La huelga de la limpieza prevista en Fuengirola, crónica de una realidad anunciada

La huelga de limpieza está convocada a partir del próximo viernes 10 de agosto/IG
La huelga de limpieza está convocada a partir del próximo viernes 10 de agosto / IG

La supuesta ausencia de beneficios para la empresa y la falta de comunicación con los trabajadores destacan como principales causas

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Cuando la semana pasada los trabajadores de la limpieza de Fuengirola convocaron una huelga indefinida para el 10 de agosto, pocos en esta ciudad que conozcan la actualidad local se sorprendieron. Este conflicto que afecta a los trabajadores y a la empresa Urbaser en primer grado, y al Ayuntamiento y a los vecinos en segundo término, parte de hace más de un año, cuando los empleados comenzaron a exigir ciertas mejoras laborares centradas en la negociación de un nuevo convenio.

Aun así, la realidad es que la falta de capacidad negociadora de la empresa (que ha pedido congelar un año más las negociaciones, lo que ha originado la huelga) es fruto de un concurso en el que para ganar tuvieron que ajustar tanto los precios que ahora podría no resultar rentable;o al menos no todo lo rentable que cabrían esperar.

En concreto, en marzo de 2016 el pleno extraordinario de Fuengirola aprobó adjudicar el servicio de recogida de basuras y de parte de la limpieza viaria a la empresa Urbaser por 5.994.274 euros. A partir de abril de ese año, Urbaser se iba a encargar de estas labores al ser la oferta mejor valorada por los técnicos municipales, aunque finalmente se retrasó unos meses por un recurso de la anterior contrata, FCC.

Urbaser ganó el contrato tras rebajar el precio de licitación en 1,7 millones de euros

El precio final suponía, anunciaron entonces, una rebaja en torno a 1,7 millones de euros con respecto al de licitación. El contrato iba a estar vigente durante cuatro años, aunque se podría prorrogar. También se aportaban entonces una serie de mejoras de organización y tecnológicas que calificaron como «muy importantes», como la incorporación a los vehículos de un dispositivo de geolocalización para determinar dónde están en cada momento y el tiempo de las labores.

Estas condiciones económicas complicaron por tanto la rentabilidad de la empresa. La mejor prueba de esto fue la noticia que SUR adelantó hace unos meses, en la que la empresa pedía una resolución pactada del contrato e incluso llegó a jugar con una supuesta salida unilateral. Urbaser centraba entonces sus quejas en unos supuestos terrenos situados en Mijas que finalmente no podía utilizar. Sin embargo, para el Ayuntamiento ellos comprometieron la posibilidad de utilización de las parcelas que designaba su oferta para la ubicación de determinadas instalaciones, y que éstas fueron ofertadas «como mejora».

El responsable municipal de Limpieza, Pedro Vega, sostuvo entonces que la única vinculación efectiva de las instalaciones ofrecidas en su oferta, a la posibilidad de prestación del servicio, tendría lugar si como consecuencia de su indisponibilidad al tiempo de formular la oferta, resultase anulada la adjudicación a su favor, lo cual nunca ocurrió.

Los trabajadores, sin embargo, sostienen que Urbaser sí está ganando dinero, pero no tanto como el que esperaban. Se muestran «engañados», debido a que la desconvocatoria de la huelga el año pasado sedebió a un promesa de negociación para este año que nunca se ha producido. A partir del viernes Urbaser tendrá la última palabra para evitar el conflicto, cuya posible solución se habrá de dirimir en los próximos días.

 

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