Un programa social dedicado a discapacitados intelectuales en prisión

Sede de Amirax en Rincón de la Victoria. /V.B.
Sede de Amirax en Rincón de la Victoria. / V.B.

La Asociación Amirax impulsa un proyecto de asesoramiento integral en todo el proceso penitenciario

VICTORIA BUSTAMANTERincón de la Victoria

Estar en prisión es duro, más aún si se es una persona con discapacidad intelectual. Es por ello que la Asociación Amirax ha rescatado un proyecto que acompaña y asesora a estas personas desde que entran en la cárcel hasta que se reinsertan en la sociedad. Maribel Vallejo, psicóloga, está al frente del programa de atención integral desde que empezara en 2005 en Málaga con la organización Plena Inclusión. Tras 2014, cuando el proyecto finalizó, se ha vuelto a retomar junto con la asociación desde que lo puso en marcha el pasado diciembre. Este programa único desarrolla las funciones de evaluación y diagnóstico, plan de intervención, donde se valoran las necesidades de cada persona en las distintas áreas, acompañamiento a juicio, atención a familia, búsqueda de recursos asistenciales, talleres formativos y seguimiento.

Vallejo trabaja en los centros penitenciarios de Archidona y Alhaurín de la Torre y en el Centro de Inserción Social Evaristo Martín Nieto. Además una vez a la semana atiende en el edificio de Tabacalera a personas ya en libertad, a quienes también asesora. Este programa es único en la provincia y cubre una asistencia muy necesaria, «atendemos a personas que ya están diagnosticadas con discapacidad intelectual, pero además hay muchos que no están diagnosticados», comenta. Por esto desde prisión, cuando ven indicios de personas con discapacidad intelectual sin diagnosticar se los derivan al programa que lo evalúa con las pruebas correspondientes y se inicia el procedimiento del certificado de minusvalía con el centro de valoración. «Son personas con una discapacidad muy leve y a veces se confunde con el resto de la población reclusa, pero intentamos que no pase por prisión ninguna persona con discapacidad intelectual sin que se le detecte y atienda en base a las necesidades que presenta», ratifica Vallejo.

«Necesitan de un apoyo continuado porque el medio penitenciario ya es complicado de por sí, son personas con limitaciones en el desenvolvimiento de su vida diaria, cuando llegan a un medio con tantas restricciones y normativa de funcionamiento, no tienen esos recursos cognitivos para gestionar todo, explica . Por ello desde el programa les ayudan desde gestionar emociones hasta realizar la burocracia: «Hablamos con los funcionarios para que sepan qué atención tienen que darle, normalmente consiste en repetirle las cosas con un lenguaje muy sencillo que puedan comprender», resume. Explica que el ambiente en prisión es difícil y por ello les ayudan y dan herramientas para que no sean manipulados

Esta labor es muy importante también en el proceso judicial, donde hay que adaptar también el lenguaje: «Si les preguntas saben que robar está mal, pero sin embargo no saben discernir lo que puede ser un situación de robo, por ello es fundamental que entiendan lo que se les preguntan, queremos que se les juzgue pero sabiendo que es una persona con discapacidad intelectual y que no le puedes exigir el mismo nivel de comprensión, se debe emplear un lenguaje sencillo, porque sino muchas veces asienten sin entender», explica.

El acompañamiento del programa, que ha contado con subvención de la Junta de Andalucía, no cesa y aún estando en libertad Vallejo mantiene relación con ellos y sus familiares y les ayuda en la reinserción laboral y a un ocio seguro. Los resultados hablan por sí solos puesto que desde 2005 los casos de reincidencia son nulos.