Uno de los dos concejales de UCB retira su apoyo a Salido y mantiene con vida el pacto de gobierno

Juan Olea. /
Juan Olea.

El edil de Empleo asegura que el líder de su partido, ya con sólo un respaldo en el pleno, «se ha suicidado políticamente» y pide su dimisión como presidente de la formación

ALBERTO GÓMEZ

La alcaldesa de Benalmádena, Paloma García Gálvez, ha encontrado un apoyo inesperado en el concejal de Deportes y Empleo, Juan Olea, perteneciente a Unión Centro Benalmádena (UCB), formación independiente que gobierna en coalición con el PP y cuyos números uno y dos, Francisco Salido y José Manuel López Merino, fueron destituidos por la primera edil el martes. García Gálvez justificó su decisión en el hecho de que Salido no acatara la orden de revocar de todas sus funciones en el puerto a López Merino, condenado por intrusismo profesional en un juicio celebrado en el Juzgado de lo Penal número 11 de Málaga el lunes. Tras el cese del hasta ahora primer teniente de alcalde, UCB ya sólo cuenta con dos ediles en el Ayuntamiento, Olea y la responsable de Fiestas, Concepción Tejada.

La reacción de ambos concejales resultará clave para saber si el pacto entre PP y UCB termina de saltar por los aires, algo que obligaría a los populares a gobernar en minoría. En declaraciones a este periódico, Olea confirmó ayer su ruptura con Salido y su respaldo a García Gálvez. «Mi desvinculación viene de largo, hace tiempo que no estoy de acuerdo con algunas decisiones tomadas por la dirección de UCB, pero por respeto y lealtad a las siglas sigo en el partido. Entiendo que Salido debería dimitir como presidente de la formación hasta que se aclare su situación legal hace dos semanas fue imputado por el caso del comedor social y por apoyar a un condenado por la justicia. Hay muchos votantes de nuestro partido, entre los que me incluyo, que nos sentimos defraudados y desamparados ante esta situación», sostiene el todavía edil independiente.

La situación de la otra concejala de UCB es bien distinta. Tejada mantiene su apoyo tanto a Salido como a López Merino, como demostró ayer en la Junta General del Puerto Deportivo, donde fue la única persona que votó en contra de sus destituciones, algo que motivó que parte de la oposición pidiera también su cese. Tejada llegó a acudir al juicio contra el hasta ahora gerente de Puerto Marina en calidad de testigo de su defensa, lo que no impidió que el juez condensase a López Merino a seis meses de cárcel que finalmente fueron sustituidos por una multa de 3.600 euros a petición de su abogado por carecer de antecedentes penales. En opinión de Olea, la actitud de su compañera de partido puede tener un trasfondo económico: «Ella no va a irse voluntariamente, porque no tendría derecho a recibir desempleo. Supongo que hará todo lo posible para que la echen».

Los próximos días, claves

Durante la sesión para ratificar el cese del concejal y el gerente de Puerto Marina, García Gálvez reiteró que su decisión «no había sido agradable» pero que ya no confiaba en su socio de gobierno. El presidente de la Diputación, Elías Bendodo, rompió ayer el muro de silencio levantado por la cúpula provincial de los populares en torno a este asunto y dejó claro su respaldo a la alcaldesa: «Ha actuado con responsabilidad y, aunque su pérdida de confianza en Salido no supone una ruptura del pacto, veremos cómo evoluciona todo esto en los próximos días». En caso de que la primera edil se sometiera a una moción de confianza, como reclamó la oposición tras el estallido de la crisis de gobierno, García Gálvez contaría con el voto favorable de Olea y con una negativa por parte de Tejada. De este modo, los populares tendrían actualmente doce apoyos en el pleno (sus once concejales electos y el edil de Empleo).

Olea sostiene que nunca tuvo autorización bancaria por parte de la dirección de UCB para realizar ningún movimiento, pese a ser tesorero del partido, un cargo que consideró «simbólico» y acabó abandonando. Sus discrepancias con Salido también lo dejaron fuera de la integración que el cesado primer teniente de alcalde negociaba con el PP. Durante las conversaciones mantenidas entre la dirección provincial del grupo popular y el líder de UCB, una estrategia para evitar gobernar mediante alianzas, se trazó una hoja de ruta inicial que pasaba por la disolución de la formación independiente. A cambio, a Salido se le había ofrecido ir como número dos, y este pidió que la lista popular acogiera igualmente a López Merino y al secretario de su partido, Francisco Campanario. Las destituciones producidas el martes truncaron de forma definitiva este plan, impulsado desde Málaga pero con el que no estaba de acuerdo buena parte del Ejecutivo local, y dejaron al descubierto la falta de entendimiento entre García Gálvez y Salido.

 

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