Condenan a siete años de prisión a un taxista por violar a una turista británica

El procesado durante el juicio en la Ciudad de la Justicia. /SUR
El procesado durante el juicio en la Ciudad de la Justicia. / SUR

La Audiencia Provincial asegura que se aprovechó del estado de embriaguez de la víctima para emplear la fuerza y agredirla sexualmente en Benalmádena

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

Los magistrados de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Málaga han condenado a un taxista por violar a una clienta, una turista británica, aprovechándose del estado de embriaguez en el que se encontraba la mujer. En concreto, se le impone una pena de siete años de prisión, según se recoge en la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico.

En la resolución judicial se explica como ocurrieron los hechos en la madrugada del 21 de junio de 2014. El procesado, taxista de profesión, se encontraba prestando sus servicios en la parada que se encuentra situada en la plaza Solymar de Benalmádena.

Sobre las 03.25 horas, fue la víctima la que solicitó sus servicios como taxista, para que la trasladara hasta el hotel Bali, que se encuentra ubicado en la citada localidad costasoleña. Sin embargo, al comenzar el trayecto, el procesado se dio cuenta del estado de embriaguez de la mujer, quien escasas horas después de los hechos arrojó un resultado de 1,075 gramos de alcohol por litro de aire espirado –a modo ilustrativo, la tasa máxima que permite Tráfico a la hora de ponerse al volante es de 0,25 miligramos por litro de aire espirado–.

El procesado tendrá que indemnizar a la víctima con 6.000 euros por daños morales

Entonces decidió apartarse de la ruta que debía seguir, siempre según se recoge en la sentencia, en la que se precisa que el procesado, un hombre de 35 años de edad, se dirigió hacia la zona del Parque Olivar de Torremolinos. Sobre las 03.33 horas detuvo el taxi y se pasó a la parte de los asientos traseros.

«Con el fin de atentar contra la libertad sexual» de la víctima, los magistrados de la Sección Primera consideran probado que se abalanzó sobre ella. Pese a que la clienta intentó quitárselo de encima, el taxista la agarró fuertemente por los brazos y la violó.

Una vez que logró su propósito, continúa la resolución judicial, el procesado salió del vehículo y se montó en el asiento del conductor. A continuación, se dirigió al hotel en el que se hospedaba la víctima y la dejó allí, donde la mujer fue atendida por el recepcionista del establecimiento.

Tras la celebración del juicio, los magistrados otorgan credibilidad a la declaración de la víctima, sobre la que destacan su persistencia y congruencia en la incriminación. La mujer contó, a través de videoconferencia y auxiliada por un traductor, que aquella noche tomó unas copas con unas amigas y que, a la hora de marcharse a casa, cogió un taxi porque le habían dicho que era peligroso volver al hotel andando. Manifestó que se subió en el vehículo y que, durante el trayecto, el taxista se metió en una urbanización situada en Torremolinos. «Paró el coche, cerró las puertas, se pasó a la parte de atrás desde el interior del vehículo, me agarró de los brazos y me violó», relató.

Versión poco creíble

Por el contrario, en la sentencia se recoge que el procesado ha mantenido una versión de los hechos poco creíble, a la que los jueces no le otorgan credibilidad. En el juicio, el taxista aseguró que la clienta se le insinuó durante el trayecto y le dijo que quería tener sexo. Siempre según su testimonio en la Sala, él accedió: «Cuando acabamos ella quería más», añadió, a la vez que aseveró que ella le pidió que subiera a la habitación del hotel. Al llegar al destino, señaló que ella continuó de forma insistente realizándole el ofrecimiento, aunque él no accedió. «Fue por despecho, porque no quise subir a la habitación con ella, por lo que llamó a la policía. Creo que fue por eso, porque no quise seguir con las relaciones», concluyó.

En la sentencia también se hace referencia a los testimonios del recepcionista y de los policías que asistieron a la turista y describieron su estado. Asimismo, se esgrimen las lesiones que ésta presentaba, «compatibles con una agresión de este tipo».

Por todo ello, los magistrados entienden que no hubo una relación consentida, tal y como insiste el procesado, sino que por el contrario, aprovechándose éste de que la víctima se encontraba en estado de embriaguez, empleó la fuerza y la violó.

En la resolución judicial se le condena como autor de un delito de agresión sexual. Además de la citada pena de prisión, se le impone el deber de indemnizar con 6.000 euros a la mujer por los daños morales, así como con otra cantidad, que se determinará en ejecución de sentencia, por las lesiones que ésta presentaba.

 

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