Spider-Man se pasa al Disney Channel

Spider-Man en el Puente de la Torre de Londres.

La nueva aventura del Hombre Araña recupera el espíritu jovial de las historietas y abraza el cine de superagentes para chavales con localizaciones alrededor del mundo

Borja Crespo
BORJA CRESPO

El Universo Cinematográfico de Marvel (MCU) sigue expandiéndose. 'Spider-Man: Lejos de casa' ofrece algunas respuestas a ciertas incógnitas que quedaban abiertas en 'Vengadores: Endgame', un punto y aparte que ha abierto las puertas a nuevos arcos argumentales basados en los populares personajes de cómic, cruzándose en el espacio-tiempo. La segunda entrega de las aventuras del Hombre Araña auspiciadas por Disney, dirigida de nuevo por John Watts, responsable de 'Coche policial', una propuesta tan modesta como vigorosa que gustó mucho en festivales como Sitges en 2015, ha dividido a los aficionados a las viñetas y la crítica especializada.

Exageradamente infantil para algunos, que parecen obviar los tebeos de partida, y sumamente entretenida y eficaz para otros, lo cierto es que el mítico héroe de papel creado por Stan Lee y Steve Ditko ha sido capaz de empatizar con el gran público en sus recientes aventuras, atrayendo sobre todo al target juvenil al cual va dirigido. Recordemos que ya sufrió un anterior proceso de relanzamiento tras la era Sam Raimi -la mejor hasta el momento- de la mano de Mark Webb, autor en su día de la sobrevalorada '(500) días juntos', donde se insufló a la franquicia un rollo 'Crepúsculo' que no funcionaba.

Andrew Garfield, estupendo en la reciente propuesta de culto 'Lo que esconde Silver Lake', fue el elegido para trepar por las paredes y no convenció en demasía, dado el alto nivel de insipidez de los filmes que defendía, aunque la recaudación fue copiosa ya en su primer intento: más de 750 millones de dólares en todo el mundo. 'The Amazing Spider-Man' invitaba a pensar que estábamos ante una comedia juvenil más que otra cosa, un tono mas cercano a las historietas explotado con mayor garantía con el beneplácito de Marvel y el rostro de Tom Holland en escena, el niño de 'Lo imposible', bajando notablemente la edad del inquieto superhéroe.

Tom Holland y Jake Gyllenhaal en 'Spider-Man: Lejos de casa'.
Tom Holland y Jake Gyllenhaal en 'Spider-Man: Lejos de casa'.

'Spider-Man: Homecoming' fue bien acogida por los aficionados al cómic de partida y la taquilla (más de 800 millones), con una visión empapada de humor y energía juvenil, una mirada fresca y agradecida, incluso despendolada, cercana a las comedias de John Hughes. El nuevo Spider-Man retratado por Watts ya fue presentado con fuerza en 'Capitán América: Civil War'. Las tropelías del joven titán arácnido, y sus compañeros de fatigas, continúan en 'Spider-Man: Lejos de casa' abrazando el cine de superagentes para chavales, con acciones en diversos puntos de Europa (Praga, Londres, Venecia...) donde el protagonista, Peter Parker, está de vacaciones con sus compañeros de clase.

Ha colgado el traje de justiciero por unos días pero causas de fuerza mayor, léase Nick Furia (siempre hay que aplaudir a Samuel L. Jackson, incluso en la fallida 'Shaff' recién estrenada en Netflix), le obligan a cambiar los planes de viaje y enfrentarse a una nueva amenaza que puede asolar el planeta. Le acompaña en la gesta un extraordinario Jake Gyllenhaal en el rol de Mysterio, ¿héroe o villano?

La decisión de recuperar el espíritu jovial propio de las historietas del vecino superhéroe es un acierto, al igual que el tono humorístico, sin caer en la parodia, como en la reivindicable 'Ant-Man' y secuela, de lo mejor que ha dado la fusión Marvel-Disney. El trepamuros de la Casa de las Ideas se desenvuelve en escena sin hacer caso al tedioso realismo que Christopher Nolan puso de moda con su trilogía de Batman. No hay complejos a la hora de mostrar al protagonista en acción o soltando gracietas, aunque se nos puede pasar por la cabeza la idea de haber sintonizado Disney Channel y estar devorando uno de sus productos para todos los públicos. Atención a las sorpresas intercaladas en los títulos de crédito, sello de la casa.