El alcalde de Benalmádena mantiene los sueldos de C's y CSSP, en la oposición pero cobrando como ediles de gobierno

Navas, junto al líder de Ciudadanos y otros miembros de la corporación, en la Mesa del Comercio. /
Navas, junto al líder de Ciudadanos y otros miembros de la corporación, en la Mesa del Comercio.

Navas continuará hasta las elecciones generales con el organigrama que se comprometió a cambiar y que solo retribuye a sus socios de investidura

ALBERTO GÓMEZ

Casi cuatro meses han pasado desde que el alcalde de Benalmádena, el socialista Víctor Navas, se comprometiera a cambiar el organigrama del Ayuntamiento, que establece el mismo sueldo para los concejales de la oposición que apoyaron su investidura Ciudadanos y Costa del Sol Sí Puede que para los miembros del equipo de gobierno, compuesto por el PSOE, Izquierda Unida y la formación local Alternativa por Benalmádena. Todos ellos cobran 44.559 euros anuales, frente a los 28.722 euros asignados a la portavoz del Partido Popular, Concha Cifrián, la única concejala con dedicación exclusiva de los diez que no votaron a favor de Navas el pasado 13 de junio. La peculiaridad de este reparto de sueldos y cargos provocó que los populares denunciaran la existencia de un «pentapartito encubierto».

Después de que SUR publicara los sueldos de la nueva corporación, Ciudadanos dio un paso atrás y renunció, sobre el papel, a las dedicaciones exclusivas de sus tres representantes en Benalmádena. Pese a la negativa de la formación naranja, que en principio obligaba al alcalde a reconfigurar un organigrama que ya no cuenta con el apoyo de la mayoría de los concejales, Navas ha lanzado este mismo mes una resolución que confirma los salarios y la relación de los cargos corporativos del Ayuntamiento. Tanto Ciudadanos como Costa del Sol Sí Puede, por tanto, siguen teniendo el mismo sueldo que los miembros del equipo de gobierno, una medida que no ha sentado bien entre algunos integrantes del Ejecutivo local que preside Navas: «Esta igualdad salarial es injusta porque los concejales de la oposición no firman documentos ni tienen la responsabilidad de estar gobernando».

Desde Ciudadanos aseguran continuar rechazando el organigrama actual y recuerdan que sus tres ediles donan «el excedente» de sus sueldos a causas sociales, aunque hasta el momento solo han anunciado la entrega del cinco por ciento de sus salarios de agosto a una asociación de familiares de enfermos de alzhéimer. Por su parte, los dos concejales de Costa del Sol Sí Puede, que no han puesto reparos al organigrama, siguen la directriz de Podemos y cobran la cantidad equivalente a tres salarios mínimos al mes, donando el resto al partido «y a causas sociales».

Desde el Ayuntamiento alegan que «los sueldos van ligados al número de horas de trabajo, y estos partidos tienen dedicación exclusiva, como demuestran las aportaciones realizadas al equipo de gobierno en materia de mediación con otras instituciones, transparencia o reuniones con vecinos». Navas descarta cambiar el organigrama «hasta la aprobación de los presupuestos», que serán presentados en diciembre, coincidiendo con la celebración de elecciones generales. Estos comicios podrían ser la clave para comprender el retraso en la reconfiguración de salarios y cargos. Existe un acuerdo de investidura publicado en redes sociales que establece que Ciudadanos «se incorporará el próximo mes de diciembre» al equipo de gobierno. Este documento también señala que Costa del Sol Sí Puede «desarrollará una labor de participación y apoyo» al Ejecutivo municipal.

Tanto el alcalde como el portavoz de Ciudadanos, Bernardo Jiménez, aseguraron que el documento «es falso», pero este periódico ha podido comprobar que fue enviado por Navas el 12 de junio, un día antes de la investidura. Desde el Ayuntamiento reconocen ahora la autenticidad del acuerdo, que el líder de Costa del Sol Sí Puede, Enrique García, pidió que se denominara, al menos en su copia, «acuerdo programático y no acuerdo de gobernabilidad» porque «tengo que eludir presiones y venderlo bien». En el Consistorio admiten que el documento existió y que «se intercambió en las jornadas previas» a la investidura, aunque insisten en que «no fue definitivo ni es la piedra fundacional del actual equipo de gobierno».