Chapelle sin límites

Dave Chappelle en el especial de comedia 'Sticks & Stones' que acaba de estrenar Netflix./
Dave Chappelle en el especial de comedia 'Sticks & Stones' que acaba de estrenar Netflix.

El cómico estadounidense rompe todos los tabúes con su espectáculo en Netflix, en el que se burla, entre otros temas, de las víctimas de abusos de Michael Jackson, los gays y el aborto

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Arrancar un monólogo haciendo chistes sobre el suicidio del chef Anthony Bourdain significa que se está dispuesto a jugar fuerte. Dave Chappelle, que ha cobrado 20 millones de dólares por cada uno de los cinco shows programados por Netflix, acaba de estrenar 'Sticks & Stones' (Palos y piedras), la prueba de que la 'stand-up comedy' estadounidense puede esquivar la corrección política. Los abusos sexuales de Michael Jackson, las armas en EE UU, el aborto, la comunidad LGTB, el racismo... Sacar la cara por el defenestrado Louis CK –«un buen amigo mío que murió en un terrible accidente masturbándose»– es lo menos gozosamente ofensivo que hace Chapelle en este chute de humor bestia, que ha llevado a varios comentaristas a preguntarse si el cómico ha ido demasiado lejos.

«No creo a esos hijos de puta», espeta al citar a los dos niños víctimas de los abusos sexuales de Michael Jackson, Wade Robson y James Safechuck, hoy dos adultos que recuerdan su infierno en el documental 'Leaving Neverland'. Las bromas sobre la pederastia han desatado una tormenta en las redes sociales yanquis. «Alguien tenía que haberle enseñado a esos críos que no hay viajes gratis a Hawái», se burla Chappelle, vestido con un mono verde con su nombre, como si fuera un militar o un recluso. El espectáculo se abre con la estrofa de una canción del rapero Kendrick Lamar dirigida sin duda a los críticos que le han puesto a caldo: «No podéis decirme nada, hijos de puta, prefiero morir antes que escucharos».

Netflix también tiene disponible en su parrilla 'Delirious', el monólogo que Eddie Murphy grabó en 1983, cuando tenía 22 años y triunfaba en 'Saturday Night Live'. El show está considerado un clásico del 'stand-up', pero el paso del tiempo no le ha sentado nada bien. La actitud chulesca y machista de Murphy, con chistes sobre «maricas» que le miran el culo y mujeres golpeadas por sus maridos, demuestran que lo que antes hacía gracia ahora no lo hace. Y no se trata de corrección política ni censura, sino de que nuestra sensibilidad como receptores sobre la homofobia y el sexismo ha cambiado.