Vélez-Málaga insiste en que la planta de reciclaje de escombros tiene el aval de la UE

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

El Ayuntamiento de Vélez-Málaga continúa firme en su intención de sacar adelante el proyecto 'Brick-Beach', que pretende habilitar una planta de reciclaje de escombros para utilizarlos en la regeneración de las playas del municipio, comenzando por la desaparecida en Mezquitillla, a raíz de la construcción del puerto de Caleta. A pesar de las críticas del GIPMTM y del PP, que se oponen a su ubicación en la zona de Taramillas, junto a la depuradora y a la planta de transferencia de residuos, la edil de Empresa y Empleo, María José Roberto (PSOE), insistió ayer en que la iniciativa cuenta con el aval de la Unión Europea.

El proyecto, con un presupuesto de cinco millones de euros, de los que cuatro proceden de fondos comunitarios, cuenta con la participación de la Junta de Andalucía, la Universidad de Málaga, la asociación de empresas AGRECA y el Aula del Mar. Según la edil, las viviendas más cercanas al recinto previsto «están al menos a 700 metros, a casi un kilómetro». «Es un proyecto de referencia en Europa y en el mundo de la economía circular, porque se van a utilizar los lodos de la depuradora y el agua reciclada para realizar las tareas de reutilización de los materiales», explicó Roberto.

«El sitio elegido no es arbitrario, es un sector que viene así definido en el PGOU, y la ubicación ha sido visada por los técnicos de la Unión Europea, como un sitio idóneo», argumentó la concejala veleña, quien dijo que en otros municipios cercanos, como Granada o Mijas hay plantas de tratamiento de residuos de la construcción «junto a colegios, hoteles, restaurantes y urbanizaciones, con un campo de golf», matizó. PP y GIPMTM, socio del gobierno local con el PSOE, piden que se estudie otra ubicación alternativa.