La Candelaria Hockey, de no tener equipo para competir a clasificarse en el campeonato de España

El equipo en el Campeonato andaluz de hockey sala alevín. /V.B.
El equipo en el Campeonato andaluz de hockey sala alevín. / V.B.

El equipo de la medallista Mari Carmen Barea crece a paso de gigantes y pone a Rincón en el mapa de este deporte con dos títulos andaluces

VICTORIA BUSTAMANTERincón de la Victoria

El Club Deportivo La Candelaria hockey ha crecido en muy pocos años hasta ser campeonas alevines e infantiles de Andalucía. Este mismo fin de semana se han clasificado para el campeonato nacional y recuerdan, entre risas, cómo han evolucionado desde el primer partido de competición hasta ahora. Detrás de la escuela se encuentra Mari Carmen Barea, medalla de oro en hockey hierba en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y fundadora del club en el colegio de Benagalbón. La medallista tenía ganas de volver al campo, aunque ni ella misma lo sabía, «hasta que no he empezado no me he dado cuenta de cuánto lo echaba de menos, he vuelto poco a poco y ahora estoy metida de lleno», reconoce. Ahora tiene un club con varios equipos fuertes en la competición, mayoritariamente femeninos cuya ventaja cree que es el haber crecido juntas en la vida y en el juego.

«Mis hijas vienen a este colegio desde los tres años, cuando la mayor pasó a primaria, después de estar unos años desconectada del hockey, vi que en el colegio no había ningún deporte con club propio. En realidad no fue nada premeditado, cuando nacieron mis hijas no tenía ese objetivo para ellas, quería que crecieran haciendo deporte, pero cuando me metí en la dinámica del colegio me apeteció y lo planté». Y así nació el Club Deportivo La Candelaria Hockey que actualmente tiene equipos desde la categoría prebenjamín hasta cadetes con más de 60 alumnos en 8 años.

Mari Carmen Barea durante el entrenamiento.
Mari Carmen Barea durante el entrenamiento. / V.B.

Barea recuerda la incertidumbre por saber si el número de inscritos seria el suficiente para comenzar la actividad y la llamada del director del centro anunciando que había 35 colegiales apuntados en un deporte poco conocido en la provincia. «El éxito de este club han sido las familias, tenemos familias que tienen todos los hijos en la escuela y del equipo infantil hay tres chicas que son hermanas, en alevín unas mellizas y así en todos», afirma. Y así comenzó en un club que abarca todas las edades, desde cuatro años, donde van adaptando el juego al deporte, «es importante que lo disfruten, desde pequeños van asociando el hockey a una actividad que les gusta, a un juego y a medida que van creciendo se les da más conocimientos técnicos».

El crecimiento del club tiene mucho mérito si tenemos en cuenta la situación actual del hockey andaluz, donde se compite desde la categoría infantil y este año por primera vez alevín. «Durante muchos años lo que hemos hecho han sido encuentros amistosos y hasta 2017 que no tuvimos jugadoras para hacer un equipo de competición. Competimos en escuelas y torneos amistosos, hemos ido formando equipo y educando a las familias, ir poco a poco aprendiendo lo que es estar en una dinámica deportiva porque había familias que no lo tenían integrado en su rutina. Desde el primer dia la dinámica ha sido dos días de clases y los sábados, casi todos, una actividad. Así les enseñas a estar en un deporte de equipo que requiere un compromiso y eso de la noche a la mañana no se aprende. El núcleo fuerte del club son personas muy constantes, fieles y comprometidas, creo que por eso ahora estamos obteniendo resultados», resume.

Así fueron haciendo equipo poco a poco hasta llegar en 2017 al campeonato de Andalucía infantil: «fue un desastre, la mitad del equipo cogió un virus y teníamos una sola portera que no pudo jugar», comenta entre risas. «Éramos muy novatas, yo sabía que no estábamos preparadas. No competimos mal, pero se veía la inexperiencia y ahora recordamos algunas novatadas», recuerda. En solo un año de equipo inexperto pasó de quedar últimas a ganar el mismo campeonato. De ahí a organizar el sector para clasificarse al campeonato de España, al igual que ha sucedido este año. «Nuestro objetivo era hacer como mínimo lograr lo mismo que el año pasado, porque tenemos jugadoras de nivel, pero en estas categorías de un año a otro cambia mucho y no sabíamos cómo jugaban el equipo de Madrid o Valencia. Cuando llegas al campeonato de España sabes que estás en otro nivel. La mayoría de los equipos son de Madrid, Cataluña o del norte y tienen mucha más competición que en Andalucía, compiten durante todo el año y nosotras nos lo jugamos todo a un fin de semana. Eso te da un saber estar en un partido y un ritmo que nosotras no tenemos. Pero creo que este año irá mejor», aventura.

Ahora que se han clasificado, la posibilidad de ganar de campeonato nacional o quedar entre los tres primeros la ve muy difícil: «Nosotras hemos preparado la temporada para llegar a esto, pero hemos hecho solo cinco partidos de competición. Entrenar y entrenar está muy bien, pero el plus añadido que te da el estrés de la competición, el tener segundos para decidir, son cosas que solo te lo da la competición y no lo tenemos. Vivimos en un sitio donde tampoco vemos hockey de calidad, en las ciudades de estos clubes tiene equipos en todas las categorías y de máximo nivel, desde pequeños ven hockey de alto nivel, es muy difícil contrarrestar eso por muy buen equipo que tengas», declara.

La evolución del hockey desde Barcelona 92

La fundadora que desde que el equipo compite ha cedido los entrenamientos a David Salso echa la vista atrás: «Cuando empezamos no era un deporte para nada conocido, en Rincón crecemos poco a poco, pero estamos contentos porque se está oyendo bastante. Ahora la gente conoce muchos más deportes. Los medios dan más cobertura y se practican más. Lamentablemente las infraestructuras y condiciones no han mejorado absolutamente nada, diría que casi peor, no tenemos instalaciones propias ni medios. Podemos disponer del pabellón de Torre de Benagalbón, pero hay tantos deportes que las infraestructuras se quedan pequeñas y si algo está claro es que para crecer necesitamos instalaciones propias.

El colegio La Candelaria nos deja la pista, pero no es de hockey y no está preparada», se quejan ambos entrenadores mostrando los baches, muy peligrosos para este deporte: «Prácticamente adaptamos los entrenamientos a la pista», reconocen. Además reconoce que los padres pagan todos los gastos (como viajes o licencias), «no existen sponsors, en proporción con lo que tienen los deportes mayoritarios los padres se tienen que rascar mucho el bolsillo. Ya pagan una cuota mensual y a eso hay que sumar cada vez que viajamos y hasta pagar el arbitraje. Creo que en ese sentido el deporte no ha evolucionado mucho desde que yo jugaba», reconoce.

El equipo entrenando en las instalaciones del colegio Nuestra Señora de la Candelaria.
El equipo entrenando en las instalaciones del colegio Nuestra Señora de la Candelaria. / V.B.