Sonrisas y lágrimas de una campaña para la discordia

Una de las imágenes de la polémica campaña./SUR
Una de las imágenes de la polémica campaña. / SUR

La última iniciativa de la Junta contra la violencia de género abre una intensa batalla política en pleno verano y evidencia la brecha en una materia necesitada de consenso

JOSÉ LUIS PIEDRASevilla

La última campaña de difusión de la Junta para concienciar y luchar contra la violencia de género ha desatado la última tormenta política entre el Gobierno andaluz y la oposición y a la que se han sumado otros colectivos sociales y sindicatos, poniendo en evidencia la flagrante falta de consenso sobre una materia que ha estado en la primera línea de la confrontación política desde el arranque mismo de la legislatura. La irrupción de Vox en el panorama político andaluz ha tenido mucho que ver en ello, ya que sus postulados en esta materia han situado este tema en el escenario central del debate y se ha convertido en argumento estelar de las críticas de la oposición en este tiempo y recrudecidas en las últimas semanas con la campaña. No en vano, las propuestas de Vox apuntaban desde el Parlamento a hablar de violencia intrafamiliar, como así pidió que se denomine al Instituto Andaluz de la Mujer, además de cuestionar las ayudas a los colectivos que trabajan en esta materia.

El último episodio que ha abierto la caja de los truenos en plena canícula, como si de una serpiente de verano envenenada se tratara, ha sido la campaña impulsada por la Junta y titulada 'Pero la vida siempre es más fuerte, vive y denuncia', en la que se muestra a las víctimas supervivientes sonriendo como símbolo de la superación de este drama después de rehacer sus vidas. Sonrisas que esconden las lágrimas de este drama, según la oposición, ya que la imagen feliz y edulcorada de las mujeres que sufren este calvario, junto al uso del término malos tratos en lugar de violencia de género en algunos de los soportes, les ha llevado a censurar la campaña con dureza hasta tildarla de «frívola e inaceptable» y exigir su inmediata retirada.

La oposición además cree que la campaña está claramente influenciada por las políticas de la ultraderecha de Vox, mientras que el Gobierno andaluz lamentaba el uso político que se ha hecho de ella en un tema tan sensible y dramático y que debe suscitar por encima de todo la unión y el consenso, rompiéndose así un acuerdo de Estado. El enfrentamiento ha alcanzado tal nivel que hasta el propio presidente andaluz, Juanma Moreno, se pronunció al respecto considerando deleznable el uso de la campaña para arañar unos pocos de votos.

Rocío Ruiz, como titular de la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación responsable de la campaña, es la que asumía la defensa frontal tanto de sus contenidos como objetivos y señaló que se han buscado mensajes positivos para incentivar las denuncias, censurando la «manipulación» de la oposición que pretende «reincidir en las heridas y la sangre», lo que pone de relieve que vive en el espectáculo, la insensibilidad y el desconocimiento total de una realidad ante la que hay que ofrecer ayuda y no más dolor«, precisó.

Presunto incumplimiento normativo

Una de las críticas a esta campaña estriba en el incumplimiento de la Ley Andaluza contra la Violencia de Género y del Pacto de Estado, algo que también rechaza el ejecutivo. Según la oposición, es una barbaridad que se haga referencia a malos tratos cuando es violencia de género, todo un drama y no una cosa de risa como refleja la campaña con las mujeres sonriendo.

La consejera sostiene que la campaña responde fielmente a la Ley Andaluza contra la Violencia de Género y al Pacto de Estado en este ámbito. En concreto, su departamento asegura que la campaña cumple con la Ley 7/2018, de 30 de julio, norma que contempla el mismo tipo de mensajes positivos que se utilizan y aboga por la inclusión de los términos víctima y superviviente. Asimismo, esta ley recoge en su articulado que las actuaciones de sensibilización tienen como objetivo modificar los mitos, modelos y prejuicios y presentar una imagen de las mujeres supervivientes que han sufrido violencia de género como sujetos con posibilidad de superar dichas situaciones y ser referentes de la lucha por sus derechos y libertades.

También el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, en su punto número 23, insta a desarrollar campañas con mensajes positivos y adaptados a las exigencias de cada momento, por lo que pueden focalizarse en el rechazo al maltratador presentando ejemplos de mujeres fuertes y valientes como las de la campaña, sin recurrir al cliché de las víctimas.

Las sonrisas de la polémica

Además, la Consejería argumenta que no es la primera vez que salen mujeres sonrientes en campañas de este tipo, también en otras impulsadas por el PSOE en Andalucía en 2013 y en Aragón en 2017. A su juicio, lo que se busca es poner el acento en un mensaje positivo para empoderar a la mujer, dar esperanza y animar a denunciar.

