Alegría comedida en Arroyo de la Miel

Celebración de propietarios y amigos en la administración De Arroyo de la Miel/Fernando Torres
Celebración de propietarios y amigos en la administración De Arroyo de la Miel / Fernando Torres

La administración número 3 reparte seis décimos del Gordo pero lo celebra con poco entusiasmo y sin premiados en la fiesta express

Fernando Torres
FERNANDO TORRESBenalmádena

Poco o nada hacía indicar que la administración de Loterías número 3 de Arroyo de la Miel fue la segunda que más décimos del gordo ha repartido en Málaga. Seis boletos premiados apenas interrumpieron el normal funcionamiento del local, situado en Blas Infante, arteria peatonal de la localidad: los clientes habituales han echado su rutinaria primitiva entre felicitaciones respodindas con timidez y normalidad.

Ana María García y su hermana Alicia dirigen la administración un establecimiento que lleva abierto en Arroyo de la Miel desde 1960. Tres generaciones llevan toda su vida repartiendo ilusión, y este 22 de diciembre han alcanzado el máximo posible con el gordo. «Se ha vendido por máquina», explican, sin expresar demasiada emoción. Al haberse expendido por el terminal, las hermanas no tienen claro quién se ha llevado los números ganadores, aunque Ana María quiere que le haya tocado a sus clientes habituales, a esos que acuden «todas las semanas» desde hace años. No obstante, el elevado tránsito de la localidad hace que el boleto haya podido venderse allí pero haber tocado en cualquier otro lugar de la provincia (o incluso del país).

En la puerta del local se agolpan curiosos y vecinos, sabedores de que la fortuna se ha pasado por el municipio. «Compré aquí varios décimos, pero ninguno el que ha tocado», se lamenta uno de los habituales. Alberto se ha enterado de que ha tocado en su pueblo y se ha «puesto atacado». «Compré en la administración que hay aquí al lado... vamos, que no me ha tocado nada». Ningún premiado ha acudido a celebrar con los loteros.

La mañana ha transcurrido tranquila, y llegada la hora del cierre las hermanas García todavía no habían recibido el clásico cartel con el número ganador, indicando que el primer premio había tocado allí. Al llegar, varios conocidos de la familia se han colocado para la foto de rigor, que no ha contado ni con cánticos, ni champán para brincar. La emoción ha llegado más por los conocidos que por los propietarios, que aunque son conscientes de que dar un primer premio en Navidad es un gran impulso para el negocio, no han querido hacer grandes aspabientos. Había alegría, sí, pero comedida.

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