La alcaldesa de Benalmádena rompe con Salido y destituye a sus familiares como asesores

La alcaldesa de Benalmádena, Paloma García Gálvez, anuncia su decisión/
La alcaldesa de Benalmádena, Paloma García Gálvez, anuncia su decisión

Paloma García Gálvez ha adoptado la decisión de retirar de sus funciones al concejal de Bienestar Social ante la "falta de confianza"

ALBERTO GÓMEZ

El pacto de gobierno en Benalmádena se tambalea. La alcaldesa, Paloma García Gálvez (PP), destituyó ayer a su socio en el Ejecutivo local y líder de la formación independiente Unión Centro Benalmádena (UCB), Francisco Salido, que hasta ahora ostentaba las concejalías de Bienestar Social y del Puerto Deportivo, después de que este no acatara la orden expresa de la primera edil de retirar de la gerencia de Puerto Marina a José Manuel López Merino, mano derecha de Salido y vicepresidente de UCB, que el lunes fue condenado por intrusismo profesional al ejercer como abogado sin estar colegiado. La destitución de Salido supone también el cese de uno de sus hermanos y su cuñado, contratados como cargos de confianza con sueldos de 39.000 euros anuales cada uno, como publicó SUR el pasado sábado, aunque no de su hermana, asesora en la Delegación de Fiestas, una de las dos concejalías de UCB que no sufrirá modificaciones.

noticia relacionada

Meses antes de las elecciones municipales y apenas dos años después de la moción de censura presentada por el grupo popular y la formación independiente que puso fin al tripartito compuesto por PSOE, IU y la propia UCB, la vida política de Benalmádena vuelve a agitarse. El incumplimiento de la exigencia de expulsar a López Merino sería la gota que colma un vaso que no ha parado de llenarse de desencuentros en los últimos meses. García Gálvez justificó su decisión en «la falta de confianza» con su socio de gobierno. «Soy una firme defensora de la presunción de inocencia, pero no voy a permitir que nadie que haya sido condenado y cuya falta de honradez profesional ha quedado constatada ocupe un cargo en este Ayuntamiento. Salido no asume este principio y pretende amparar a alguien que ha delinquido, de modo que me veo obligada a tomar una decisión que no es agradable ni me gusta», aseguró ayer la primera edil.

La conversación telefónica entre García Gálvez y Salido fue breve y tensa, y su resultado había sido previsto por la alcaldesa, que, conocedora de la estrecha relación que mantienen Salido y López Merino y la más que probable negativa del primero a destituir a su número dos, ya había trasladado esta posibilidad a la cúpula provincial del PP. Este periódico ha podido saber que los populares mantuvieron conversaciones con el líder de UCB para que este se incorporara en su lista como número dos y disolviera la formación independiente, una estrategia orquestada desde Málaga con objeto de evitar tener que recurrir a alianzas para gobernar, como ha ocurrido en las dos últimas legislaturas, cuando el PP ha llegado a la Alcaldía después de sendas mociones de censura. La expulsión de Salido trunca de forma definitiva este plan, que no contaba con el apoyo de buena parte del Gobierno local.

Cuota de poder reducida

UCB cuenta aún con dos ediles en el Ayuntamiento: Concepción Tejada en Fiestas y Juan Olea en Empleo y Deportes. La formación independiente, que obtuvo cuatro concejales en los comicios de 2011, se debate ahora entre mantener su desde ayer reducida cuota de poder o seguir plantando cara a la alcaldesa. El deterioro de la relación entre Olea y Salido es un secreto a voces, pero el ya exteniente de alcalde mantiene un fuerte vínculo de confianza con Tejada, que llegó a asistir como testigo de la defensa en el juicio contra López Merino. La otra edil electa en 2011 bajo la lista de UCB, Encarnación Cortés, decidió salir del partido poco antes de la moción de censura y ahora ejerce como concejala no adscrita. Fue precisamente ella quien interpuso la denuncia por el desfase económico del comedor social.

A pesar de que la alcaldesa aseguró ayer que las destituciones de los números uno y dos de UCB «no afectarán a la gobernabilidad del municipio», el horizonte en el Consistorio no parece muy despejado. Los populares cuentan con once concejales, y en contra ya tendrían los siete del PSOE, dos de IU y los dos no adscritos. El golpe en la mesa dado por García Gálvez, aunque reclamado desde numerosos sectores de la localidad tras los últimos acontecimientos y la publicación de la gestión nepotista de Salido, deja a los populares sin un apoyo que les resultaba básico. Desde UCB acusan a la alcaldesa de ser «una desagradecida». Ella no ha dudado en responder: «El derecho a la pataleta está ahí».

 

Fotos

Vídeos