El pequeño Jota, al que su madre se llevó a Uruguay regresa a Nerja un año después

Juan Gatell, el pequeño Jota y su actual pareja, Ana, en Nerja /
Juan Gatell, el pequeño Jota y su actual pareja, Ana, en Nerja

El menor de 7 años se reencuentra con su padre tras ganar la demanda interpuesta

EUGENIO CABEZAS

El pequeño Joaquín, al que todos conocen como Jota, ya está en casa de su padre, Juan Bautista Gatell, en Nerja, un año después de que su madre, la uruguaya Analía Montaño, se lo llevase a su país sin el consentimiento del progenitor e incumpliendo el régimen de visitas que establece el divorcio que ambos tienen suscrito desde 2013. Desde que el 21 de junio pasado la progenitora del menor se lo llevó «por la fuerza» desde la vivienda de una tía en Arroyo de la Miel, el niño, que la pasada semana cumplió siete años, pasó cinco meses en Barcelona y, desde ahí, voló hasta el país sudamericano junto a Montaño «sin permiso».

Fue entonces cuando Juan Gatell inició una demanda internacional por la sustracción del menor. La Justicia uruguaya le dio la razón a finales del pasado mayo y a comienzos de este mes, el joven, de origen argentino, viajó hasta Uruguay para reencontrarse con el pequeño. Pero allí tuvo que vivir «una auténtica odisea» para poder abrazar de nuevo a su hijo, ya que la madre se negaba a entregárselo a las autoridades del país.

«En cinco días apenas pude dormir unas horas, tuve que estar esperando en un hotel. Fue muy desagradable, pero por suerte todo ha salido bien y por fin he podido reencontrarme con mi hijo», confesó ayer a SUR el joven, que trabaja en el sector hostelero en la localidad del Balcón de Europa. Gatell dijo que la madre le ha comunicado al pequeño Jota que tiene previsto regresar a Nerja próximamente para reencontrarse con él. «Si ella quiere vivir aquí o donde quiera, que lo haga, porque tiene la custodia de Jota, pero debe respetar el régimen de visitas, porque soy el padre y él tiene derecho a estar con los dos, aunque estemos separados», consideró el joven de origen argentino.

Gatell agradeció las «numerosas» muestras de apoyo recibidas y el respaldo del consulado español en Uruguay. «Jota está feliz, pero dice que quiere que su madre esté aquí también, es normal, pero lo que ella no puede hacer es volver para llevárselo de nuevo a Uruguay e impedir que yo lo siga viendo», consideró.