Nozal mantiene el pulso a la dirección provincial del PP y deja la Alcaldía en el aire

El candidato del PP, Ángel Nozal, es el que más papeletas tiene para convertirse hoy en alcalde/
El candidato del PP, Ángel Nozal, es el que más papeletas tiene para convertirse hoy en alcalde

Mijas decide hoy su alcalde después de dos semanas en las que las tensiones personales han marcado la negociación

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

El tiempo de las negociaciones para llega a un pacto que permita un gobierno estable en Mijas concluyó de la peor y más previsible manera: sin acuerdo. Los veinte días extra que han tenido los partidos debido al recurso puesto por Vox no han servido para nada más que para que los candidatos siguieran tirándose los trastos a la cabeza; una actitud en línea con los cuatro años de la legislatura que acaba hoy.

La buena relación entre Ciudadanos (seis ediles) y el PP (nueve) a nivel regional posibilitó a principios de semana que se llegara a un acuerdo para gobernar dos años cada uno, empezando por el partido naranja con Juan Carlos Maldonado al frente. Sin embargo, su homólogo local del PP, Ángel Nozal, se ha negado de manera sistemática en público y en privado a rubricar el pacto. «No, nunca, jamás. Queda por escrito», avisó en su cuenta de Facebook.

Dicho y hecho. A falta de alguna sorpresa de última hora, Nozal –fiel a su estilo– desautorizará de manera directa a Elías Bendodo y a la dirección provincial, que hasta el cierre de esta edición se afanaba por convencer al exregidor y a sus otros ocho concejales de que entraran en razón. Si finalmente Nozal cumple su amenaza y se vota a sí mismo (con lo que saldría elegido como regidor al ser la lista más votada en los comicios), el PP tendrá problemas para explicar por qué ha roto el único acuerdo en este último mes que le daba algo de poder municipal a sus socios preferentes.

Ante ello, el también consejero de Presidencia de la Junta se verá ante la tesitura de enfrentarse a un posible inicio de negociaciones entre Cs y PSOE para otras administraciones (Mancomunidad y Diputación); o bien expulsar de las filas populares a los ediles rebeldes. Esta última solución sería traumática y podría conllevar un enorme coste político, ya que ello haría que el partido de derechas se quedara sin grupo municipal en el tercer municipio de la provincia.

Ultimátum fallido

A última hora de anoche, diversos cargos del partido (la mayoría de la Costa) reconocían a SUR que la situación con Nozal había ido «demasiado lejos». «Esto habría que haberlo cortado antes, al final se ha llegado al punto que nadie quería», reconocía un destacado dirigente.

Quienes tampoco están para echar las campanas al vuelo son los cargos políticos de Ciudadanos, que ayer protagonizaron un episodio estratégico que rozó el absurdo. A primera hora de la mañana emitieron un comunicado en el que ponían como tope las 14.00 horas para que los populares ratificaran el acuerdo para darle la alcaldía a Juan Carlos Maldonado.

En concreto, el comunicado (que confirmaba las informaciones publicadas por SUR a lo largo de esta semana) especificaba que Ciudadanos y el Partido Popular habían cerrado a nivel regional un pacto de gobierno en Mijas para esta legislatura donde la alcaldía recaería los dos primeros años en la formación naranja y los dos últimos en los populares. «El compromiso es que el acuerdo sea ratificado por ambas partes esta misma mañana» añadían, y que de facto no sucedió. «Desde el inicio de las negociaciones y en las últimas horas, el Partido Popular en Mijas ha mostrado sus reticencias para suscribir dicho compromiso. Ciudadanos confía en su resolución y en que el acuerdo pueda ser suscrito hoy (por ayer), antes de las 14 horas», apuntaban.

Pues bien, esta advertencia –más bien un ultimátum según fuentes consultadas– no surtió ningún efecto, provocando incluso algunas bromas entre los cargos populares.

No en vano, desde el entorno del PP local siguieron insistiendo en que no pactarían con Maldonado ni con nadie de su partido. Ante este incumplimiento de la hora tope para anunciar el acuerdo, la respuesta de Ciudadanos fue el silencio. Fuentes consultadas (tanto locales como regionales) señalaban a primera hora de la tarde que preferían seguir esperando a que el presidente provincial, Elías Bendodo, les hiciera entrar en razón. Pero a medida que pasaban las horas, las llamadas de este periódico dejaron de ser atendidas. Alguno que se atrevió a dar el paso reconocía por qué: «no tenemos nada que decir».

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