'Campeones', humor y ternura, cine con valores

Reparto de la película 'Campeones' (2018)./
Reparto de la película 'Campeones' (2018).
ESTRENOS

El director de 'Mortadelo y Filemón', Javier Fesser, se pone serio y retrata a un individuo lleno de prejuicios que debemos enterrar

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Javier Gutiérrez, actor de moda, dada su indudable capacidad para desenvolverse delante de la cámara con todo tipo de personajes, como bien ha demostrado recientemente en la serie 'Vergüenza', donde defiende a propósito un papel tan entrañable como irritante, o en 'El autor', premiado con un Goya al Mejor Actor Protagonista, lleva el peso de la acción en 'Campeones', lo nuevo de Javier Fesser. El director de la primera entrega de 'Mortadelo y Filemón' en imagen real, de estilo fácilmente reconocible por su utilización del gran angular y los gags visuales, baja el pistón en este sentido, aunque no deja de rendirse cuando puede al surrealismo y el absurdo, para añadir a su filmografía una propuesta comprometida, una lección de vida donde el humor y los sentimientos conviven en un agradecido equilibrio con el fin de entretener al público y reivindicar el cine con valores.

'Campeones' aúna ternura y diversión. Goza de algunos momentos impagables que probablemente conquisten la taquilla (en Francia se va a estrenar con 300 copias y apunta a estudiarse en los colegios, allí donde tratan bien la cultura). Javier Gutiérrez, un profesional que sigue la estela de aquellos artistas míticos que encumbraron el cine español del pasado siglo, encarna a un entrenador de baloncesto sumido en una crisis personal que se cruza en su camino profesional con un grupo de personas con discapacidad intelectual a los que debe enseñar las claves del deporte.

«Personas transparentes, honestas y sin prejuicios que afrontan el reto de convertirse, de la nada, en un equipo de baloncesto», indica Fesser. «Y que lo hacen de la misma manera con la que viven sus vidas: con total entusiasmo».

El mismo entusiasmo con el cual el director de obras de culto como 'El milagro de P. Tinto' o el corto 'Aquel Ritmillo', con el genial Luis Ciges, afronta el reto de poner en orden un rodaje con artistas no profesionales en su mayoría. Destacable, por tanto, la dirección de actores, la naturalidad que respira el filme sin ocultar el delirio, sello del autor.

Sensiblerías las justas para retratar el cambio de mentalidad de un individuo frustrado que representa los prejuicios que debemos enterrar. «Pasa de la soberbia inicial que le hace creerse superior, a descubrir el valor de la humildad, la autenticidad, la sencillez y la amistad», añade Fesser. «Aprenderá a relativizar sus propios problemas y a reconciliarse con la vida. Sólo así recuperará su esencia». Dar importancia a las cosas que realmente la tienen es el mensaje principal de un recomendable estreno con vocación social.