Vox quiere sumarse a las negociaciones de PP y Cs y tener sitio en la Mesa del Parlamento

Francisco Serrano y Santiago Abascal./AFP
Francisco Serrano y Santiago Abascal. / AFP

«No vamos a ser un obstáculo para la salida del PSOE-A, pero tampoco vamos a permitir que nos ninguneen», avisa Serrano a Moreno y Marín

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

PP y Ciudadanos comienzan hoy las conversaciones «técnicas» para elaborar el documento del pacto de gobierno, con Elías Bendodo y Marta Bosquet al frente de los equipos de ambos partidos. Serán los encargados de consensuar un paquete de medidas prioritarias para una legislatura y la estructura del Consejo de Gobierno de la Junta, una administración con más de 260.000 empleados, 34.000 millones de euros de presupuesto y en esta pasada legislatura con 13 consejerías. El encaje es complejo y ambos partidos saben de la responsabilidad de hacer historia. No solo será la primera vez de un gobierno de centro derecha después de 36 años de presidencias socialistas. También será la primera vez que habrá una coalición gubernamental de iguales. Hasta ahora, los pactos en la Junta fueron de un PSOE mayoritario y otros partidos minoritarios (el PA desde 1996 a 2004; y con IU desde 2012 a 2015). Ahora PP y Cs buscan un encaje en el que uno mande tanto como otro, como Isabel y Fernando, por su casi empate en las urnas.

Juan Marín, líder de Cs, ya avisó que será una negociación «complicada», pero se refería a esos aspectos técnicos y programáticos. Ayer surgió el primer escollo y no venía de estos. Para que la coalición salga adelante es necesario el voto de Vox. PP y Cs no suman para la investidura del presidente de la Junta y tampoco para controlar la Mesa del Parlamento con cuatro de sus siete miembros. Marín y Moreno obviaron al tercer aliado necesario para el cambio en la Junta en la escenificación este pasado martes de su «voluntad de acuerdo» inquebrantable. Marín rechazó de forma rotunda que Vox entre en las conversaciones, mientras que Moreno dio por hecho que el partido de Santiago Abascal apoyaría lo que acordasen PP yCs aún sin negociar con aquel. El máximo dirigente de Vox en Andalucía, Francisco Serrano, diputado electo por Sevilla, expresó ayer su desacuerdo con esta postura que llama «ninguneo» y recordó a Moreno y Marín que su formación es «imprescindible» para que ambos gobiernen.

«No vamos a ser un obstáculo para la salida del PSOE, pero tampoco vamos a permitir que nos ninguneen», manifestó Serrano en declaraciones a Europa Press. Recordó que PP y Cs necesitan al menos 4 diputados de Vox (suman solo 47 frente a 50 de PSOE y Adelante) para la investidura en una segunda votación. «Una cosa es que vayamos con humildad y otra que nos traten con desprecio». «Tanto nuestro partido como nuestros votantes merecen que se les trate con dignidad», afirmó.

Y anunció que Vox constituirá una comisión para negociar con PP y Cs la investidura, aún dejando claro, como explicó el líder nacional, Santiago Abascal, que este partido no quiere entrar en el Gobierno de la Junta. Vox dejará que PP y Cs cierren el acuerdo de gobierno, pero Serrano avisa: «En la siguiente fase de negociación tenemos que estar sí o sí», dijo a Efe. «Tenemos ciertos puntos de vista y un programa que queremos que se negocie con nosotros», añadió Serrano en alusión a las propuestas anunciadas por Abascal, entre ellas el cierre de Canal Sur y la supresión de leyes como la de la lucha contra la violencia machista, la de Igualdad y la de LGTBI.

Las declaraciones de Serrano se cuelan en plena negociación para la composición de la Mesa del Parlamento, con fecha tope del 27 de este mes. PP y Cs ya anunciaron un pacto para el control de la Mesa, órgano fundamental en la vida parlamentaria pues decide qué leyes y propuestas van al Pleno para su debate y aprobación y también maneja los tiempos de la investidura. Pero ese pacto también necesita de los votos de Vox para evitar, por ejemplo, que el PSOE, el partido más votado, se haga con la Presidencia del Parlamento si se suma Adelante.

Con sus declaraciones, Serrano, en realidad, está indicando que quiere unirse a las negociaciones que todos los partidos están manteniendo unos con otros para formar parte de esa Mesa del Parlamento. Serrano reivindicó la legitimidad de Vox como partido «constitucionalista» y «del arco democrático» que ha logrado representación en unas elecciones «libres y democráticas». «Tendrán que contar con nosotros aunque la 'extrema extrema extrema' izquierda nos considera extrema derecha», dijo en alusión a Adelante Andalucía, cuya líder, Teresa Rodríguez, ha anunciado que vetará la presencia de Vox en la Mesa.

Tampoco el PSOE negociará con Vox para que quede en evidencia la alianza de este con PP y Cs desde el primer minuto de la nueva legislatura. Tanto el PSOE como Adelante Andalucía (Podemos e IU) sí están hablando con PP y Ciudadanos sobre la Mesa del Parlamento, según fuentes consultadas. La negociación vuelve a ser compleja como en la pasada legislatura. El reglamento del Parlamento establece que ningún partido puede quedarse fuera. Hay siete miembros (Presidencia, tres Vicepresidencias y tres Secretarías) y cinco partidos. Una sentencia del Tribunal Constitucional dicta que el voto prevalece sobre lo estipulado en el reglamento, aunque no excluye que todos los partidos estén representados como dice este.

Para que Adelante Andalucía y Vox tengan sitio en el órgano de gobierno del Parlamento necesitan votos prestados de los partidos mayoritarios de los bloques de la izquierda y la derecha, PSOE, PP oCs, o que la Mesa, una vez constituida, decida ampliar su composición con vocalías con voz y sin voto, como se hizo esta pasada legislatura para que Izquierda Unida no quedara fuera cuando el Constitucional obligó a recolocar a la popular Patricia del Pozo, la secretaria segunda más votada.

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