El viaje que redondeó el mundo

Multitud de actos rememoran la primera navegación mundial de Magallanes y Elcano hace 500 años

El viaje que redondeó el mundo
JOSÉ LUIS PIEDRASEVILLA

La globalización no es una cuestión del siglo XXI y sus raíces hay que buscarlas muy atrás en la era de los descubrimientos y exploraciones hace cinco siglos, cuando Fernando de Magallanes, en su afán de abrir una ruta comercial al oeste de Europa con las islas de las especias, y Juan Sebastián Elcano, en su decisión de volver a España por la ruta contraria, se convirtieron en precursores de esta globalización y además en protagonistas inesperados de un hito que cambió para siempre la historia, el conocimiento y la visión del mundo al demostrar empíricamente la dimensión esférica de la Tierra con la primera circunnavegación mundial.

Y es que en su planes iniciales no estaba, ni mucho menos, dar la vuelta al mundo y sí encontrar esa conexión marítima con las preciadas tierras de las especias atravesando el continente americano, todo ello dentro de una carrera frenética por el descubrimiento de nuevos horizontes a la que se habían lanzado en una competencia feroz los reinos de España y Portugal. Precisamente fue un lusitano el que estuvo al mando de esta heroica expedición de 5 naves y unos 240 tripulantes que zarpaba de Sevilla un 10 de agostohace 5 siglos y 40 días después se entregaba a las aguas del Atlántico desde Sanlúcar de Barrameda en esa incierta aventura hacia lo desconocido.

Antes, Magallanes tuvo que persuadir al rey Carlos I de las expectativas de su singladura para su financiación, todo ello basado en su intuición de la existencia de un paso al sur de América para alcanzar las islas Molucas por occidente y lograr así una ruta hasta el paraíso de las especias, el oro comercial de la época. Según el historiador y vicealmirante, Ignacio Horcada, que forma parte de la Comisión Nacional de V Centenario, este itinerario era el único posible para España después de la división del mundo acordada con Portugal en el tratado de Tordesillas, que asignaba la ruta por el sur de África a los vecinos rivales por sus descubrimientos en este continente. España quería alcanzar este destino por la parte del mundo que le correspondía desde América. Tomás Mazón, ingeniero e investigador histórico, resaltaba que Magallanes tenía una certeza, la existencia al otro lado de América del Pacífico –llamado entonces Mar del Sur tras su descubrimiento por Núñez de Balboa– y una intuición: la existencia de un pasillo de conexión con el Atlántico más al sur del Mar del Plata donde había llegado Diego de Solís en su fatal viaje en el que fue devorado por los caníbales indígenas.

Tomás Mazón sostiene que Magallanes tenía información privilegiada de su estancia en anteriores viajes en Indonesia y de su compatriota y navegante, Francisco Serrano, que le transmitió que a unas leguas de Macao y del estrecho de Malaca estaban las anheladas islas y que había un mar más allá de ellas que podría ser otra puerta de entrada. Según Horcada, Magallanes quería alcanzar las islas por esa otra ruta y conquistarlas para España y, es más, pensaba que incluso su ubicación estaba en el dominio español según la división acordada en Tordesillas. Pero no fue así y el navegante portugués erró en la inesperada dimensión del inmenso Pacífico, uno de los momentos más difíciles y dramáticos del viaje por la escasez de alimentos y los casi 4 meses de travesía sin tocar tierra que se cobró un puñado de víctimas.

Más de 200 actividades hasta 2022

Todas las administraciones y la Comisión Nacional de este V Centenario han preparado un extenso elenco de actividades de los más diverso para celebrar esta efeméride histórica con exposiciones, actuaciones, conferencias, jornadas, conciertos y otros eventos divulgativos y culturales en España y otros países de la ruta, incluida la realización de nuevo de esta hazaña por parte del buque escuela 'Juan Sebastián Elcano', que recalará en todos los lugares visitados por la expedición en su homenaje.

Entre las exposiciones destacan la que se puede visitar en el Archivo de Indias de Sevilla, que recoge piezas y documentos únicos, la muestra del Museo Naval de Madrid o el centro de interpretación del muelle de Sevilla. A ello se suma la reciente recreación de la salida de las naves en Sanlúcar de Barrameda o el espectáculo que interpretará La Fura del Baus en un barco itinerante como el de esta aventura.

El historiador y comisario de la exposición 'El viaje más largo', abierta en Sevilla, Antonio Fernández, subrayaba ese gran logro de dar a conocer la magnitud del Pacífico y su conexión con el Atlántico a través del estrecho que descubrió el portugués. Antonio sostiene que con Magallanes y Elcano se pasó de un mundo imaginable a un mundo explicado, puesto que ya se sabía que la Tierra era redonda pero nadie lo había verificado y, sobre todo, se desconocían sus dimensiones reales. «Fue el colofón de los grandes viajes y descubrimientos y supuso la transformación del mundo y el inicio de la era moderna», dijo el historiador, que coincidía con Horcada en que a raíz de esta hazaña el mundo en su globalidad ya estaba en las manos del hombre, abriéndose una nueva era para el comercio y las comunicaciones mundiales.

El historiador y almirante reconocía que la vuelta al mundo fue algo sobrevenido y fruto del destino pero encumbraba al mismo tiempo a Juan Sebastián Elcano por haber tomado y gestionado con acierto el mando en un momento crítico en el que la expedición era un fracaso, sin haber encontrado aún las islas de las especias y con Magallanes muerto en una disputa absurda con los indígenas.

Además, alaba su histórica decisión, valiente y arriesgada pero la más sensata, de regresar por la ruta ya descubierta por los portugueses por el sur de África. Sin ello no hubiese sido posible culminar la hazaña y que la nao Victoria y sus 18 supervivientes lograran volver a España. Horcada atribuye a la pericia, experiencia y conocimiento marino de Elcano la culminación de este épico viaje pese al riesgo de que se truncara al atravesar dominio portugués y poder ser apresados, algo que sufrieron en su única escala en Cabo Verde. Para ello eligió surcar el Índico sin aproximarse a la costa y sin parar –6 meses– para aprovisionarse, abriendo una ruta que nunca había sido realizada mar adentro, ya que los portugueses siempre habían llegado a Asia bordeando la costa africana.

La apasionante aventura estuvo plagada de contratiempos y momentos duros, como la invernada durante meses en la Patagonia donde se produjo la primera sublevación contra un Magallanes del que la mayoría de la tripulación desconfiaba por su origen portugués y cuyo carácter duro no ayudaba mucho. De hecho, fue difícil reclutar a la tripulación y hubo de ofertarse un mejor salario y alistar a extranjeros (el 40%), indicaba Tomás Mazón. Otros momentos críticos que amenazaron el éxito del viaje fue la pérdida de la nao Santiago al encallar buscando el estrecho de Magallanes, la deserción en ese punto de la nao San Antonio que decide volver a España, las calamidades del Pacífico sin alimentos, la muerte de Magallanes o la diezmada tripulación que les llevó a prescindir de La Concepción y a dejar atrás a la Trinidad por una avería. Toda una apasionante aventura entre la tragedia y la gloria que el tripulante italiano Antonio Pigafetta nos legó en su diario de a bordo para perpetuarla en la historia.