Woody Allen: «Quiero hacer con San Sebastián lo que hice con Nueva York»

Woody Allen en la rueda de prensa que concedió en el Kursaal./
Woody Allen en la rueda de prensa que concedió en el Kursaal.

El director arranca mañana el rodaje de 'Rifkin's Festival' en una ciudad que mostrará en toda su belleza. «No pienso en el #MeToo porque no estoy equipado mentalmente para ello», reconoce

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

«Quiero que toda la belleza de la ciudad quepa en la película, presentarle al mundo mi visión de San Sebastián, como hice con Nueva York en el pasado». Woody Allen arranca mañana el rodaje de su largometraje número 51. Desahuciado por Hollywood, convertido en un apestado en su país hasta el punto de que nadie quiere editar sus memorias, el director ha encontrado en la productora catalana Mediapro un salvavidas para seguir haciendo películas a los 83 años. San Sebastián y su festival se beneficiarán de esta segunda parte de su carrera en Europa, obligada después de que el realizador se situara en el ojo del huracán tras las denuncias de abuso sexual de su hija adoptiva Dylan Farrow, desestimadas por los tribunales.

La operación de 'Rifkin's Festival', título de trabajo del filme, se antoja similar a la de 'Vicky Cristina Barcelona': una comedia romántica que venda las bondades turísticas de una ciudad. «No me gusta abandonar Nueva York», reconoció el realizador en una abarrotada rueda de prensa en el Kursaal, que será asimismo uno de los escenarios de su película. «Solo tengo buenos recuerdos de San Sebastián, donde he estado en un par de ocasiones invitado por el festival. Pensé que mi familia podría disfrutar durante el par de meses que pasáramos rodando en esta ciudad encantadora. Así que escribí una comedia romántica ambientada en el festival».

El productor y fundador de Mediapro Jaume Roures y los actores Elena Anaya, Sergi López, Gina Gershon y Wallace Shawn acompañaron al director en su comparecencia, que también contó con la presencia del alcalde la ciudad, Eneko Goia, y el director del Zinemaldia, José Luis Rebordinos, sentados entre más de medio centenar de periodistas, muchos de ellos venidos de Madrid y Barcelona por cortesía de la productora. Es la cuarta colaboración de Allen con la productora catalana de Jaume Roures tras 'Medianoche en París', 'Conocerás al hombre de tus sueños' y 'Vicky Cristina Barcelona', que le valió el Oscar a la mejor actriz de reparto a Penélope Cruz.

Allen alegó problemas con la traducción o directamente no contestó a las preguntas relacionadas con el #MeToo o con el boicot que sufre su anterior película, 'Día de lluvia en Nueva York', que Amazon Studios mantiene sin estrenar y que en España se verá el 4 de octubre de la mano de la distribuidora A Contracorriente. Sí dejó claro que morirá en un plató. «Jamás he pensado en retirarme. Desde que empecé en el 'show business' he mantenido la misma filosofía. No me importa lo que ocurra a mi alrededor, en mi familia o cuestiones políticas. Me absorbe mi trabajo siete días a la semana. No pienso en movimientos políticos o sociales porque no estoy equipado mentalmente para ello, lo mío es la comedia. Pero sí, me moriré rodando en un plató«.

El Palacio Miramar, construido para los veraneos de la reina María Cristina, es el cuartel general del equipo de producción. Allen estará en la capital guipuzcoana hasta el 23 de agosto. Mañana se cerrará el Boulevard por completo al tráfico, incluidos los autobuses. Las cámaras de Allen también plasmarán, por supuesto, La Concha, aunque se desconoce el día. Rodará en interiores del Kursaal, el Museo de San Telmo y la antigua sede del Banco de España. Se cerrará parte de la playa (los productores hablan de una «afección limitada»). El rodaje se trasladará el 22 de julio a la playa de Itzurun en Zumaia, escenario de 'Juego de Tronos', y el 3 de agosto las terrazas de Pasai Donibane se llenará de figurantes. «No me alejaré mucho del centro pero mostraré las zonas de bosque, el verde», precisó Allen. «Y el mar también tendrá un papel. ¡Hay tanto que ver!».

