Vigilantes del centro de Sevilla testifican que el miembro de La Manada intentó atropellarlos

La defensa rechaza que hubiese agresión porque las lesiones son «mínimas» y pide al juez que acuse a Ángel Boza solo de hurto

CECILIA CUERDO SEVILLA.

La defensa de Ángel Boza, el miembro de La Manada que está en prisión por robar unas gafas de sol, solicitará en septiembre la puesta en libertad del joven al considerar que no atropelló a los vigilantes de seguridad que trataron de interceptarlo cuando se dio a la fuga. Los agentes, sin embargo, ratificaron ayer ante el juez que el joven los embistió, pero no presentaron denuncia alguna ni reclamación por las lesiones causadas, que según el letrado de Boza son «mínimas», de ahí su petición para rebajar el delito a un hurto al entender que no hubo agresión.

El juez que instruye la causa aprovechó que tenía turno de guardia para citar a declarar como testigos a los tres vigilantes de seguridad del centro comercial de Sevilla donde ocurrió el robo el pasado 1 de agosto. También citó a un representante del establecimiento. El objetivo era dilucidar lo que ocurrió a la salida del parking, donde las cámaras de vigilancia no pudieron captar lo sucedido. El sistema de seguridad sí grabó cómo en el interior del comercio Ángel Boza se acercó al expositor de las gafas de sol y se interesó por un modelo determinado, valorado en unos 150 euros. En un descuido del dependiente, Boza les quitó el dispositivo de alarma y se las guardó en sus pantalones, colocando en el estante sus propias gafas. Fue cuando le dijo al dependiente que desistía de la compra y se marchó hacia el parking. No obstante, el vendedor se percató de lo ocurrido, por lo que dio aviso a los vigilantes.

Y es que es precisamente lo ocurrido en el parking lo que determinará la gravedad del delito. Frente al simple hurto que mantiene la defensa de Boza, el juez entiende que hubo robo con agresión, penado con entre 2 y 5 años de cárcel, de ahí que lo mandara a prisión sin fianza de forma inmediata. Según recoge el atestado policial y más tarde el juez en el auto de prisión, el joven se dirigió a su automóvil para huir del lugar y, tras ser interceptado, lejos de atender las indicaciones de los guardias de seguridad para que se bajara del vehículo, «aceleró violentamente» y de un volantazo llegó a invadir el carril contrario para escapar. A uno de los vigilantes le alcanzó en el costado, mientras que a otro le golpeó en una mano, saliendo a continuación del estacionamiento y siendo detenido pocos minutos después por la Policía Local.

Para el juez, se trató «indudablemente» de un robo, por la violencia. Pero su defensa mantiene que solo se quiso alejar del lugar, aunque concediendo que rozó a los agentes en su salida del aparcamiento. El abogado llegó a calificar de «bastante exagerado» el hablar de un «intento de atropello», recordando que según los informes forenses las lesiones son «prácticamente nulas», un «rocetón».

Por este motivo, insistió en que, en septiembre, presentará un recurso para solicitar la excarcelación de Boza atendiendo a que lo ocurrido fue un hurto y no un robo, y recordando que tampoco el establecimiento comercial ha pedido indemnización ya que las gafas sustraídas fueron recuperadas tras su detención. Según explicó en declaraciones a Efe a la salida del juzgado, Boza «está con la responsabilidad de haber cometido un error de esta naturaleza y asumiendo su responsabilidad, como no puede ser de otra manera», ya que «si has sustraído unas gafas has cometido un delito por muy leve que sea».

 

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