Vox respalda las medidas del Gobierno andaluz pese al amago de romper la alianza

El presidente, Juanma Moreno, saluda al dirigente andaluz de Vox, Francisco Serrano, en el Pleno de ayer. /Julio Muñoz. EFE
El presidente, Juanma Moreno, saluda al dirigente andaluz de Vox, Francisco Serrano, en el Pleno de ayer. / Julio Muñoz. EFE

Marín y Bendodo calman los ánimos de los diputados andaluces de Abascal, enfadados por las declaraciones de Casado tildándoles de «extrema derecha»

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

La alianza de las tres derechas que propició el cambio político en Andalucía pasa la primera prueba del algodón y sigue intacta. Tras una mañana muy tensa con amenazas veladas de Vox de dejar sin apoyo parlamentario al Gobierno de PP y Cs en Andalucía, sin mayoría absoluta, la formación de Santiago Abascal respaldó con sus votos las dos primeras iniciativas de calado llevadas por el bipartito al Parlamento: La convalidación del decreto ley con la bajada de impuestos, entre ellos el de sucesiones y donaciones; y la iniciativa con la reforma del Estatuto de Autonomía para suprimir los aforamientos de cargos políticos.

Para que el decreto de la rebaja fiscal, ya en vigor desde el 10 de abril, fuera convalidado era imprescindible el voto de los 12 diputados de Vox, ya que PSOE y Adelante Andalucía habían anunciado su posición en contra. Vox lo votó a primera hora de la tarde, pero mantuvo en vilo al bipartito durante toda la mañana. Hasta el punto que el vicepresidente, Juan Marín, y el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, hubieron de desplegar toda su habilidad diplomática para calmar los ánimos del grupo de Vox y obtener su respaldo y evitar así la primera crisis del pacto andaluz.

La controversia arranca del varapalo electoral del PP en las generales del 28 de abril y de la nueva estrategia de su líder nacional, Pablo Casado, que para marcar distancias con Vox ha llegado a llamarle partido de «extrema derecha» y «ultraderecha». Santiago Abascal avisó que ese apelativo ponía en peligro el apoyo al Gobierno PP-Cs en Andalucía. Vox ha protestado varias veces en el Parlamento andaluz por lo que considera insultos. Su portavoz, Alejandro Hernández, amenazó a primera hora de la mañana con que su partido no se sentaría a negociar el Presupuesto de la Junta hasta que Casado no pidiera disculpas. «Primero copia nuestro programa electoral y luego nos llama ultraderecha», afirmó.

No era la primera vez que Vox lanza advertencias al bipartito sobre el Presupuesto de la Junta, con líneas rojas en las partidas a la violencia machista y memoria histórica. PP y Cs siempre han considerado tales órdagos propios del clima electoral. Hasta tal punto que el bipartito ha optado por presentar las cuentas públicas el 1 de junio, después de las municipales. Lo que preocupaba en la mañana de ayer no eran los Presupuestos, sino el decreto de la rebaja de impuestos, después de que Hernández no quiso aclarar si su grupo iba a apoyarlo. Las declaraciones del portavoz del PP, José Antonio Nieto, acusando a Vox de «mandíbula de cristal», tensó más la cuerda.

Los cargos de PP y Cs utilizaron toda su cintura política para suavizar la situación. Desde que arrancó el Pleno del Parlamento al mediodía, la primera sesión después de las elecciones generales, la bancada de Vox se convirtió en lugar de peregrinaje de diputados de PP y Cs y consejeros con ostentación de sintonía con los parlamentarios de Vox. A los asientos de Francisco Serrano se acercó el consejero de Hacienda, Juan Bravo, antes incluso de subir a la tribuna a defender el decreto.

