La familia de Antonio Ortega reclama sus restos: «Sólo queremos enterrarlo»

Antonio desapareció en enero y su cuerpo no fue encontrado hasta agosto pese a las numerosas batidas. /SUR
Antonio desapareció en enero y su cuerpo no fue encontrado hasta agosto pese a las numerosas batidas. / SUR

Su hermano achaca a la burocracia los retrasos en la identificación de los restos encontrados tras el levantamiento del cadáver en agosto

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

La familia de Antonio Ortega Urbano, el joven desaparecido en Torremolinos el 22 de enero y cuyo cuerpo fue hallado sin vida en agosto, reclama sus restos: «Sólo queremos enterrarlo y poner fin a este calvario». Recuerdan que, pese a que tienen el certificado de fallecimiento y hace meses se sometieron a las pruebas de ADN necesarias, el cadáver de Antonio aún no ha sido incinerado. Su hermano Cristóbal se muestra muy crítico con la actuación de la Policía Judicial: «Mi madre tiene a su hijo en una cámara frigorífica a la espera de que la burocracia permita enterrarlo». El juez que lleva el caso alega, en una providencia, que aún no hay certeza sobre la identidad de varios de los restos óseos encontrados.

La familia achaca esta situación a que existen tres expedientes abiertos del mismo caso: «Encontramos el cuerpo el 18 de agosto, pero el levantamiento del cadáver fue incompleto. Nos dimos cuenta de que faltaba medio cuerpo y que no se había vuelto a inspeccionar la zona, así que organizamos una nueva batida en septiembre». En esta búsqueda hallaron varios restos, como la mandíbula completa, parte de la columna vertebral, un radio de un brazo y ropa. Esa misma tarde, Cristóbal Ortega se personó en el Juzgado de Guardia para entregar los restos localizados de su hermano. Tres días después, la Guardia Civil encontró nuevos restos (tercer expediente).

Ante la falta de comunicación por parte de las administraciones implicadas, la familia envió un escrito en diciembre apelando a «la humanidad» del magistrado para agilizar el procedimiento al considerar que «no hay una respuesta lógica que justifique la dilación en la entrega del cuerpo a la familia»: «Lo que para la terminología legal y médico-forense son 'restos óseos', para su familia es un hijo, un hermano o un sobrino al que llevan meses esperando para dar sepultura, prolongándose el sufrimiento por causas que desconocemos».

Semanas después del levantamiento del cadáver, la familia y la Guardia Civil localizaron nuevos restos

A finales de diciembre, el juez respondió, tras consultar al Instituto de Medicina Legal de Málaga, que la identificación de los restos, tarea que corresponde al Instituto Nacional de Toxicología, con sede en Sevilla, no se producirá en un plazo inferior a los cuatro o seis meses. «Imaginamos que los retrasos se deben al exceso de trabajo, porque una prueba de ADN se practica en 24 horas», lamenta la familia. Ante este escenario, Cristóbal Ortega ha solicitado permiso para encargar las pruebas necesarias a un laboratorio privado que pagaría la propia familia: «Siendo nosotros mismos, familiares y voluntarios, quienes recogimos sus restos y los bajamos de la sierra para entregarlos en la comisaría provincial de Policía porque la Guardia Civil se dejó 'olvidado' la mitad del cuerpo, no debe extrañar que igualmente tengamos que ser los familiares quienes nos encarguemos personalmente de realizar las correspondientes pruebas de ADN del cadáver a través de forenses privados».

La familia rechazó incinerar los primeros restos encontrados en agosto, que sí han sido identificados, al tener constancia de que el cadáver «no se hallaba completo». No se encuentran identificados, sin embargo, los restos localizados por la familia el 28 de septiembre ni los encontrados por la Guardia Civil el 1 de octubre. La familia exige que se realicen las pruebas genéticas necesarias para la comprobación de estos restos y califica de «chapuza» el levantamiento del cadáver: «Esperemos que todo esto acabe pronto».

 

Fotos

Vídeos