La dureza del terreno en el último tramo hasta Julen obliga a realizar otra microvoladura

Los mineros, en la cápsula para bajar al pozo. /Guardia Civil
Los mineros, en la cápsula para bajar al pozo. / Guardia Civil

Los mineros han avanzado en la excavación de la galería hasta donde se supone que está el niño y ya se han adentrado 3,15 metros

JUAN CANO , FERNANDO TORRES y ALVARO FRÍASMálaga

Cae la noche y los efectivos en la zona del rescate de Julen siguen imparables. Sobre las 19.45 horas, Miguel Ángel Albéniz, comandante de la Guardia Civil del Grupo de Exposivos Tedax, confirmaba a La Sexta que los mineros se han encontrado con una nueva veta de roca dura cuando queda menos de un metro para llegar hasta el niño. Albéniz ha adelantado que la Guardia Civil iba a proceder a realizar una cuarta microvoladura de forma inmediata, lo que iba a retrasar los trabajos, ya que cada detonación implica posteriormente las tareas para extraer los gases del pozo y los escombros antes de que los mineros puedan volver a trabajar y avanzar en la galería. Un proceso que dura unas dos horas.

Hasta el momento, las últimas informaciones sobre las 17.00 horas eran que los mineros habían llegado hasta los 3,15 metros. Hay que recordar que el tramo entre el pozo de los mineros y el que cayo el niño es de poco menos de 4 metros.

(Sigue el directo del rescate, minuto a minuto, aquí).

La dureza del terreno ha sido el gran inconveniente durante toda la mañana porque se habrían vuelto a encontrar vetas de cuarcita que iban dejando roma las puntas de los martillos hidráulicos de los mineros. Por ello se han realizado las microvoladuras, para resquebrajar la piedra y poder introducir por esos huecos las puntas de las herramientas. Por si hicieran falta realizar más microvoladuras, un helicóptero de la Guardia Civil ha traído desde Sevilla más explosivos.

Foto superior: el helicóptero de la Guardia Civil regresa de Sevilla a Totalán, adonde había acudido para hacer acopio de explosivos para microvoladuras. Segunda imagen: descarga de los explosivos. Tercera foto: las máquinas en la zona de rescate, esta mañana. / Ñito Salas

Las microvoladuras hacen que el trabajo sea más lento en Totalán ya que, una vez que se decide hacerla, los mineros tienen que salirse del tubo, hacer con unos taladros agujeros en la piedra y colocar las cargas explosivas. Después, todos deben salirse, ventilar el pozo y retirar el escombro antes de seguir. Este proceso lleva aproximadamente una hora y media, a lo que hay que sumar después otros 30 o 40 minutos para extraer el aire contaminado y gases; por lo que todo supone más de dos horas.

La montaña marca el ritmo

El portavoz de la Guardia Civil de Málaga, Jorge Martín, ha explicado esta mañana, pasadas las 12 horas, que la montaña es la que está marcando el ritmo de trabajo, dada su extrema dureza. No ha dado plazos, pero ha detallado que se están encontrando con material «extremadamente duro», al igual que ocurrió con la perforación vertical efectuada anteriormente. También ha dejado claro que el ánimo entre el operativo, compuesto por 26 efectivos de la Brigada, la Guardia Civil y el Consorcio Provincial de Bomberos, es «igual de alto» que cuando iniciaron la bajada.

Por su parte, el delegado del Colegio de Ingenieros de Minas de Málaga, Juan López Escobar, ha asegurado que los trabajos «están siendo duros, pero no improvisados», incidiendo en que los efectivos siguen trabajando con ánimo. «Tienen inyectada la esperanza de sacar a Julen con vida y siguen con ese ánimo y eso es lo que les mueve», ha manifestado López Escobar, quien ha querido tranquilizar al señalar que el uso de explosivos en minería «es algo habitual», apuntando que las están realizando «verdaderos expertos».

Respecto a la introducción de una cámara, ha indicado que «no es un procedimiento minero y me parece poco probable», apuntando que «es más un deseo de tener información porque todos quisiéramos ver qué hay dos metros más allá y eso nos hace pensar soluciones que de momento no las veo probable».

Así fue el rescate durante el jueves

El operativo de búsqueda de Julen pasó ayer de las obras de ingeniería a las técnicas de salvamento. Se terminaron las retroexcavadoras, los encamisados, las perforadoras y los 'bulldozers'. Y llegó el turno de los rescatadores. Ayer los especialistas de la Brigada de Salvamento Minero descendieron en la cápsula fabricada por dos hermanos herreros de Alhaurín el Grande. Las redes sociales se llenaron inmediatamente de plegarias desde todo el mundo para que les guíen hacia el pequeño.