Marín dice que no comparte «en absoluto» las palabras de Casado

La intervención de Ángela Mulas, portavoz de Vox en esta materia, fue seguida en silencio y en vilo no solo por las bancadas de PP y Cs, sino también por las del PSOE. No era para menos dado el cariz de su discurso. La diputada arremetió con dureza contra el decreto de la rebaja fiscal, que calificó de «insuficiente» y «medida deshonesta» y con el que, según añadió, el Gobierno pretendía «tomarle el pelo» a los andaluces como «marketing» antes de las elecciones generales. «Prometo que será la última vez que coincida con Vox», se atrevió a manifestar el portavoz socialista, Antonio Ramírez de Arellano en su turno de réplica al consejero sobre las declaraciones de Mulas. Para entonces, esta ya había hecho resoplar de alivio al Gobierno: «Mi grupo va a votar a favor porque aunque sea una reducción insuficiente, es una reducción», justificó.

Declaraciones de Bendodo

Acto seguido, el vicepresidente del Gobierno, Elías Bendodo, salió del salón de Plenos y afirmó a los periodistas en los pasillos del Parlamento: «El cambio es imparable y está sustentado en tres patas: los dos partidos que conforman el Gobierno (PP y Cs) y Vox, que es una pata importante. Y así debe seguir». Sus declaraciones fueron guiños uno tras otro al partido de Abascal, al que en ningún momento llamó de «extrema derecha», sino que calificó de «un partido serio con el que se puede hablar». «Es tan legítimo como PSOE, PP, Adelante Andalucía o Ciudadanos», añadió para enfatizar la relación fluida con Vox.

Bendodo reiteró el objetivo del Gobierno andaluz de aislar este del periodo electoral y entroncó las declaraciones de los líderes de PP y Vox, Pablo Casado y Santiago Abascal, en este contexto. «Estamos en plena campaña electoral, entiendo la excitación parlamentaria y también de las declaraciones de todos los dirigentes de todos los partidos; todas son respetables», dijo. Preguntado sobre la exigencia a Casado de pedir disculpas, respondió: «Pregunten ustedes a Madrid».

Bendodo: «Vox es un partido serio con el que se puede hablar»

Bendodo volvió al salón de Plenos y se dirigió al asiento de Francisco Serrano, presidente del grupo Vox en el Parlamento, con quien se le vio departiendo largo rato. Antes de la votación y fuera del Parlamento, el vicepresidente, Juan Marín, tuvo guiños parecidos. Dijo que no comparte «en absoluto» las palabras del presidente del PP, Pablo Casado, en las que calificó a Vox como «extrema derecha». «Tanto unos como otros tenemos un posicionamiento, una ideología, estamos defendiendo un proyecto político, son los ciudadanos los que nos ponen las etiquetas, yo no», aseveró.

Salvado el primer escollo, PP y Cs se muestran optimistas con la aprobación del Presupuesto pasados los comicios municipales.

La segunda reformadel Estatutocomienza su andadura

La reforma del Estatuto de Autonomía ha iniciado su andadura al tomar el Pleno del Parlamento en consideración la propuesta de PP y Ciudadanos, que contó con el respaldo de Adelante Andalucía y Vox y la abstención del PSOE. El objetivo de la reforma es la supresión del derecho de aforamiento de los miembros del Gobierno y diputados, pero los socialistas han reclamado que una vez abierta la posibilidad de cambio esta incluya otros aspectos, como la memoria histórica.

El proceso iniciado es largo. El siguiente paso será constituir una comisión en la que los grupos presentarán sus propuestas. Salvo el PSOE, ningún otro grupo ha expresado su deseo de que cambien alguno más de los cuatro artículos referidos a los aforamientos.

Esta sería la segunda reforma del Estatuto de Andalucía aprobado en 1981 tras la acometida en 2007. Entonces se hizo con el consenso del PSOE, PPe Izquierda Unida, quedando fuera el PA.

Una vez redactada y consensuado el proyecto de ley de reforma, este deberá contar con el visto bueno de dos tercios del Parlamento, 72 de los 109 diputados. Luego deberá ser aprobado por las Cortes Generales por mayoría absoluta y a continuación someterse a referéndum de los votantes andaluces.

La iniciativa de esta reforma ha partido de Cs, formación que rompió su pacto de investidura con el PSOE de Susana Díaz por incumplimiento de la supresión de los aforamientos.