Y tal y tal

Que Dios bendiga a la UCO, que lidiará con una montaña de expedientes

CRISTÓBAL VILLALOBOS

La Justicia pierde su eficacia si es demasiado lenta, pero también si es demasiado rápida. Algo así ha ocurrido con el escándalo de los cursos de formación, una causa que parecía que iba a superar en magnitud al robo de los EREs, pero que la jueza Núñez, que sustituyó en la instrucción a la famosa jueza Alaya, acabó por archivar hace tres años. Susana Díaz exigió entonces que se pidiera perdón por el daño causado a «decenas de familias». Hoy la Audiencia Provincial de Sevilla dice que la jueza se precipitó, que fue demasiado veloz. No dejó tiempo para que se estudiasen las pruebas, que todavía pueden ser esclarecedoras para ver si se trató de un robo sistemático o, simplemente, de descontrol del dinero público, que ya dijo Carmen Calvo que no es de nadie.

La jueza Núñez heredó una investigación en el que figuraban entonces como imputados unos veinticuatro ex altos cargos de la Junta de Andalucía y donde recibieron subvenciones de importancia unas 39 empresas ligadas de alguna manera al Partido Socialista. Hoy la jueza está denunciada ante el Consejo General del Poder Judicial, a instancias de la Fiscalía Anticorrupción, por «desatención y retraso injustificado» en relación a otras investigaciones sobre diversas tramas corruptas de los socialistas andaluces.

Se trata de acabar de investigar, Dios bendiga a la UCO, miles de expedientes del Servicio Andaluz de Empleo, con los que se supone que se pretendía ayudar a la creación de puestos de trabajo en la región más castigada por el paro. El Servicio Andaluz de Empleo tiene más de mil empleados sin funciones. Aun así, cuando alguien llega a una de las oficinas, sigue siendo el guardia jurado el que acaba por informarte de cómo arreglar el papeleo.

Más de mil trabajadores que cuestan, según la Consejería de Empleo, unos treinta millones de euros al año. Provienen de la extinta Faffe. Bajo investigación judicial, allí encontraron trabajo, según la Guardia Civil, más de doscientos socialistas, incluyendo a algunos alcaldes. Ninguno pasó unas oposiciones, pero ahí siguen, sin saber qué hacer por las mañanas.

El exdirector de la Faffe, Fernando Villén, está investigado por gastarse más de treinta mil euros en bares de lucecitas con tarjetas de la Junta. Él mismo enchufó en la fundación pública al exalcalde socialista de Lebrija, Antonio Torres, que cobró más de quinientos mil euros sin acudir a trabajar. Francisco Aguilera, otro exalcalde socialista, también fue fichado por la Faffe. Sus compañeros declararon a la Guardia Civil que pasaba la mayor parte del horario laboral durmiendo y leyendo la prensa. La Junta debe ser un lugar maravilloso.

La corrupción es el nuevo 'Narcos'. HBO estrena a lo grande la docuserie sobre Jesús Gil, 'El pionero'. Poco tardarán Netflix y Amazon en barnizar el cutrerío delincuencial de nuestros políticos con una pátina de glamour y modernidad kitsch en formato serie. De Pablo Escobar y su «plata o plomo» a los billetes «pá asar una vaca» de los EREs, Chaves, Griñán, y tal y tal...