¿Somos más permisivos con Netflix o HBO que con los canales tradicionales?

Director y productor de 'El caso Alcàsser', junto a uno de los forenses./
Director y productor de 'El caso Alcàsser', junto a uno de los forenses.

Las plataformas de pago conectan con nuevos públicos con temas como Alcàsser o Jesús Gil, que en otras cadenas causarían más recelos

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

El último estudio sobre audiencias elaborado por Barlovento Comunicación acusa un descenso del consumo de la televisión lineal, una tendencia que viene siendo habitual en los últimos años. Esta merma es la mayor entre temporadas de la historia, 16 minutos menos que el curso anterior. Para buscar una explicación a esta circunstancia debemos observar el incremento en el uso de los servicios OTT, es decir, de compañías que ofrecen contenidos audiovisuales a la carta, tales como Netflix, HBO o Amazon.

El año pasado la programación tradicional tuvo en España su peor registro en una década. En Estados Unidos, el consumo de televisión convencional en 2018 ya fue menor que el de dispositivos móviles. No cabe duda de que la llegada de las plataformas de streaming ha variado los hábitos de los espectadores, que cada vez más se acostumbran a ver series y programas cuando ellos quieren, del modo en que les conviene, y sin ningún tipo de interrupción.

Estas ventajas que ofrecen esta empresas, además del amplio catálogo del que disponen, han generado una imagen y recepción favorable de cara al consumidor, a pesar de que ha de pagar por acceder a cualquiera de sus contenidos, algo que hace apenas cuatro años era impensable en gran parte de la sociedad. La comodidad para llegar a determinados títulos y el enorme abanico de posibilidades de ocio ha sido fundamental a la hora de propiciar este cambio de pensamiento.

El fenómeno no deja de ser curioso, puesto que mientras estos canales de pago acumulan adhesiones las televisiones tradicionales y gratuitas son objeto de críticas por casi cualquier motivo. La identificación con estas plataformas ha llegado a tal punto que cuando hace unas semanas se anunció que el Gobierno barajaba la idea de cobrar un canon a HBO, Netflix, Filmin, Rakuten, Amazon Prime y Sky para financiar con él a TVE las críticas no se hicieron esperar por parte de usuarios que no compartían esta medida. Podría pensarse que este revuelo se debía a un posible aumento de las tarifas, sin embargo, cuando dos semanas antes Netflix había subido sus precios hasta con dos euros más sin motivo aparente el índice de protestas fue bastante menor.

¿Somos los espectadores actuales más permisivos con las plataformas extranjeras que con las emisoras nacionales? Es posible. Ver Netflix o HBO es mucho más que ver televisión. Se ha convertido en un modelo de vida de cara a los demás que va más allá del mero hecho de disfrutar de una serie o una película. Significa estar a la moda, asegurarse la permanencia en gran parte de las conversaciones, pertenecer a las corrientes de opinión dominantes en las redes sociales. Todo esto conlleva una atención exigente hacia todos los estrenos que estas empresas ponen a disposición de sus clientes cada viernes. Por ejemplo, este fin de semana la mayoría de charlas y discusiones giraban en torno a lo último de 'Paquita Salas', igual que en anteriores días lo hacían sobre 'Chernobyl' o 'Years and years', y en los próximos días será sobre 'Stranger Things', que el jueves presenta su tercera temporada.

Un caso curioso que se produjo el mes pasado fue el de la serie dedicada a 'El caso Alcàsser' que estrenó Netflix y que rápidamente fue consumida por los usuarios de la plataforma, entre ellos un grupo avanzado de chavales entre 20 y 30 años que no conocían hasta ahora ningún detalle del macabro suceso. ¿Hubiese sido el recibimiento similar en el caso de que este mismo documental se hubiese emitido en Antena 3 o Telecinco o habría sido acogido con más reparos y tildado de morboso? No conocemos datos de audiencia de esta serie (no se hacen públicas) pero la sensación generalizada es que la plataforma ha acertado con este producto del que todo el mundo habla. Curiosamente, un espacio similar -basado en el caso de la niña Asunta, con la misma productora- pasó mucho más inadvertido hace unos años en Antena 3.

¿Ocurrirá lo mismo este mes con 'El pionero', la serie documental sobre Jesús Gil que estrenará HBO el día 7? Falta por ver. De momento las críticas al primer episodio han sido positivas, a pesar de que la propuesta glosa la figura de un empresario cuya actividad laboral fue puesta en entredicho en multitud de ocasiones. Cualquier proyecto similar que hubiese visto la luz en Telecinco (donde el exalcalde de Marbella contó con programas propios en los años 90) habría contado con una recepción bien diferente.

Un fotograma de 'El pionero', la serie documental sobre Jesús Gil que se estrena el 7 de julio en HBO.
Un fotograma de 'El pionero', la serie documental sobre Jesús Gil que se estrena el 7 de julio en HBO.

Habrá que prestar atención a dónde se dirigen las nuevas propuestas patrias que preparan las plataformas, si continúan en la línea de desempolvar temas del pasado dándoles una pátina más moderna que sirva para presentárselos a generaciones que no vienen influidas por circunstancias pasadas. De momento la batalla la van ganando las plataformas de pago. O al menos esa es la percepción generalizada, un concepto con el que saben jugar mejor que nadie.