El proyecto para unir Benalmádena y Torremolinos por puente, en el aire

Navas y Ortiz, sonrientes, cuando el proyecto formaba parte de sus programas electorales en 2015. /SUR
Navas y Ortiz, sonrientes, cuando el proyecto formaba parte de sus programas electorales en 2015. / SUR

José Ortiz y Víctor Navas continúan sin llegar a un acuerdo para construir una estructura que mejore la conexión pese a firmar un convenio hace un año

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Acababan de ser investidos alcaldes cuando estrecharon sus manos como compromiso para construir un puente en La Leala que mejorara las conexiones entre Torremolinos y Benalmádena y redujera el tráfico que soportan las vías de acceso actuales. Ahora, cinco años después de aquella promesa electoral, José Ortiz y Víctor Navas ejercen como regidores por segunda legislatura consecutiva.

Pero sigue sin haber ni rastro del puente, que debería haber sido levantado sobre el arroyo del Saltillo, en La Leala Norte, a la altura de la calle Andrés Segovia, perteneciente a Torremolinos, y se comunicaría con una rotonda ya existente en Benalmádena, donde confluyen las calles Concordia y Santa Lucía. La pertenencia de ambos alcaldes al PSOE tendría que haber facilitado el procedimiento, pero el proyecto ocupa un lugar diferente en la escala de prioridades de Navas y Ortiz, quienes, por otro lado, nunca han exhibido una relación fluida.

Ambos primeros ediles firmaron hace un año un convenio para materializar la propuesta, presupuestada en 1,3 millones de euros según aquel documento. Era la segunda vez que posaban sonrientes para anunciar un puente del que, sin embargo, aún no se ha colocado la primera piedra. El proyecto permanece estancado pese a que también supondría la mejora de la movilidad peatonal entre una zona comercial como La Leala y un área residencial como El Pinillo, estableciendo así una conexión segura para viandantes y un acceso rápido hacia la autovía. Las retenciones que se producen entre ambos municipios, sobre todo en horas punta y verano, elevan la construcción del puente a la categoría de necesidad vecinal, como Ortiz y Navas han reconocido en varias ocasiones.

Pero las sinergias entre Torremolinos y Benalmádena no terminan de cuajar. El proyecto lleva coleando desde 2015, como parte de la campaña electoral y también como uno de los primeros anuncios de ambos ya como regidores; el 8 de julio de aquel año, menos de un mes después de su investidura, Navas y Ortiz posaron en la zona como muestra de su interés por «impulsar la conexión viaria» entre ambas localidades y calificaron el encuentro de «histórico porque pone fin a dos décadas de desencuentro institucional». Desde entonces, lo cierto es que la relación entre Ortiz y Navas se ha deteriorado hasta el punto de que ambas ciudades apenas han impulsado acciones o estrategias conjuntas más allá de puntuales colaboraciones policiales contra la venta ambulante. En Benalmádena aseguran que el asunto resulta «prioritario» para el Ayuntamiento y recuerdan que ya en 2018 mostraron su voluntad «de llevar la iniciativa» frente al Consistorio torremolinense, más centrado en reducir su abultada deuda municipal y dirigir sus inversiones al centro urbano.

Más costoso

Benalmádena adelantó las tasas que necesitaba la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental, unos 4.000 euros, para el proyecto. Pero los estudios previos resultan más costosos de lo esperado, y es en este punto cuando el procedimiento se ha paralizado pese a que Navas ya ha solicitado al municipio vecino que apruebe un compromiso en su junta de gobierno para dar luz verde a los siguientes trámites.

En 2016, ambos plenos aprobaron la solicitud de fondos supramunicipales para construir el puente. En Benalmádena, la moción salió adelante con los apoyos de todos los grupos municipales salvo el PP, que se abstuvo, frente a la unanimidad alcanzada en Torremolinos, si bien el equipo de Gobierno presidido por Ortiz incluyó de forma expresa a la Junta de Andalucía entre las instituciones a las que la corporación solicitó financiación, como reclamaban los populares, mientras que el Ejecutivo benalmadense centró su petición en la Diputación de Málaga. La líder del PP en Torremolinos, Margarita del Cid, aseguró entonces que el Ejecutivo de Ortiz «no ha insistido en el asunto».

«Los tiempos en los que Torremolinos era un municipio aislado de su entorno han cambiado. Esa época terminó hace años. Ahora lo importante es lo primero, y lo primero es el bienestar de nuestros vecinos y vecinas de uno y otro municipio. Hoy tendemos puentes de unión con las administraciones para buscar lo mejor para nuestra ciudad, ponemos así la primera piedra para que los apenas 20 metros de arroyo que nos separa a Benalmádena y Torremolinos no sean más un obstáculo para la calidad de vida», sacó pecho Ortiz en julio del año pasado. Pero la realidad vuelve a imponerse a los compromisos políticos y La Leala sigue sin puente.