En total más de un centenar de artistas y técnicos, «la mitad vascos», precisó Roures, convertirán el rodaje en la mayor atracción del verano donostiarra. El genial Vittorio Storaro, ganador de tres Oscar por 'Apocalypse Now', 'Rojos' y 'El último emperador' y que ha trabajado en las últimas películas de Allen, firma la fotografía. La cinta tiene muchos boletos para estrenarse el año que viene en el Festival de San Sebastián, que tiene una importancia trascendental en la trama. Sus protagonistas son un matrimonio que viaja al Zinemaldia. Durante su estancia, ella vivirá un affaire con un reputado director de cine francés; él se enamorará de una hermosa donostiarra.

«Es una comedia romántica sobre dos americanos a los que les ocurren acontecimientos con resonancias cómicas, espero que sea entretenida», adelantó el autor de 'Manhattan' sin entrar en detalles. Allen comentó que cuando era joven le encantaba acudir a los festivales de cine, pero cuando empezó a dirigir dejó de hacerlo porque no le gustaba el jaleo y se limitaba a enviar sus películas. «Después me convencieron para volver y, como vi que a mi mujer le gustaban tanto, empecé a ir de nuevo». 'Rifkin's Festival' contendrá, por supuesto, homenajes al cine y a esas películas y directores que los cetámenes descubren. «Me preocupa que los festivales primen a las estrellas rutilantes y las grandes producciones, lo suyo es el arte de la cinematografía y apostar por un cine no tan comercial«.

Woody Allen acompañado del equipo de su película y, emtre otros, del alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, y del director del Zinemaldia, José Luis Rebordinos.
Woody Allen acompañado del equipo de su película y, emtre otros, del alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, y del director del Zinemaldia, José Luis Rebordinos.

Allen confesó que ni sabe ni le preocupa si su anterior largo, 'Día de lluvia en Nueva York', se verá alguna vez en Estados Unidos. «No hay planes para que se estrene allí, yo no tengo ningún control sobre la distribución. Solo sé que dentro de poco se empezará a ver en toda Europa. Soy optimista y creo que mi relación con Europa continuará». Al preguntarle por los actores que ahora reniegan de haber trabajado a sus órdenes, como Mira Sorvino y Natalie Portman, el director se fue por la tangente. «Yo soy producto de los grandes actores con los que he trabajado», agradeció. «No les dirijo mucho, les dejo libertad para que improvisen y me llevo el crédito de su trabajo».

A Jaume Roures no le gusta que se hable de Mediapro como el salvavidas de uno de los directores fundamentales del cine americano. «Somos una gota en el océano de su creatividad, no salvamos la vida de los genios porque los genios se construyen ellos solos», remarcó. Por su parte, Woody Allen admitió que el «tenso» clima que vive Estados Unidos ha provocado «un humor satírico de altísima calidad». «Si algo es divertido la gente se ríe, y en los malos tiempos la comedia funciona mejor, aunque sea para provocar una risa tensa y liberar la tensión».

«El #MeToo es muy importante, pero también tenemos que discernir»

Gina Gershon, la pérfida stripper de Las Vegas de 'Showgirls', admitió que trabajar con Woody Allen «es un sueño hecho realidad». «Es un papel pequeño, pero el guion es hermosísimo». La actriz cree que en su país se viven «tiempos salvajes». Ponerse a las órdenes del director no afecta a su compromiso feminista. «Soy muy conciente del tema de las mujeres y de la importancia del movimiento #MeToo. Pero también tenemos que discernir y tomar decisiones propias».

Por su parte, Elena Anaya, que conoció ayer al director, cree que es «una suerte» ponerse a las órdenes del autor de 'Annie Hall'. «Me parece un genio, una leyenda. Y el guion es una de las historias más bonitas que he leído en mi vida. Yo tengo fe en la vida y en la justicia».