sacado adelante un presupuesto que ha tenido que ser modificado en varias ocasiones, entre ellas porque no alcanzaba para pagar los salarios de los trabajadores de las empresas municipales, como ocurrió en noviembre.

 

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