El cultivo sin tierra se impone cada vez más

Cultivos hidropónicos/
Cultivos hidropónicos

La agricultura hidropónica es un método que se usa para cultivar plantas en suelos no naturales

AGUSTÍN PELÁEZ

El principio es sencillo. Las plantas crecen sobre suelos no agrícolas, un medios inertes como arena lavada, grava, o fibras de coco, entre otros. Es decir, la agricultura hidropónica hace crecer las plantas sin necesidad de que esta esté sembrada en la tierra. Las raíces reciben una solución nutritiva equilibrada disuelta en agua con todos los elementos esenciales que necesitan para su desarrollo. Hay quienes piensan que este tipo de agricultura puede imponerse en el futuro.

Para saber cómo funciona basta con conocer que cuando los nutrientes minerales son introducidos dentro del suministro de agua de la planta, ya no se requiere el suelo para que prospere. Donde más implantación tiene este sistema es precisamente en Almería, por ser la provincia en la que el cultivo en invernadero está bastante más extendido, aunque también se aplica en cultivos como la fresa en Huelva. En Málaga en cambio, no termina de expandirse, aunque también lleva años practicándose por algunos agricultores.

Para el ingeniero agrónomo, Domingo Medina, este tipo de sistema exige del agricultor una cierta preparación para conseguir que la explotación funcione con éxito, lo que hace que muchos productores tradicionales sigan apostando por el cultivo tradicional en invernadero. La hidroponía también es posible al aire libre.

Según los expertos, la principal ventaja de los cultivos hidropónicos es que se reduce el uso de agua hasta un 90%, que puede ser reciclada, evitando por tanto el gasto inútil de agua y fertilizantes; asegura la irrigación en toda el área radicular y reduce los problemas de enfermedades producidas por patógenos del suelo (bacterías, parásitos y hongos). Otra de las ventajas que destacan los expertos es que los cultivos tienen una mayor velocidad de crecimiento. Los productos son más homogéneos, uniformes y de mayor calidad. Mediante el uso de técnicas hidropónicas en ambientes controlados tales como los invernaderos se consigue además una baja o nula concentración de pesticidas y herbicidas.

Se puede colocar el cultivo a la altura más idónea para el trabajador a la hora de plantar y cosechar. Permite distintos tipos de cultivo en un espacio muy reducido y los tiempos entre cosecha y siembra son mínimos.

La densidad de plantas en un cultivo hidropónico es mayor. En el cultivo tradicional, por ejemplo de tomate, cada planta debe estar separada por un metros como mínimo, para evitar que las raíces compitan por los nutrientes del suelo. En cambio, esto no pasa en la hidroponía, ya que las plantas están confinadas a espacios más reducidos en los que se les provee de los nutrientes adecuados para su crecimiento.

En el otro lado de la balanza figura sin embargo que la planta depende enteramente del cuidado del agricultor, a diferencia del cultivo en suelo donde la planta se puede desarrollar por cuenta propia. Exige una inversión inicial mayor que si se tratara de un cultivo en tierra, ya que requiere un equipo mínimo indispensable para poner en marcha el proyecto; requiere comprender la filosofía vegetal y la química orgánica, a la vez que exige conocer y manejar la especie que se cultive. Al requerir una inversión grande, se usa para cultivos de alto valor.

En la provincia de Málaga el cultivo hidropónico es frecuente sobre todo entre empresas que se dedican a la producción de semillas, porque de este modo evitan las enfermedades que se transmiten a través de la tierra.