Leer hasta la última página

Sala de la biblioteca, donde se realiza la lecrtura. /V.B.
Sala de la biblioteca, donde se realiza la lecrtura. / V.B.

El proyecto 'Lazos de lectura' acerca la literatura a los más mayores

VICTORIA BUSTAMANTERincón de la Victoria

Desde fuera las residencias y la vejez tienden a provocar sentimientos grises, sin embargo, una vez te acercas a ellas y se observan las sonrisas de auxiliares cómplices que comparten vida con ancianos entre libros, las residencias y la vejez se pintan de color. Los libros nos acompañan desde bien pequeños, cuando aún no sabemos leer, y gracias a 'Lazos de lectura' dl club de lectura de la biblioteca de Benagalbón, a los residentes de Orpea, los libros les acompañan hasta sus últimas páginas.

Los martes cada quince días desde 2013 un grupo de voluntarios, encabezados por el bibliotecario e impulsor del proyecto, Enrique Bonilla, van desde Benagalbón hasta Añoreta para leer y escuchar cuentos, poemas y textos literarios a los mayores de la residencia. El proyecto, ha evolucionado y se ha cumplido un hito con el que Bonilla soñaba, que no solo leyeran los voluntarios, sino que los propios residentes participaran y se animaran a leer. Son pocos aún los que se atreven, pero se les nota orgullosos de ello y buscan su momento de atención.

Los requisitos de la lectura son pocos: «Es importante que sean textos cortos de dos a tres páginas y no muy tristes», explica el bibliotecario que realizó una encuesta a los asistentes para conocer sus gustos. «Leemos poemas de Juan Ramón Jiménez, Rafael de León o Machado, además de letras de coplas o cuentos de Jorge Bucay», explica.

La biblioteca, con apariencia de sala de estar, apaga su televisor en cuanto los voluntarios llegan. Se reúnen sillas y aparcan andadores, incluso algunos guardan sitio a sus compañeros, que llegan más rezagados, un gesto que recuerda a las aulas del colegio. Los auxiliares acaban de traer a quienes vienen en sillas de ruedas y entre voluntarios y residentes la sala se queda casi pequeña para compartir espacio alrededor de los libros.

Arranca Bonilla leyendo 'Un cuento de hadas retorcido' sobre El Rey Midas, en tono alto, mientras todos guardan silencio. Tras él lee Manuel, que aguarda siempre en primera fila con su silla de ruedas. Entona sin trabarse un soneto de Lope de Vega con una voz que aporta ternura y paz. Termina su pieza y sonríe ante los aplausos, dando a paso a Antonia, una voluntaria que lee un fragmento de 'Raíces y sentimientos'. Después de ellos comienza Jesús, de 90 años, que inaugura los textos relacionados con la Semana Santa. Le sucede un poema de Machado a Juan Ramón Jiménez, escrito en una vieja libreta de anillas roja.

La tarde continúa con la lectura de Remedios, que lee en diferentes ocasiones, al igual que Juan, dicharacheros, bromean con cuánto les gusta leer y animan al resto a que también lo hagan. Una vez terminada la sesión, las letras se vuelven en música a la voz de Adolfo Cisneros, el cantante viene con los amigos de Benagalbón algunas tardes para recuperar a ritmo de pasodobles recuerdos vividos.