Reabre al tráfico la antigua N-340 entre Torrox y Nerja tras dos semanas cortada por desprendimientos

El alcalde y la edil de Infraestructuras, este miércoles en la zona. Vídeo de la roca caída. / Eugenio Cabezas

El Ayuntamiento ha acometido trabajos de urgencia y ha instalado una valla de seguridad en el arcén

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

Justamente dos semanas después de que se cortara tras la caída de una enorme roca sobre la calzada, el Ayuntamiento de Torrox ha reabierto este miércoles el tráfico en la antigua N-340 cerca del límite con Nerja, después de completar los trabajos de urgencia para estabilizar el talud de acantilados y colocar unas vallas de seguridad junto al arcén, ante el riesgo de que se pudieran volver a producir nuevos desprendimientos en el futuro.

El alcalde torroxeño, Óscar Medina (PP), ha visitado este mediodía la zona para conocer los últimos avances de la actuación, que se inició nada más producirse el desprendimiento de la roca, de más de cinco toneladas de peso, que afortunadamente no ocasionó daños personales, únicamente materiales en la calzada. Junto a la concejala de Infraestructuras, Paola Moreno (PP), el regidor ha comprobado los últimos detalles en las inmediaciones del kilómetro 288,4, justo donde se produjo la caída de la roca. El corte de la vía se ha mantenido durante estos 15 días entre los kilómetros 287,1 y 288,7, obligando a los vecinos de las urbanizaciones de El Peñoncillo y Calaceite a tener que dar un rodeo por la Autovía del Mediterráneo para llegar a Nerja.

El Ayuntamiento liberó una partida de urgencia de entre 35.000 y 40.000 euros para realizar estas actuaciones en la zona de Calaceite, un entorno en el que ya se produjeron, al menos, dos episodios similares anteriormente, en 2004 y 2010. En el primer caso, el desprendimiento de rocas se produjo a la altura de la torre vigía de Calaceite y obligó a construir un talud de piedras para retener la ladera y evitar que se provocaran daños a este elemento arquitectónico histórico.

El antecedente más reciente ocurrió en diciembre de 2009, también después de unas fuertes lluvias, que provocaron desprendimientos de rocas a escasos 300 metros del lugar donde el pasado día 20 de noviembre cayó la enorme piedra. Entonces la carretera tuvo que permanecer cortada varias semanas para colocar un vallado de seguridad en el arcén y nuevas mallas en el acantilado. Este tramo de la antigua N-340 es propiedad del Consistorio desde 2006.

 

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