Pablo Casado: «Para mi proyecto político, Andalucía es esencial»

Pablo Casado, junto a Esperanza Oña./Ñito Salas
Pablo Casado, junto a Esperanza Oña. / Ñito Salas

El aspirante a presidir el PP inicia en Fuengirola su campaña para captar el voto de los compromisarios andaluces con un proyecto «integrador, ganador y que enarbola los principios y valores que nos han hecho ganar elecciones»

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMEROFuengirola

Andalucía jugó un papel clave en la victoria de Soraya Sáenz de Santamaría en la primera vuelta de las primarias del PP para elegir al sucesor de Mariano Rajoy. A ello se une que es la región que más número de compromisarios aporta al congreso extraordinario del próximo 20 y 21 de julio donde la vencedora se medirá al otro aspirante que pasó el corte, Pablo Casado. Un Casado que es consciente de la importancia de esta comunidad para decidir al próximo líder del partido y por eso ha comenzado su campaña este domingo con un acto en Fuengirola -uno de los tres grandes municipios de Málaga, donde ganó en la votación del pasado jueves- para recabar apoyos andaluces, sobre todo, del sector afín a María Dolores de Cospedal, la aspirante que no consiguió pasar a la segunda vuelta, que logró 2.900 votos en la región.

«Para mi proyecto político, Andalucía es fundamental, es esencial», ha afirmado Casado en el Puente de la Armada de la Villa Blanca, bajo un sol de justicia, durante un acto en el que no ha estado acompañado por ningún integrante del núcleo duro de la dirección provincial del PP y donde no hizo ni la más mínima alusión a la figura de Juanma Moreno, presidente de los populares andaluces y alineado, junto a su homólogo malagueño, Elías Bendodo, con Sáenz de Santamaría.

Pablo Casado sí ha estado respaldado por la vicepresidenta segunda del Parlamento andaluz, Esperanza Oña, el exparlamentario regional Miguel Ángel Ruiz, y el exsubdelegado del Gobierno en la provincia, Carlos Rubio, -todos ellos integrantes de su equipo más cercano en Málaga-; así como de los alcaldes Fernando Fernández (Coín), Fernando Priego (Cabra, Córdoba) y José Ortiz (Vejer de la Frontera, Cádiz); el portavoz del PP en Mijas, Ángel Nozal; afines a Cospedal como el senador y presidente de honor del PP malagueño, Joaquín Ramírez; la concejala de Benalmádena Concha Cifrián o el exdiputado provincial José Manuel Atencia. La alcaldesa de Fuengirola, Ana Mula, no ha estado presente, según Oña, porque está de vacaciones fuera de la ciudad. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, no ha podido acudir como era su deseo por encontrarse fuera de la provincia por motivos institucionales, pero sí ha estado su esposa, Rosa Francia.

El aspirante a presidir el PP ha manifestado su deseo de «contar con muchos andaluces» en la futura dirección nacional y que ésta «se vuelque» con Andalucía para que, cara al próximo ciclo electoral, se mantengan los actuales gobiernos municipales, se recuperen los perdidos en 2015 y, sobre todo, se alcance el gobierno de la Junta.

Pablo Casado ha puesto los mandatos de Oña y De la Torre como ejemplos de que el PP «sabe gobernar» y que para gobernar en Andalucía «hay que tener un proyecto ambicioso, en el que presentemos a los mejores candidatos y demos un contrapunto real de principios y de fondo a las políticas del socialismo andaluz». «El partido que planteo es un proyecto ganador, integrador, donde todo el mundo cabe, y donde enarbolemos los principios y valores con los que ganamos elecciones. No podemos ser el socialismo de derechas en Andalucía, tenemos que ser el PP», ha subrayado.

Durante su intervención, Casado ha reiterado que el PP no puede renunciar a los valores que siempre ha defendido y que le han hecho ganar elecciones y ha reiterado su intención de llegar hasta el final puesto que la integración debe venir después del congreso. «No hemos llegado aquí para hacer lo mismo con los mismos», ha apostillado.

Ñito Salas

Sobre las bases de su proyecto, Pablo Casado ha expuesto que debe estar basado en «una nueva etapa», en la que se ilusione al electorado y haya una unidad que, a su juicio, no quiere decir uniformidad. Una unidad, según ha añadido, que debe ir acompañada de una fortaleza interna.

Cuestionado por la neutralidad del PP andaluz en estas primarias, ha dicho que es «evidente» que no ha existido, pero ha agregado que ahora se abre otra etapa en la que quiere contactar con todos los compromisarios y ganar su confianza. «Los compromisarios tienen derecho a decidir en el congreso, el PP tiene que respetar las normas que nos dimos, y la dirección nacional tendrá que integrar después del congreso y tener la mayor representación posible del partido, incluidas las candidaturas que no han pasado el corte», ha remarcado.

«La segunda vuelta no es un baile de sillas en el que, al final, a los compromisarios lo que se les diga es recuerda quién te ha puesto y quién te tiene que renovar», ha sostenido.

El candidato ha añadido que «no es bueno» que se esté hablando de «quién es el perfil ideal para enfrentarse a Pedro Sánchez», porque cada uno tendrá sus «fortalezas y sus debilidades». El PP, ha apostillado, tiene que ser un partido para ganar al PSOE y no estar configurado «sólo con un candidato, como Ciudadanos», sino con sus concejales, diputados, parlamentarios, diputados provinciales y alcaldes: «Todos hacemos que este partido gane elecciones».

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