La autopsia a Ana María revela que recibió 70 puñaladas y apunta a maltrato habitual

Un agente, frente a la vivienda donde se produjo el crimen, en una urbanización de Torrox. /
Un agente, frente a la vivienda donde se produjo el crimen, en una urbanización de Torrox.

Los investigadores han descubierto hematomas compatibles con agresiones que se habrían producido días antes del crimen

JUAN CANOMálaga

La autopsia a Ana María Márquez, la mujer asesinada el viernes en Torrox presuntamente a manos de su pareja, revela que fue víctima de un crimen atroz. Los investigadores han llegado a contabilizar unas 70 heridas de arma blanca en el cuerpo de la fallecida, según confirmaron a SUR las distintas fuentes consultadas.

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En el primer examen externo del cadáver, que se hizo el viernes durante el levantamiento, los agentes apreciaron que la mujer, que dirigía el Museo de Historia de Nerja, había recibido más de 20 puñaladas. Sin embargo, la autopsia, que se realizó ayer en el Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga y se prolongó durante casi seis horas, desveló que eran muchas más.

El examen forense, en el que estuvieron presentes los agentes de la Unidad de Policía Judicial que llevan el caso, reveló que la víctima, además, había recibido varios golpes. Como ayer adelantó SUR, tenía un fuerte traumatismo en la cabeza que, presuntamente, habría sido causado por un botellazo.

En el dormitorio

Los investigadores encontraron una botella de vino rota en el dormitorio del domicilio, situado en la urbanización Señorío del Mar, en la barriada de Conejito. Las pesquisas apuntan a que allí comenzó una agresión que acabó en el aseo. Un guardia civil que entró por la ventana tras recibir la llamada de una vecina, alarmada por los gritos, encontró el cadáver de la víctima dentro de la bañera. Aún estaba viva. El agente trató de taponarle las heridas con una manta, pero todos sus esfuerzos fueron en vano.

Aparte de las heridas relacionadas con el crimen, los investigadores han descubierto otras lesiones que, por su grado de evolución, serían anteriores a la data de la muerte. Se trata de hematomas que, aparentemente, se habrían producido días antes del suceso. Y que, según los primeros indicios, serían compatibles con agresiones. De confirmarse este extremo, la mujer podría haber sido víctima de malos tratos habituales, pese a que nunca lo denunció. Quien sí lo hizo fue la exesposa del detenido, que en 2005 lo acusó de maltratarla.

Miguel Martínez, un empresario hostelero conocido en Córdoba, de 41 años, permanece arrestado en los calabozos de la Guardia Civil. Entre hoy y mañana pasará a disposición de la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Torrox, que lleva los casos de violencia de género en la zona.

El detenido fue sorprendido por los agentes en el salón, ensangrentado. Según las fuentes, alegó que fue su pareja quien lo atacó con un cuchillo y que, por tanto, la muerte se produjo en defensa propia. Los investigadores hallaron el arma homicida un cuchillo de cocina de unos 30 centímetros de hoja en la bañera, junto al cadáver de Ana María.

Por ahora, las pesquisas aún no han permitido aclarar si la mujer estaba embarazada, extremo que se sigue investigando, a tenor de los testimonios de los vecinos, que oyeron a la pareja discutir sobre ese asunto.