Una pistola hallada en el caso de Churriana condujo al arsenal de Rincón de la Victoria

Armas intervenidas por la Guardia Civil en otra operación /
Armas intervenidas por la Guardia Civil en otra operación

Al investigar su origen, los agentes identificaron a un antiguo propietario, en cuyo domicilio encontraron 150 armas de fuego y explosivos

JUAN CANOMálaga

La Guardia Civil ha intervenido en la operación Yedra unas 150 armas de fuego entre las que hay desde revólveres hasta metralletas y material de artillería. Pero hay una en concreto que ha tenido un papel clave. Una pistola hallada en la redada del caso de Churriana, en el que se investigan posibles delitos de blanqueo y contra la ordenación del territorio, condujo a los agentes hasta el arsenal que poseía un vecino de Rincón de la Victoria, uno de los mayores conocidos en España.

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El arma en cuestión apareció el 17 de mayo en el registro de la casa del principal sospechoso del caso de Churriana, L. A. F. B., de 46 años, lo que añadió un cargo más tenencia ilícita a los supuestos delitos que le atribuyen los investigadores: tráfico de influencias, falsedad, sustracción de vehículo y amenazas, aparte de blanqueo y contra la ordenación del territorio. Una de las líneas de trabajo de la operación Yedra se centró precisamente en seguirle la pista a la pistola. Los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), que lleva el caso, consiguieron identificar a un anterior propietario, un vecino de Rincón de la Victoria, que fue detenido el pasado día 9.

Taller en el domicilio

Los investigadores registraron el domicilio familiar, que comparte con sus padres, situado en la Cala del Moral. Allí apareció el arsenal. Estaba en una especie de taller que había habilitado el arrestado, experto y coleccionista de armas. El sospechoso, que ahora tiene 45 años, ingresó de adolescente en la Escuela Politécnica del Ejército, donde estudió la especialidad de mecánica y se licenció como cabo. Dejó de ser militar con unos 25 años tras ser destinado a Jaca (Huesca). Desde entonces, ha ejercido distintas profesiones, hasta el punto de que las fuentes consultadas lo definen como un «buscavidas». El juez lo envió a prisión tras su arresto.

Para sorpresa de los agentes, en su domicilio almacenaba unas 150 armas de fuego (muchas de ellas inutilizadas), material de artillería, explosivos e incluso vehículos militares, precisaron las fuentes. El hallazgo dio origen a una nueva investigación de la que se han hecho cargo unidades centrales de la Guardia Civil. El reto es averiguar el origen del arsenal y, sobre todo, el destino.

El coche de Farruquito se reparó en el taller del principal sospechoso

Aunque carecía de antecedentes penales, no era la primera vez que la justicia llamaba a la puerta de L. A. F. B., el principal investigado en el caso de Churriana. En 2005, fue citado para testificar en el juicio contra Juan Manuel Fernández Montoya, Farruquito, a la postre condenado a tres años de prisión por el atropello mortal de Benjamín Olalla (35 años), que ocurrió el 30 de septiembre de 2003 en Sevilla. La jueza lo llamó a declarar como testigo, ya que el BMW que conducía el bailaor fue reparado tras el accidente en el taller que por aquel entonces regentaba L. A. F. B. en el polígono Guadalhorce, en Málaga capital.

Las pesquisas se han desgajado de la operación Yedra, que continúa abierta. El caso se inició en 2013 y se centró principalmente en las actividades de L. A. F. B., que ha sido investigado en varias ocasiones por supuestos vínculos con el narcotráfico, aunque carece de antecedentes penales, y disfruta de un capital y unos bienes que los agentes consideran injustificados a tenor de sus ingresos declarados.

La investigación patrimonial y las intervenciones telefónicas tuvo el móvil pinchado un año desembocaron el pasado mes de mayo en una redada con nueve detenidos. Los agentes arrestaron a L. A. F. B., su pareja, su exmujer, su hermano, una abogada que al parecer lo asesoraba, un promotor finlandés con el que tiene intereses urbanísticos en Churriana, dos inspectores de la Gerencia de Urbanismo y un agente de la Policía Local de Málaga. Sólo L. A. F. B. ingresó en prisión.