El laberinto de la investidura en Mijas

Nozal y Maldonado inauguraron hace cuatro años la sede de una asociación que se encuentra investigada./SUR
Nozal y Maldonado inauguraron hace cuatro años la sede de una asociación que se encuentra investigada. / SUR

Las reuniones entre PP, PSOE y Ciudadanos registran hasta la fecha pocos avances ya que los tres partidos exigen liderar el gobierno municipal

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

La elección del próximo alcalde (o, quién sabe, alcaldesa) en Mijas este próximo sábado sigue envuelta en un misterio que solo se entiende explicando el complicado entramado de fobias y (pocas) filias personales entre los candidatos de los tres partidos que tienen posibilidades reales de acceder al bastón del mando del cuarto ayuntamiento de población de la provincia de Málaga.

El origen de este laberinto está en las decisiones que se tomaron hace cuatro años. El encaje de bolillos de los pactos en los grandes consistorios y administraciones supramunicipales (especialmente en el Ayuntamiento de Málaga y en la Diputación) obligaron a que el PP hiciera un equilibrio de fuerzas 'regalando' la alcaldía a Ciudadanos, que había obtenido solo cinco concejales de veinticinco y la tercera posición.

Esta situación contra natura –y la posterior ruptura de Cs con el PP y después con el PSOE– dejó un reguero de malos rollos personales, a lo que se suman todos los escándalos judiciales y las denuncias cruzadas entre los grupos. El resultado de 2019 es prácticamente similar, y de nuevo los tres partidos exigen ostentar la alcaldía.

En el caso del PP, parten con algo más de ventaja y de legitimidad, ya que a pesar de perder dos ediles han vuelto a resultar los vencedores con nueve concejales. Las ocho investigaciones judiciales que suma su candidato, Ángel Nozal, no han pesado en los electores. Ni siquiera la última de estas investigaciones (conocida hace unos días y que afecta también a su número tres, Mario Bravo) les ha hecho cambiar de opinión sobre quién debe ser su candidato este próximo sábado. «Los vecinos de Mijas hablaron en las urnas y dejaron claro que querían a Nozal como alcalde. No nos planteamos presentar a otra persona que no sea él en la constitución del Ayuntamiento», señalan fuentes populares locales a este periódico.

Esta tajante afirmación complica las opciones de que el PP llegue a un acuerdo con Ciudadanos, su aliado natural. Fuentes del partido naranja llevan insistiendo desde el mismo día de las elecciones en que Nozal no sería alcalde. «Hemos pedido su dimisión cada día durante más de tres años. El partido no nos puede obligar a votarle», argumentan estas fuentes. Asimismo, consideran que la gestión al frente del Ayuntamiento de Mijas estos cuatro años ha sido «muy buena». «Hemos aprobado tres presupuestos; no hemos protagonizado ningún escándalo y tenemos varios proyectos de envergadura que queremos finalizar», explican.

Aunque no quieren hablar de un cambio de cromos, en el partido repiten que Ciudadanos ha sacado en Mijas el mejor resultado en toda la provincia, y que por tanto si el PP tiene que ceder alguna cuota de poder, lo «lógico» es que se trate precisamente de este consistorio.

Alternativas

En lo que respecta a una posible alianza entre el PP y Ciudadanos, en estos días ha corrido entre ambos partidos una solución intermedia que, si bien oficialmente es negada por las dos formaciones, en privado reconocen que podría ser una opción algo más viable. Se trata, precisamente, de que ni Nozal ni Maldonado ostenten la alcaldía. El primero podría seguir como edil pero irse a la Mancomunidad de la Costa del Sol Occidental; y el segundo acceder a la vicepresidencia de la Diputación en un pacto con el PP. La alcaldesa, por tanto, podría ser Lourdes Burgos (PP), cercana tanto a Nozal como a Bendodo.

Este cambalache sería posible si Margarita del Cid finalmente consigue ser alcaldesa de Torremolinos; ya que en caso contrario también podría aspirar a presidir la Mancomunidad.

Mientras tanto –y a pesar del caos de Vox en Mijas que sigue sin saber quién será el edil este sábado– la que aparecía como candidata en los carteles electorales, Maya Escolar, admitió que mantuvo una reunión con Lourdes Burgos, en la que ésta le habría ofrecido entrar en un hipotético gobierno. Esta oferta (que en el PP aseguran que no es cierta) complicaría aún más el pacto con Cs, ya que en principio la formación de Rivera no quiere compartir juntas de gobierno local con Vox.

Mientras tanto, en el PSOE –la tercera pata de este laberinto– aguardan expectantes a los acontecimientos. Aunque se reunieron con Ciudadanos esta semana, la petición de que sea el partido naranja quien se quede con el bastón de mando lo consideran «inasumible». Hace unos días, la asamblea local votó a favor de negociar un gobierno de coalición con sus exsocios, pero siempre en una situación en la que Josele González sea el primer edil del municipio costasoleño.