La cara más social de Rincón

Parte del equipo de trabajio del centro en su innvernadero. /V.B
Parte del equipo de trabajio del centro en su innvernadero. / V.B

El Centro de Trabajo Amirax da empleo a un grupo de personas con discapacidad intelectual gracias al convenio con el ayuntamiento

VICTORIA BUSTAMANTERincón de la Victoria

«Nos cuesta mucho conseguir trabajo, debería haber más empleo para nosotros», esta es la realidad de muchas personas con discapacidad intelectual que quieren trabajar pero no encuentran posibilidades de empleo. Una carencia que Sally Deprez, trabajadora social, detectó en Rincón. «Siendo voluntaria en la Asociación Amirax conocí a varios chicos del municipio con mucho potencial y empecé un proyecto de jardinería», así arrancó el Centro Especial de Empleo de la asociación Amirax, que actualmente cuenta con cuatro trabajadores y la monitora.

De esta forma Sally elaboró un proyecto que une empleo y jardinería, especificando las zonas a trabajar: «No todas son aptas, en alguna hay que usar herramientas mecánicas, ellos trabajan todo manual, sin embargo, en otras zonas es imposible trabajar de otra forma y son perfectas para esto». El ayuntamiento aprobó el acuerdo y ahora cumplen siete años.

El programa está enfocado a personas con una minusvalía intelectual superior al 33%. Realizan un trabajo de cuatro horas al dia cotizando, tienen un sueldo que gira en torno a los 500 euros y no pierden su paga por minusvalía lo que les permite ser independientes económicamente.

Según la monitora la jardinería es perfecta para esta labor, «está vinculada a las estaciones y para ellos es muy importante que todo tenga una rutina y una continuidad, por ello trabajar con plantas es muy fácil. Además, en la jardinería hay muchas tareas que son relativamente sencillas y que con herramientas automáticas no se pueden hacer como quitar la mala hierba según en qué sitios», explica. Además Sally insiste: «Trabajar con ellos no es difícil, hay que tener en cuenta que no ven el peligro y que hay que repetir mucho las cosas, por lo demás todo es igual, es un equipo de trabajadores como otro cualquiera».

La relevancia de este proyecto es que «es una oportunidad de trabajo para gente que no la tiene, ellos se sienten muy valorados, quieren ser como cualquier otra persona, quieren trabajar, como los amigos con los que han crecido, quieren lo mismo y les gusta mucho que la gente les reconozca el trabajo». Un derecho que reclama José Antonio Fernández, de 30 años: «Lo importante es trabajar, da igual de lo que sea, pero tendrían que existir más proyectos como este en albañilería o fontanería, enfocado a otras cosas también y así poder elegir», recalca este jardinero que ha hecho cursos de fontanería y ha trabajado como aparcacoches. Trabajo que ha compartido con José Luis Sánchez, quien lleva en el proyecto desde sus inicios y se muestra orgulloso de tener un sueldo y poder ser independiente. Ellos, junto con Miguel Ángel Dobla y María del Mar Gómez, forman un equipo que trabaja por los cuatro núcleos del municipio y que sueña con poder aumentar la plantilla en un futuro.

Uno de los empleados trabajando en La Cala del Moral.
Uno de los empleados trabajando en La Cala del Moral. / SUR