Moreno Peralta: «Los verdiales están garantizados por su arraigo en los jóvenes»

El arquitecto malagueño, ayer durante su pregón junto a la Casa Fuerte Bezmiliana de Rincón. /E. C.
El arquitecto malagueño, ayer durante su pregón junto a la Casa Fuerte Bezmiliana de Rincón. / E. C.

El arquitecto malagueño asegura que la tradición musical malagueña «es la luz de una estrella lejana» en el pregón del XXV Concurso de Benagalbón

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

«Los verdiales son la luz de una estrella lejana, el canto de nostalgia por la ausencia de un paraíso perdido». Con estas palabras definió ayer el arquitecto malagueño Salvador Moreno Peralta a la tradición musical más genuina de la provincia, en el transcurso del pregón del XXV Concurso de Choques de Pandas de Verdiales, que tendrá lugar el próximo sábado en Benagalbón.

En los jardines de la Casa Fuerte de Bezmiliana, el arquitecto rememoró sus vivencias con la fiesta «de los tontos y los catetos», la que tiene lugar en los Montes de Málaga cada 28 de diciembre. Así, consideró que el futuro de esta manifestación cultural típicamente malagueña, «que hunde sus raíces en el túnel del tiempo, con similitudes en otras latitudes como Pompeya, Grecia, Creta o Chipre, está garantizado por su arraigo en los jóvenes». Como ejemplo, señaló que en la pasada Feria de Málaga pudo disfrutar de la actuación de la panda de Santón Pitar, en la que Paula, una bisnieta de Manuel Morales, es la encargada del baile con la bandera, una tarea que ya hacía su bisabuelo, al que Moreno Peralta recordó en su primera asistencia a la Fiesta Mayor el 28 de diciembre de 1963.

«Los verdiales transmiten su pureza sin contaminarla, no se transmiten por escuelas, no es una casualidad, sino una causalidad, que está en el ADN», expresó el arquitecto malagueño, para quien los verdiales son «el canto de la tierra, que nacen envueltos en el misterio de los montes de Málaga». Un paisaje que para él es «más envolvente que imponente, no tiene las grandiosidades alpinas, pero es fragoso y tostado», apostilló.

Moreno Peralta aludió a los efectos que tuvo la crisis de la filoxera en el abandono de los lagares y el despoblamiento de los montes, lo que hizo que los catetos diesen identidad a Málaga al emigrar a la ciudad, a barrios como Ciudad Jardín, Puerto de la Torre o Mangas Verdes. En su discurso tuvo palabras de agradecimiento y afecto para el pregonero de la pasada edición, el profesor de Periodismo en la UMA y articulista Teodoro León Gross, así como para otros grandes que le precedieron en esta tarea, como el poeta y articulista Manuel Alcántara o el exalcalde de Málaga Pedro Aparicio, ya fallecido. «Como dice Alcántara, cualquier cosa que consiga en Málaga tres veces es una tradición, por lo que 25 años ya es historia».

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