Francisco Medina: el matemático que está reconstruyendo la memoria histórica de Estepona
A los 68 años, y tras más de una década conviviendo con el Parkinson, Francisco Medina Infantes escribe con disciplina, rigor documental y una motivación íntima que nació el día en que falleció su madre, Juana.
«Se ha muerto la memoria de la familia», le dijo entonces una prima. Profesor de Matemáticas, director del IES Monterroso durante quince años e ... inspector educativo hasta su jubilación en 2020, el esteponero Francisco Medina Infantes decidió en ese momento que no bastaba con conservar sus propios recuerdos.
Necesitaba investigar la historia de Estepona, de dónde venía su ciudad, cómo se educó, cómo creció y cómo se gestionaron y malograron algunas de sus grandes oportunidades históricas. Así comenzó a sumergirse en el archivo municipal y en las actas capitulares desde 1800. De ese trabajo silencioso surgirían una serie de obras que hoy son referencia local.
Medina no se había planteado escribir libros de historia. «Ni soñando que yo pudiera escribir un libro», dice también Juan Ordóñez Bazán, amigo de la infancia y coautor indirecto de la aventura. Ordóñez, fotógrafo de profesión y durante muchas décadas dedicado a recoger la memoria gráfica de Estepona además de lector voraz, fue quien lo acompañó desde el inicio, aportando fotografías antiguas y creando su propio blog inspirado por Medina.
A partir de ahí surgió un movimiento natural: más vecinos interesados en la historia local, entre ellos el aparejador municipal Andrés Cintrano, se fueron sumando. Nació así 'Estepona Cultural', un blog colectivo que serviría de plataforma para agrupar historias, documentos, fotografías y anécdotas que de otro modo se perderían en la maraña efímera de las redes sociales.
Fijar la memoria de un pueblo
De esa labor comunitaria nació la decisión de publicar en papel, autoedición, sin ánimo de lucro y siempre a beneficio de asociaciones sociales. El proyecto, hoy consolidado, suma ya tres libros en el mercado y un cuarto en camino.
El primero, «Una ventana al pasado», 450 ejemplares autoeditados y cuyas ventas van para la AECC de Estepona. El segundo, «Paseando por Estepona», 350 ejemplares también autoeditados y cuyos beneficios van para Cudeca. Y el tercero «¿Desheredados?», 225 ejemplares en la primera edición, ya en marcha la segunda y unas ventas que van para la Asociación de Parkinson de Estepona.
El cuarto, en el que ya tiene las manos y la cabeza metidas, será la reedición ampliada del primer libro de Francisco Medina titulado «Una mirada atrás» y que estará dedicado íntegramente a la Fundación a favor de Personas con Diversidad Funcional de Estepona, más conocida como Aprona. Inicialmente editado por Diputación Provincial de Málaga, en esta ocasión contará con letras más legibles y fotografías mejoradas gracias a Juan Ordóñez.
Cada título contribuye a dibujar una parte distinta de la identidad esteponera: la evolución del casco urbano, la memoria educativa, las historias de sus vecinos y, en el caso del tercero, la trama más polémica y controvertida de la historia reciente del municipio: la herencia Nadal-Guerrero y la Fundación Antonia Guerrero.
«¿Desheredados?»: el libro más valiente
Medina lo reconoce: «¿Desheredados? es el libro más arriesgado que he escrito. Y también el más necesario». Basado en documentos que él mismo ha buscado y recopilado durante cuatro años, actas capitulares del Ayuntamiento de Estepona, documentos eclesiásticos públicos, declaraciones legales, auditorías y expedientes de la quiebra de Copresa, prensa escrita, archivos particulares, ha evitado entrevistas a protagonistas vivos para no entrar en versiones personales o subjetivas. «Si se lo pido a uno, tendría que pedírselo a todos y muchos ya han fallecido», afirma.
Y el resultado ha sido un impacto profundo en la ciudadanía esteponera: «La mayoría se lleva las manos a la cabeza», admite Medina. No es para menos ya que el libro reconstruye, con precisión documental, la cadena de decisiones que desvió una herencia de más de tres millones de metros cuadrados, la mayor de la historia local, del destino social que había previsto su testadora, Catalina Nadal.
La muerte del Padre Manuel, uno de los tres albaceas de la herencia y único conocedor del testamento; la actuación del obispo de Mallorca, otro albacea, a la muerte del primero; la entrada en escena del abogado Navarro y la creación de Copresa, una empresa sin relación con Estepona; su quiebra fraudulenta; los 700 millones de pesetas desaparecidos; el papel de Unicaja ,y finalmente, la llegada de Globalia, hoy dueña del 75% de los terrenos. Éste sería un resumen de lo que ha ocurrido con la herencia Nadal.
Medina detalla en el libro «¿Desheredados?» cómo todo ese proceso supuso la pérdida de la mitad de la herencia en un movimiento empresarial fallido y cómo, finalmente, los terrenos pasaron a manos privadas para el desarrollo urbanístico de zonas como Arroyo Vaquero y Guadalobón, dentro del término municipal de Estepona.
El autor señala también el papel de la Iglesia: beneficiaria legítima del testamento, pero, a su juicio, carente de transparencia. «Y a nadie se le cae la cara de vergüenza con lo ocurrido con la herencia Nadal», aseguran ambos, Medina y Ordóñez, durante la entrevista para este artículo.
La Fundación Antonia Guerrero: polémica actual
El análisis de Medina abarca también la Fundación Antonia Guerrero, propietaria de más de 500.000 metros cuadrados. Sus estatutos, modificados en varias ocasiones en los últimos años y la reciente y controvertida subasta de terrenos son también objeto de debate en el libro.
El autor recuerda que el Ayuntamiento siempre ha tenido la «sartén por el mango, pues cualquier urbanización repercutía en el municipio vía impuestos y licencias. La decisión de vender parte de los terrenos de la Fundación en pleno auge urbanístico de Estepona abre ahora la pregunta clave: ¿en qué se empleará ese dinero en los próximos tres años? Ahí está la clave de la venta de esos terrenos, no en la propia venta», asegura Francisco Medina.
Preguntado por si tiene en mente escribir un libro sobre la operación Astapa, su respuesta es rotunda. «Intereses inmobiliarios, la sombra del comisario Villarejo, 17 años de procedimiento judicial, un suicidio y un caso que ha terminado en condenas menores y mucho dolor para muchas personas en Estepona durante demasiados años. No, demasiadas sensibilidades todavía», confiesa.
El valor de Medina no es académico; es cívico. Y con humildad se reafirma en que su trabajo es el de «un vecino que cree que la memoria debe preservarse con rigor y sin miedo».
Su obra, sin pretenderlo, ha inaugurado la colección de historia contemporánea más importante que Estepona ha tenido nunca. Y lo ha hecho sin ánimo de lucro, financiándose sin apoyo del Ayuntamiento, mediante crowdfunding y destinando todos los beneficios a asociaciones locales. Y así seguirá siendo.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión