VIAJES DE IDA Y VUELTA

Juanma Moreno y Antonio Maíllo, en una sesión plenaria del Parlamento andaluz. :: efe
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Juanma Moreno y Antonio Maíllo, en una sesión plenaria del Parlamento andaluz. :: efe

MARÍA DOLORES TORTOSA

Antonio Maíllo ha dejado la primera línea de la política de forma sorpresiva. Pocos de su entorno sabían que hace tres meses reflexionó que deseaba volver a sus clases de profesor de Latín y dar por finalizada su etapa como líder de Izquierda Unida y de Adelante Andalucía, la plataforma de confluencia con Podemos. En Maíllo siempre asomó su alma de docente y en el adiós dio una lección a la clase política que ha sido la suya durante muchos años, aunque solo seis en la primera línea. Maíllo defendió con su ejemplo que la política es un viaje vital para el que siempre debe sacarse billete de vuelta. El desapego de la ciudadanía hacia los políticos se debe en parte por quienes hacen cualquier cosa, incluso cambiar de camisa ideológica como se ha visto en el zoco de los pactos municipales, para seguir enganchados al poder. La vuelta de Maíllo a sus clases ha coincidido con la ida de Juanma Moreno a Marruecos en su primera expedición internacional como presidente.

Juanma Moreno regresa satisfecho de su primer viaje internacional aunque no haya sido recibido por el rey Mohamed VI, que como se sabe pasa más tiempo en París que en Rabat. El presidente andaluz ha mantenido contactos al más alto nivel, como el primer ministro Saadedín Al Othmani, un islamista moderado, psiquiatra de profesión y bereber del sur de Marruecos que accedió al cargo en 2017. Solo por la audiencia con Al Othmani y la gran respuesta a la cumbre de Tánger entre empresarios de un lado y otro del Estrecho debe calificarse de éxito la expedición andaluza al país magrebí.

Las buenas y prioritarias relaciones diplomáticas con el vecino Marruecos han sido una tradición de la política de la Junta de Andalucía, antes con el PSOE y ahora con el bipartito PP-Cs. Las comunidades autónomas no tienen competencias en política exterior. Los presidentes autonómicos andaluces casi siempre lo han tenido en cuenta; también Moreno. El viaje del presidente, como el de sus antecesores, sirve para ayudar al empresariado a abrir puertas en un país con un creciente nicho de negocio y proyección turística; y también para respaldar proyectos de cooperación en materia educativa y sanitaria. Eso ayuda a mejorar la imagen de Andalucía y favorece el flujo comercial y cultural. La Fundación Tres Culturas ya se ha reunido en Marruecos otras veces, pero en esta ocasión ha tenido un relieve mayor por el aniversario de su creación.

Marruecos ha sido el primer viaje internacional del presidente, pero no será el último. Moreno ha desvelado a quienes le acompañaron a Marruecos que habrá muchas más salidas al extranjero, rompiendo también con la costumbre de su partido, el PP, de considerar que los presidentes autonómicos se deben limitar a viajar a Bruselas, sede de la Comisión Europea, y pare usted de contar. Las críticas de los líderes populares del PP cada vez que los presidentes andaluces subían al avión fueron demoledoras.

Cierto que Moreno nunca fue tan crítico como Javier Arenas, por ejemplo, pero es que Susana Díaz ha sido de los mandatarios con menos agenda internacional debido sobre todo a la crisis de los últimos años. Apenas se movió de Sevilla. Nada que ver con Chaves que en sus 19 años de presidente hizo viajes desde a países de América y Europa, hasta Japón, China y, por supuesto, Marruecos. Ya veremos la agenda de viajes de Juanma Moreno. Quien la organizará será el catalán Enric Milló, que se ha estrenado en Marruecos como secretario general de Acción Exterior. Tiene el encargo de Moreno de darle visibilidad en el extranjero para captar inversores. Cometido para el que ya se le ha adelantado el consejero de Economía, Rogelio Velasco (Cs), que esta semana hizo una apuesta para ello en París. PP y Cs tendrán cada uno dos instrumentos potentes en política exterior. El PP gestiona Extenda, la agencia de embajadas comerciales de la Junta; mientras que Cs quiere renovar la de IDEA para lograr inversiones extranjeras. Son dos entes instrumentales de la Junta a salvo de la quema que se propone realizar el bipartito para cumplir el acuerdo presupuestario con Vox de acabar con los «chiringuitos del PSOE».

La marcha de Antonio Maíllo deja a Adelante Andalucía sin líderes solo siete meses después de su estreno en las elecciones andaluzas de diciembre; al menos de momento. La confluencia andaluza de Podemos e IU ha tenido como pegamento principal la buena sintonía personal entre Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez, coordinadora de Podemos Andalucía. Esta está de baja maternal desde febrero y no se incorporará hasta septiembre. Al anunciar Maíllo su adiós ha cundido el rumor de que también Rodríguez dejará el liderazgo político de Podemos y del grupo Adelante en el Parlamento. Su formación lo niega. Mientras Rodríguez vuelve de la baja maternal, Adelante, un proyecto en pañales como reconoció Maíllo, está huérfano de liderazgo. Como tampoco el de Susana Díaz en el PSOE pasa su mejor momento, la oposición al conservador tripartito andaluz se prevé débil. El viaje que se barrunta para la izquierda andaluza es el de la travesía del desierto.