'Lambs of God': ¿monjas o brujas?

Las protagonistas de la miniserie 'Lambs of God'./
Las protagonistas de la miniserie 'Lambs of God'.

La miniserie de HBO protagonizada por tres religiosas congeladas en el tiempo se ve en un suspiro, aunque no termina de apurar todas las posibilidades de su original punto de partida

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Que dure tan solo cuatro capítulos, con una media de 55 minutos, es razón más que suficiente para degustar 'Lambs of God', una de las mini-series más interesantes de la temporada, disponible en HBO. Estrenada el presente verano, entre 'The Boys', 'Stangers Things' y demás apuestas fuertes en época estival, ha podido pasar desapercibida sin merecerlo, a pesar de no rematar su atractivo punto de partida. Tres monjas de la orden de Santa Inés viven congeladas en el tiempo, en un monasterio medio en ruinas situado en un peñón al que se accede con dificultad cuando baja la marea.

Están totalmente aisladas del mundo exterior desde hace décadas y viven sumidas en sus costumbres ancestrales, sin electricidad, rodeadas por un rebaño de ovejas que son, supuestamente, la reencarnación de su compañeras fallecidas. Su rutina diaria atiende a una sucesión de rituales que les permite vivir en armonía, un peculiar equilibrio que se rompe cuando irrumpe en escena un hombre, un joven sacerdote enviado por sus superiores para cerrar el lugar y poder venderlo para la construcción de un hotel.

'Lambs of God', adaptación de la novela homónima de Marele Day, llega desde Australia y cuenta con un casting de altura. Las tres religiosas protagonistas, representantes de tres generaciones, son lo mejor del conjunto. Es inevitable relacionar al pequeño grupo de hermanas, dado su comportamiento, con un clan de brujas que luchan por su supervivencia. No quieren perder su espacio y manera de vivir, con lo cual defenderse ante la amenaza es su mayor prioridad. Essie Davies ('The Babadook'), Ann Dowd ('El cuento de la criada') y Jessica Barden ('The End of the F***ing World') interpretan al trío de monjas, cargadas de traumas, alguna con algún oscuro secreto

Sam Reid ('Cuando cae la nieve') encarna al cura que revoluciona el convento, emparentando la historia con 'La seducción', la propuesta de Sofia Coppola (o 'El seductor', con Clint Eastwood). Quizás ésta sea la parte menos interesante del desarrollo del argumento, no todo lo perturbador que podría llegar a ser. A pesar del poderoso punto de partida, la serie no termina de apostar por reflejar la sororidad en libertad, sin concesiones. Hay momentos en los cuales parece que va a lanzarse, con giros inesperados, pero piensa más en el gran público, sobre todo en su conclusión, algo decepcionante desde un punto de vista ideológico, atropellado si nos centramos en la narrativa.

Podía haber sido una gran serie de terror, dados los elementos que maneja, que apuntan a 'Misery', por ejemplo, pero 'Lambs of God', rodada en un entorno ideal que da pie a exquisitos encuadres con look gótico, decide abordar temas como la fe, el amor y la redención apoyándose en varios clichés del thriller, exprimiendo el misterio del que parte sin aprovecharlo al máximo. Plagada de simbolismos, tropieza estéticamente al describir algunas metáforas a través de cuentos populares a los que se da la vuelta, como 'Caperucita roja ' o 'La bella y la Bestia'. Reincide demasiado en este recurso para avanzar con la psicología de los personajes, no siendo siempre necesario.

Los males del hombre son representados con mirada crítica y el clímax arremete contra la avaricia de la Iglesia, lo que es de agradecer. Tres monjas excéntricas contra el mundo, contra el patriarcado, contra el sistema eclesiástico, terminan por abrazarlo, lo que no quita el interés de la iniciativa bajo el prisma del entretenimiento. Ellas no terminan de mandar del todo sobre sus vidas, lo que es una pena, pero los cuatro episodios se ven en un suspiro, con algún 'cliffhanger' de aplauso. Ambientada en una isla ficticia en Inglaterra, fue rodada en Sydney, las Montañas Azules y Cape Pillar, en el sur de Tasmania. Sarah Lambert ('Love Child') firma el libreto, con realización, a ratos inspirada, de Jeffrey Walker, bregado en el ámbito de la televisión.