Cientos de personas asisten al funeral por la mujer fallecida en Almáchar

Muchos han sido los vecinos de Almáchar que han querido dar el último adiós a María Cisneros. /
Muchos han sido los vecinos de Almáchar que han querido dar el último adiós a María Cisneros.

El pueblo de Almáchar se encuentra consternado por la tragedia de una familia muy conocida y querida

AGUSTÍN PELÁEZ

La vida en el pequeño pueblo axárquico de Almáchar se ha parado esta mañana para dar el último adiós a María Cisneros, de 62 años, que falleció al precipitarse por el hueco de un ascensor en un edificio en obras con su nieta de nueve meses en brazos, que se encuentra en estado muy grave. Familiares, amigos y vecinos de Almáchar han asistido esta mañana al funeral.

A las 10.00 horas tenía lugar la misa en la Iglesia de San Mateo, situada en la plaza de España del municipio. Media hora después los familiares de la fallecida recibían el pésamen de todos los vecinos presentes al pie del altar de la iglesia. El desfile de vecinos ha durado aproximadamente 45 minutos. Después el féretro salía a hombros hasta el coche fúnebre que trasladaba el cuerpo hasta el cementario nuevo situado en la carretera de Moclinejo. Hasta el cementerio se desplazaban lo familiares y allegados más directos.

El dolor y la consternación se reflejaba en las caras de las cientos de personas que han acudido a darle su último adiós. Y es que María era miembro de una familia muy conocida y querida en el pueblo. Nadie se explicaba esta mañana cómo podía haber sucedido esta desgracia y cómo la mujer pisó en el hueco del ascensor de la casa en obras situada junto a la casa de unos amigos a los que había visitado en reiteradas ocasiones.

De hecho, ayer no se hablaba de otra cosa que del trágico accidente. Entre los más afectados, sin duda, los familiares de la víctima y de manera especial su padre, Miguel Císneros, un anciano de 89 años y exalguacil de la localidad que ayer no dejaba de repetir una y otra vez: «Mi niña ya no podrá venir a verme ni yo podré ir a verla a ella a su casa. ¡Ay qué triste me ha dejado!».

Acompañado de su hijo, Antonio, hermano de María, no tuvo reparo en atender a los medios de comunicación, a pesar de la gran tristeza que le embargaba. «Este es un pueblo tranquilo y, claro, que una abuela se caiga por el hueco de un ascensor con su hija y su nieta es una tragedia que llega a los vecinos», declaró ayer Sául Fernández, que junto a su mujer, India Mira, fueron de los primeros en llegar al lugar del suceso y atender a los heridos.

El joven matrimonio se ofreció a llevarles al hospital ante la demora de la ambulancia. Finalmente fueron otros vecinos de la misma calle, con un coche más grande, los se llevaron a la madre y al bebé, hasta que se encontraron la ambulancia. El Ayuntamiento no va a decretar ninguna jornada de luto oficial ni va a llevar a cabo ninguna acción extraordinaria, porque «bastante consternación hay ya en el pueblo como para darle más bombo al asunto», dijo el alcalde.