Tras varios días de contratiempos, la jornada empezó, por fin, con una buena noticia. A las 5.30 horas, los operarios terminaron finalmente el «encamisado» del pozo, una obra complejísima, que en circunstancias normales hubiera tardado meses, hecha en solo unos días a base de solucionar un obstáculo tras otro,.

Las características del terreno, el traicionero complejo maláguide, donde se intercalan capas blandas de pizarra y arcilla con rocas subvolcánicas de extrema dureza, complicó la ejecución de ese pozo de 60 metros que, junto a los 23 del rebaje previo (ese cráter excavado en la montaña que sirve de plataforma de trabajo), dan una profundidad total de 83 metros. El rescate de Julen lo acometerán los efectivos de la Brigada de Salvamento Minero en una ventana ubicada en la franja de -72 o -73 metros. De ahí hacia abajo es caldera, es decir, el lugar donde arrojarán los escombros de su excavación para evitar cualquier movimiento innecesario durante el delicado proceso.

La construcción del pozo paralelo al sondeo requirió, en total, cuatro días y medio de trabajo sin descanso –en torno a unas 111 horas de ejecución–. La mitad de ellas se invirtieron en la perforación, que se complicó a partir de la cota -22. La otra mitad del tiempo se invirtió en el perfilado de las paredes del pozo, ya que los tubos destinados a 'encamisarlo' para que pudieran entrar los bomberos se atascaban en los salientes que habían resistido a las largas sesiones de limado por parte de la perforadora. La solución de urgencia la encontraron los técnicos, que decidieron reducir el grosor de los tres cilindros del último tramo (la caldera) para que no tocaran con esas aristas de la roca y la estructura encajase al fin.

A las 22.30 horas del miércoles, los operarios volvieron a colocar los 42 metros ya soldados de entubado (7 tramos de 6 metros cada uno) en el interior del pozo y después, con precisión quirúrgica, introdujeron y soldaron, uno a uno, otras tres piezas de 6 metros (total, 18) a las que se les había reducido la sección (grosor). La maniobra, probablemente una de las más complejas y delicadas de la obra que se está llevando a cabo, terminó a las cinco de la mañana. Después, comenzaron las labores de relleno de tierra para recrecer esos doce metros que solicitaron los mineros para crear una plataforma de trabajo más estable y que asegurase su entrada el pozo. Terminaron de realizar estas labores en torno a las 13.00 horas de ayer.

A partir de ese momento comenzó el turno de los rescatadores. El equipo, formado por ocho mineros, 10 guardias civiles –especialistas en rescate en montaña (Greim), de actividades subacuáticas (Geas) y en microvoladuras (Tedax)– y 8 bomberos del Consorcio Provincial, llegó a mediodía a la 'zona cero' para preparar el descenso.

Antes de comenzar la maniobra, los mineros solicitaron que los técnicos de la empresa Stockholm Precision Tools –compañía que coordinó el rescate de los 33 mineros chilenos atrapados bajo tierra en el año 2010– que analizaran de nuevo la trayectoria de la perforación para verificar que la ventana se encontraba a la altura del pozo en el que estaría Julen. Tras ello, según apuntó el portavoz de la Guardia Civil, comenzaron a partir de las dos de la tarde a ensayar el operativo de rescate, haciendo pruebas dentro del tubo (para comprobar el funcionamiento de la cápsula) así como de las medidas de seguridad a tomar durante la intervención. Tres horas después, comenzó la operación de descenso para cavar la galería a mano, pico, pala y puntal.

Dureza del terreno

Los primeros en descender por el pozo fueron el ingeniero Sergio Tuñón, que es el jefe del grupo, y Jesús Fernández (aunque en su equipo lo conocen como Chus). A tenor de las imágenes, no llevaban equipos con circuito cerrado de respiración, que son los que suelen usar, aunque sí los autorrescatadores, que forman parte de su equipamiento. Las fuentes aseguraron que los trabajos empezaron bien, aunque la dureza del terreno marcó, de nuevo, el avance de los trabajos. A medida que iban avanzando en la excavación, solicitaban a sus compañeros maderas para apuntalar la galería. Cada paso les hacía estar más cerca de Julen.

Imagen superior, tareas de comprobación. Segunda imagen, momento de la bajada de los mineros. Última foto, trabajos en la plataforma, este jueves por la mañana. / ÑITO SALAS | SUR

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