Sobre la participación de actrices, Rocío Ruiz indicó que «todas las campañas publicitarias se apoyan en modelos, actrices y actores, por lo que consideró absurda toda esta polémica en la que pierden realmente las mujeres y las víctimas, a las que se les traslada la idea de que su calvario no tiene salida con estas disputas políticas estériles», arguyó.

Asimismo, aseguran que en el spot completo sí se habla de violencia de género y no solo de malos tratos, como aparece solo en algunos carteles. La consejera calificó de «inmoral e ilegítimo politizar la lucha contra la violencia de género cuando debe ser una lucha de todos».

Críticas de colectivos y sindicatos

El malestar por la campaña no se quedó solo en la oposición, sino que transcendió a otros colectivos sociales y sindicatos que también mostraron su rechazo. La presidenta de Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, Ana María Pérez del Campo, tachó la campaña de «ignominiosa e indignante» mientras que la dirigente del colectivo de Mujeres Supervivientes de Violencia de Género, Antonia Ávalos, la calificó de «fallida, aunque seguramente tenía la intención de dar un mensaje positivo y de esperanza».

Los sindicatos se sumaron también a estas críticas y desde CCOO sostienen que la campaña oculta la realidad que sufren realmente las víctimas y se dulcifica y descontextualiza el machismo, precisando que mostrar optimismo y que hay salida está bien, pero no se puede banalizar con la violencia. Desde UGT-A tildaron de «despreciable» la campaña ya que hay que aprender de las víctimas y respetarlas y conocerlas para poder cambiar su situación, arremetiendo por calificar de malos tratos las agresiones machistas y obviando el concepto violencia,toda una involución en esta lucha.

La presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Ángeles Carmona, también se pronunció y dijo que esta campaña es parecida a otras iniciativas en las que se ha traslado un mensaje similar y que ha tenido «mucha efectividad». No obstante, aseguró que no se puede dar ni un paso atrás en esta lucha e insistió en la necesidad de no confundir violencia machista con otras formas de violencia.

Sobre lo que ha incidido la presidenta del Observatorio que pueden «afectar al nucleo familiar». En su opinión, «tiene que tener un tratamiento de sensibilidad».

Se ha mostrado, no obstante, confiada en que el hecho de que, por parte de algunas fuerzas políticas como VOX puedan estar intentando introducir cambios en el lenguaje para referir se la violencia de género, «no rompa el consenso político» existente en España sobre este tipo de agresiones machistas.

Visión publicitaria

Desde el sector publicitario la campaña entra dentro de la normalidad y consideran que el uso de mensajes positivos y también de actrices en lugar de mujeres reales que hayan sido víctimas es lo normal en este tipo de acciones para preservar la intimidad y la seguridad, aunque pueden darse casos en los que se puede recurrir a protagonistas reales.

«El recurrir a la ficción y a la recreación de situaciones reales es una alternativa muy frecuente en publicidad, también a la hora de elegir a actores y actrices para su ello», apunta un experto en la materia. De hecho la propia empresa creativa de la campaña,

Conzeta Publicidad sostiene que hubiera sido una irresponsabilidad utilizar mujeres reales que han sufrido malos tratos, ya que se hubiera puesto en peligro a dichas personas».

Los responsables publicitarias exponen que el uso de la sonrisa y de la positividad es un recurso muy utilizado para proyectar la imagen de multitud de marcas, productos e instituciones dentro de cualquier campaña. El uso de personajes de ficción para reproducir casos reales se realiza en otras campañas como las de tráfico, donde no aparecen ni accidentados ni guardias civiles reales.

Con las sonrisas se ha querido romper y sorprender en los anuncios, ya que la gente espera que aparezcan mujeres agredidas y descubren de repente mujeres felices, sonrientes y normales, proyectando el mensaje de que hay esperanza y salida a este drama si se denuncia, afirman desde la empresa publicitaria

La campaña arrancó a finales de julio para concienciar sobre la necesidad de que las víctimas puedan rehacer sus vidas después de pasar por situaciones traumáticas asociadas a la violencia de género. Está cofinanciada entre el Pacto de Estado contra la Violencia de Género y la propia Consejería, con 1,2 millones de euros y se desarrolla en espacios de radio y televisión, en redes sociales y en vallas publicitarias dividida en dos fases: una primera entre agosto y septiembre, y una segunda de mayor intensidad que se desplegará entre octubre y hasta el 25 de noviembre, coincidiendo con el día contra la violencia hacia las mujeres.