Historias

Un momento de la actuación de la comparsa de Arroyo de la Miel 'El pasaje de los milagros' en semifinales. /Eduardo Nieto
Un momento de la actuación de la comparsa de Arroyo de la Miel 'El pasaje de los milagros' en semifinales. / Eduardo Nieto

DAVID DELFÍN

La creatividad, en sus diversos formatos artísticos, es la que ha permitido comprender mejor y conocernos, dotar de sentido nuestro entorno en cada presente hasta hoy. Y ahora que debido a la activación tecnológica todos somos un poco juglares dedicados a difundir momentos propiciando nuevas formas de relación y colaboración, es indudable que compartimos lo que somos de otra manera y con otros lenguajes; si bien, el arte de contar historias -con una imagen, en 280 caracteres o en mil páginas- y ante la abundancia extrema de episodios sigue siendo tan antiguo e imprescindible como renovado es el contexto actual.

La información, los datos, el conocimiento... están tan alcance que quizá ya no se valore tal privilegio como lo apreciarían nuestros antepasados. Ahora bien, es tan grande el océano y tan sencillo perdernos o confundirnos que -y ahí reside el gran cambio producido-, de nuevo se favorece la capacidad (también artística) de presentar los contenidos de manera que faciliten la conexión entre personas y permitan conocer sus anhelos y preocupaciones, con el fin de dotar de sentido lo que ocurre y nos ocurre. Una tarea para la que disponemos de la imaginación y de la imaginación narrativa en cualquier soporte, ya que la narración sigue siendo nuestra herramienta más idónea para el pensamiento.

Las historias y su armazón de experiencias nos ayudan a esclarecer los acontecimientos bajo una capa de emocionalidad. Las historias contadas sobre el nosotros individuo, comunidad, pueblo... al proponer acontecimientos y opiniones, revelan detalles que, tal vez, pasaron desapercibidos. Y las coplas, enraizadas en este concepto de narración, reúnen cualidades que la elevan a ser uno de los medios de expresión más competentes para sintetizar y versionar los acontecimientos desde la reflexión crítica y/o desde la diversión. Una crónica ideada para ser discutida, compartida, desarrollada... y en las que el personaje protagonista y su moraleja somos nosotros.

El mundo se ha fragmentado en miles y miles de pequeñísimas piezas y ahora serán más necesarios que nunca quienes desde la creatividad (también artística) tengan la capacidad de unirlas para ofrecernos un sentido entre todos los posibles. Uno más y también útil para comprendernos mejor. Una labor que las coplas realizan con cuartetas, pasodobles y cuplés mientras relatan los entresijos de este presente y conforman el rompecabezas de nuestra particular historia.