Los otros bañistas de la Costa del Sol

El Aula del Mar ha organizado una jornada de puertas abiertas./
El Aula del Mar ha organizado una jornada de puertas abiertas.

Malagueños y veraneantes convivimos a diario con otras especies que habitan nuestras playas por tierra, mar y aire. Unas pasan desapercibidas, otras son casi una plaga y algunas están en peligro de extinción

ISABEL BELLIDOMÁLAGA

Leo un titular. «La NASA está más segura que nunca de que no estamos solos en el Universo». Tanta contundencia en tan poco espacio abruma y hasta resulta un poco hilarante, pero será verdad porque, oye, es la NASA. La cosa es que no hace falta irse tan lejos ni medir en distancias espaciales para darse cuenta de que no, efectivamente, no estamos solos, aunque muchas veces apenas nos percatemos. En la playa tampoco, y cuando nos damos cuenta solemos reaccionar con bastante efusividad. Como cuando una (enorme) gaviota sobrevuela nuestras cabezas; como ocurre al vislumbrar, de repente, un pececillo gris y desorientado entre tanta agua turbia; o como cuando una paloma decide que es buena idea pasear a un par de centímetros de nuestra toalla.

No, no estamos solos: en las playas de la Costa del Sol hay animales por doquier, aunque los más exóticos e impresionantes (con perdón de los gorriones) precisen de una seria protección por parte de usuarios de las playas y también de los pescadores. Así lo afirma Juan Jesús Martín, biólogo del Aula del Mar de Málaga, aunque otras especies agradecen nuestros descuidos. «Muchas personas nos llevamos la comida a la playa y todos los días quedan un montón de residuos orgánicos. Algunas los dejan porque dicen que son biodegradables, pero yo digo que son biodesagradables», explica Martín. ¿Resultado? «Muchos animales van a buscarlos», continúa. «Los gorriones, las gaviotas que ya de por sí son muy carroñeras y también una especie invasora que está poblando toda la Costa: las cotorras argentinas», cuenta. Esta ave sí, el lorito verde- lleva unos quince años con nosotros y habita sobre todo en los alrededores de playas urbanas como La Malagueta, Huelin o Guadalmar. Asegura Martín que «se reproducen mucho» y que si no se controla pronto, en pocos años van a ser una plaga pues, además, «podrían desplazar a otras especies y dañar jardines o cultivos cerca de la playa».

Otros animales que van en busca de los restos de comida que indebidamente dejamos en la playa son los gatos, que se dejan caer por allí al anochecer. Además, a las playas donde hay desagües acuden roedores, insectos y lagartijas, según indica este biólogo. Sin embargo, advierte: «Hay que tener cuidado, porque en verano ponen muchos insecticidas en esos desagües para combatir a esos animales y ahora, con las lluvias del otoño, puede ir todo ese veneno al mar y acabar afectando a la vida marina». En nuestras playas artificiales la mayoría- ya no se pueden encontrar coquinas, pero aún quedan unas pocas playas naturales donde es posible observar otro tipo de fauna autóctona. Por ejemplo, tal y como explica Martín, en la desembocadura del río Guadalhorce es posible ver escarabajos, reptiles y pájaros protegidos como los chorlitejos patinegros, que ponen sus huevos sobre la arena de la playa. Sobre la fauna marina, Martín recuerda que en Málaga no sólo podemos nadar junto a lisas y sargos, sino que en lugares como Los Baños del Carmen y, en general, allá donde haya roqueo, como en Nerja o en el Peñón del Cuervo es fácil ver estrellas de mar, lapas, erizos, tomates de mar, corales naranjas o esponjas con sólo unas gafas de bucear y un tubo.

Pese a todo, hay otros animales que, aunque están ahí, no son tan fáciles de ver. Muchos como delfines, tortugas marinas o incluso ballenas y focas nórdicas sólo son captados por los pescadores mientras faenan en alta mar. Bueno, y también por Ana Revello de Toro, la vecina de La Malagueta que hace menos de un mes avistó desde la ventana de su casa a un par de delfines, tal y como informó Isabel Vargas en este mismo periódico. La noticia causó muchísima expectación traducida en más de 10.000 likes en Facebook entre los malagueños, pero ya por entonces Juan José Castillo, veterinario en el Centro de Recuperación de Especies Marinas Amenazadas de Málaga (CREMA), explicó que miles de delfines viven en el Mar de Alborán. Para los pescadores los que más acostumbrados están a toparse con ellos iba dirigida la jornada de puertas abiertas que tuvo lugar ayer en el Aula del Mar. Así, marineros de Fuengirola, Marbella o Caleta acudieron al Museo Alborania con sus familias para aprender, de forma lúdica, cómo proteger a las especies marinas amenazadas.

«Lo hemos hecho como agradecimiento por su colaboración y, además, también es una forma de concienciarlos y sensibilizarlos con el tema», comenta José Luis Mons, coordinador del CREMA. «Ellos pierden parte de su tiempo y alargan su jornada de trabajo cuando encuentran algún animal o lo atrapan de forma accidental», añade. En estos casos «deben mantenerlo húmedo a bordo» y proceder a «avisar al Aula del Mar o al 112» para recogerlo. Si desgraciadamente está muerto, entonces han de «coger sus datos y hacerle una foto para poder identificar su especie». A partir de septiembre el Aula del Mar repetirá esta misma jornada gratuita para los escolares.

Mons se une a Martín en sus recomendaciones para los usuarios de las playas de la Costa del Sol: es importante tirar los desechos a la papelera, utilizar sólo el jabón necesario, reciclar el aceite de los coches y no perder de vista las bolsas de plástico, pues las tortugas las confunden con medusas. Hay que pensar también en ellos, los otros bañistas.